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Martes, 13 de octubre de 2026
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Cerebro izquierdo o cerebro derecho: por qué seguimos creyendo algo que la ciencia ya descartó

La idea de que cada persona piensa con una mitad del cerebro no tiene base científica. Investigaciones con más de mil participantes lo desmienten y especialistas piden no llevarla al aula ni a la crianza de los chicos.

Por Paola MezaSociedad y vida · · hace 1 h
Cerebro izquierdo o cerebro derecho: por qué seguimos creyendo algo que la ciencia ya descartó

Acomodate en la silla un momento, que esto vale la pena. Imaginate esta escena: en la mesa de un bar de Buenos Aires, dos amigas discuten sobre los hijos. María, 52 años, comerciante del barrio de Once, le dice a su compinche que el nene es puro matemáticas y por eso tiene el lado izquierdo del cerebro más desarrollado. La otra le contesta que la nena es artista hasta los huesos, así que tiene que ser todo lo contrario. Se miran, asienten convencidas, y siguen tomando su cortado con la certeza de haber descubierto algo. Lo que ninguna de las dos sabe es que están repitiendo uno de los mitos más persistentes de las últimas décadas, uno que la ciencia viene desmintiendo con bastante firmeza.

Una idea que se instaló sin pedir permiso

La clasificación de personas en "de cerebro izquierdo" (racionales, analíticas) o "de cerebro derecho" (creativas, intuitivas) se metió en cuestionarios de internet, en propuestas educativas y en conversaciones cotidianas como la del bar de María. El problema, como lo cuenta la psicóloga Grace Tworek, de Cleveland Clinic, es que no tiene base científica. Las fortalezas individuales no prueban que una mitad del cerebro gobierne la personalidad ni el talento de nadie.

Lo que sí es verdad es que los hemisferios cerebrales no hacen exactamente lo mismo. El izquierdo interviene de manera destacada en el lenguaje y controla el movimiento del lado derecho del cuerpo. El derecho participa más en el procesamiento visual y espacial y maneja el lado izquierdo. Esa distribución existe, pero de ahí a decir que define la manera de aprender o el carácter de cada persona hay una distancia enorme.

  • Un estudio publicado en PLOS ONE analizó la conectividad cerebral en reposo de 1.011 personas de entre 7 y 29 años.
  • Los autores identificaron regiones con lateralización, como áreas vinculadas al lenguaje en el hemisferio izquierdo y redes de atención en el derecho.
  • No encontraron evidencia de que esas conexiones se agrupen en un patrón que favorezca consistentemente a un hemisferio sobre el otro en cada individuo.

Es decir, la especialización hemisférica es una propiedad local de ciertas redes neuronales, no un rasgo global que permita clasificar a las personas en dos bandos. Y acá viene algo clave que a veces se olvida: ambos hemisferios se comunican de forma permanente a través del cuerpo calloso, un conjunto de fibras nerviosas que intercambia información entre las dos mitades. Esa coordinación permanente es la que hace posible las tareas cotidianas, las de todos los días. Una conversación, por ejemplo, requiere procesar palabras, interpretar el tono de voz, leer gestos y manejar el contexto emocional al mismo tiempo. Mba'eichapa, como dirían en guaraní, todo junto: pensar y sentir no funcionan por mitades separadas.

“La creencia de que una mitad del cerebro gobierna la personalidad no se sostiene: las fortalezas individuales no prueban esa separación.”Grace Tworek, psicóloga de Cleveland Clinic

El mito, igual, tuvo un origen concreto y vale la pena entenderlo. Investigaciones sobre pacientes a quienes se les seccionó el cuerpo calloso para controlar crisis epilépticas graves permitieron estudiar diferencias entre hemisferios. Pero esas condiciones son excepcionales y no representan el funcionamiento de un cerebro sano y sin lesiones. Tomar esas conclusiones y extenderlas a la población general fue un salto que la evidencia no autoriza.

La Unesco advirtió que trasladar estas ideas al aula puede condicionar las expectativas sobre los alumnos. Y acá quiero volver al comienzo, a la mesa del bar donde María y su amiga reparten diagnósticos. Definirse como "poco creativo" por considerarse analítico, o como "desorganizado" por asumirse artístico, puede desincentivar la práctica de habilidades que se desarrollan con esfuerzo, práctica y entorno adecuado. No nacemos etiquetados por hemisferio: aprendemos, cambiamos, nos equivocamos y crecemos con las dos mitades del cerebro trabajando juntas, como siempre hicieron.

PM
Paola MezaSociedad y vida

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