Bublik, el de la mano lastimada y el carácter intacto: a octavos en Shanghai
El kazajo se cortó la palma con un golpe de furia, pidió tiempo médico y terminó dando vuelta un partido tremendo ante Nakashima. Ahora lo espera Zverev, el segundo del mundo.
Señores, así se juega. Con la mano vendada, con la sangre todavía fresca y con el carácter de un tipo que decidió que el partido no se le iba a escapar.
Alexander Bublik, 22 del ranking y de los que nunca se ahorra una polémica, se metió en los octavos de final del Masters 1000 de Shanghai tras vencer al estadounidense Brandon Nakashima por 6-7 (7), 6-3 y 7-6 (5), en un encuentro que duró casi dos horas y media y que tuvo de todo menos aburrimiento.
El arranque que terminó en la heladera
Bublik arrancó los primeros games con el pie derecho, generó dos chances para quedarse con el set y las desperdició. Después cayó en el tie-break por un revés paralelo de Nakashima que le dolió en el alma. La reacción fue digna de archivo: destrozó la raqueta contra el piso y, camino al banco, se descargó con un puñetazo contra una heladera. El golpe le abrió un corte en la mano derecha y hubo que llamar al médico para vendarlo antes de que el kazajo pudiera seguir.
Mancha sangre en la cancha, cambia el chip y a otra cosa. A partir de ahí, Bublik encontró un ritmo que no había tenido en el primer parcial. Manejó los tiempos, esperó sus oportunidades y se llevó el segundo set con mucha autoridad para empatar el match.
Tie-break final y a octavos
El tercero fue palo a palo, con los dos sosteniendo el saque hasta el tramo decisivo. Otra vez tie-break, otra vez película de suspenso. Esta vez el que festejó fue el kazajo, por 7-5, para desatar el delirio propio de los que viven al límite.
- Resultado final: 6-7 (7), 6-3 y 7-6 (5), en dos horas y media de juego.
- Bublik jugó con la mano derecha vendada desde el final del primer set.
- Es la primera vez que el kazajo llega a octavos en Shanghai tras caer temprano en 2019, 2024 y 2025.
- El próximo rival será Alexander Zverev (2°), que viene de superar al francés Quentin Halys por 6-4, 6-7 (8) y 6-3.
Mientras escribo estas líneas con el mate al lado y un sándwich de milanesa que me compré en la cantina de la redacción, me queda una sola duda razonable: ¿puede este Bublik, el de las manos rotas y los tiros imposibles, sostener el nivel ante Zverev, el segundo del mundo? La mano le molesta, seguro. Pero a este kazajo ya lo conocemos: cuando parece fundido, aparece con lo mejor que tiene.
