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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Casper, el fantasma que volvió a escena: RTVE lleva a la pantalla la cacería del ladrón más escurridido de España

La miniserie reconstruye la obsesión de un inspector por atrapar al líder de una banda que durante tres décadas desvalijó bancos, robó obras de arte y terminó cruzando la línea del narcotráfico. El rodaje ya recorre Madrid, Murcia, Yecla, Cartagena y Canarias.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 2 h
Casper, el fantasma que volvió a escena: RTVE lleva a la pantalla la cacería del ladrón más escurridido de España

Cay aquí, en mi cabeza, aquella frase del viejo chamamé de Mario Millán Miravé que decía algo así como que los fantasmas vuelven cuando uno menos los espera, y la verdad es que no se me ocurre un mejor arranque para contarles lo que acaba de poner en marcha Radio Televisión Española, porque ni más ni menos que una serie que revive al fantasma más famoso de los bajos fondos españoles de fin de siglo, un tipo al que apodaban Casper, como el dibujito, y que durante casi treinta años fue una sombra que se les escurrió entre los dedos a cuantos quisieron atraparlo.

Le cuento, porque vale la pena sentarse a leer esto con el café encima de la mesa: la nueva producción, que lleva por título Casper y consta de tres episodios de setenta minutos cada uno, se propone reconstruir con pulso de thriller policial clásico la persecución real que un inspector de policía -me imagino que con el ceño fruncido y el café más amargo que el mío- le dedicó durante años a Ángel Suárez Flores, conocido en el hampa como Cásper y señalado durante mucho tiempo como el líder criminal más esquivo del arco que va de los años noventa a los primeros compases del dos mil.

De bancos, cuadros y un negocio que terminó cruzando la línea

La serie no se queda en el atraco de sucursal y el tiroteo cinematográfico, no señor, va bastante más allá: el arco narrativo arranca en los grandes asaltos bancarios, sigue por el robo de obras de arte en domicilios privados y termina recalando en operaciones de narcotráfico, que fueron, según cuentan los que saben, las que finalmente permitieron estrechar el cerco sobre una banda que durante décadas pareció tener más vidas que un gato de patio.

  • Asalto al Banco Popular de Yecla, del que los hecho es, por dieciocho millones de euros, uno de los golpes más resonantes del expediente real.
  • Robo de diecinueve cuadros en la residencia de la empresaria Esther Koplowitz, un golpe que atravesó el mundo del arte y el de las altas finanzas por igual.
  • Un historial de capturas, liberaciones y nuevas fugas que terminó de obsesionar al inspector cuya mirada diario recorre la serie.

Porque hay algo que a mí, que llevo años leyendo crónicas policiales, me sigue conmoviendo: la injusticia chiquita, esa que se acumula en los márgenes del expediente. Dicen los que conocen el caso que en más de una ocasión la Justicia dejó en libertad a Suárez Flores aun con cargos acumulados, y eso, querido lector, es lo que enardece a un inspector y lo empuja a no soltar la presa ni un día que ya amanezca. Esa obstinación, esa mezcla de bronca y de terquedad, es el motor íntimo de la serie.

Un elenco con facha y un rodaje con geografía

Para ponerle cara a esa obsesión, la producción eligió a Rodolfo Sancho en el rol del inspector Losada, un actor que ya nos tiene acostumbrados a meterse en la piel de personajes con peso específico. A su lado, como Cásper, aparece Roberto Álamo, a quien muchos recordarán de títulos que le exigieron presencia y mirada dura. Completan el elenco Adriana Torrebejarano como la inspectora Sara Román, Alain Hernández en el papel de Sapo -el colaborador de confianza del protagonista criminal- y Cristina Alcázar como Elvira Marcos, la jefa de la unidad policial, un personaje que promete ser de esos que ordenan y contienen al mismo tiempo.

El rodaje arrancó en Madrid pero no se va a quedar quieto, ni mucho menos: va a recorrer Murcia, Yecla, Cartagena y también las islas Canarias, y cada locación corresponde, según adelantan desde la producción, a escenarios reales donde operó la banda: sucursales bancarias, mansiones, depósitos, puertos y puntos de despliegue policial. La intención, me parece a mí, es ambientar con precisión ese cambio de siglo que a mí siempre me gusta recordar, esa época de teléfonos que empezaban a ser celulares y de noticias que se veían en la tele a la noche, sin redes sociales de por medio.

Le confieso algo, y se lo digo con la mano en el corazón: cada vez que un canal público se anima a producir ficción de calidad basada en hechos reales, a mí se me prende una lucecita de esperanza, porque significa que todavía hay lugar para las historias largas, para los personajes con matices, para el thriller que no necesita explosiones de Hollywood pero sí una buena guionización que respete los tiempos del espectador adulto. Casper, por lo que se lee entre líneas, va por ese camino.

“Les recomiendo, mientras esperamos el estreno, que busquen en los archivos periodísticos de la época los partes sobre el asalto al Banco Popular de Yecla y el robo en la residencia de Esther Koplowitz: leerlos antes de ver la serie es la mejor manera de apreciar el trabajo de reconstrucción que viene haciendo el equipo de producción.”Aníbal Benítez, Cultura y espectáculos
AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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