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Jueves, 8 de octubre de 2026
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Brad Pitt vuelve a ponerse las botas de Gerry Lane: la nueva vida de "Guerra Mundial Z" junto a Edward Berger

Tras trece años de idas y vueltas, la secuela del éxito de zombis confirma director y protagonista. El alemán Berger toma la posta tras Bayona y Fincher, y lo hace de la mano de Pitt, con quien recién terminó de rodar "The Riders".

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 17 d
Brad Pitt vuelve a ponerse las botas de Gerry Lane: la nueva vida de "Guerra Mundial Z" junto a Edward Berger

Les voy a ser sincero: cuando me enteré de que "Guerra Mundial Z 2" finalmente había salido del freezer, sentí algo parecido a esa pausa larga que se hace un acorde de chamamé antes de que entre la segunda voz, esa especie de suspenso cálido donde uno ya sabe que la melodía va a volver pero igual contiene la respiración hasta que suena. Porque pasaron nada menos que trece años desde que Brad Pitt, ese muchacho de sonrisa torcida que el cine nos devuelve una y otra vez como si no pasara el tiempo, se calzó las botas de Gerry Lane y corrió por un mundo devorado por zombis en la película más exitosa del género en la historia. Y desde entonces, la secuela fue un fantasma más paciente que cualquier muerto viviente de la ficción: aparecía cada tanto en los titulares, prometer parecía su deporte favorito, y después se esfumaba otra vez.

Ahora, según la información que llega desde el propio estudio, la cosa va en serio. Brad Pitt volverá a interpretar a Lane y lo hará de la mano de Edward Berger, el director alemán que viene de ganar el Oscar por "Sin novedad en el frente" y que llamó la atención del mundo con "Cónclave", dos films tan distintos entre sí como para confirmar que estamos ante un cineasta al que le sobra oficio y le faltan los prejuicios. Berger reemplazará así a los nombres que circularon durante una década: primero el español Juan Antonio Bayona, que llegó a estar confirmado en 2014 y terminó bajándose del proyecto; después David Fincher, que trabajó activamente en el guion y la preproducción durante un buen rato, hasta que esa etapa también quedó en la nada.

Una dupla que ya viene con rodaje compartido

Lo más jugoso del anuncio es que Pitt y Berger no se conocieron ayer por Zoom. Hace pocas semanas terminaron de rodar juntos "The Riders", la nueva película del director alemán, donde el astro de Hollywood es protagonista absoluto. Es decir, cuando arranque la producción de "Guerra Mundial Z 2", estos dos ya van a haber compartido set, largas jornadas, ajustes de cámara y, seguramente, más de una discusión creativa sobre cómo se cuenta una historia. Eso, en un Hollywood donde las películas se arman por whastapp y los rodajes empiezan antes de que los guiones estén cerrados, es casi un lujo.

El contexto ayuda a entender por qué este acuerdo es distinto a los anteriores. Paramount, dueña de la franquicia, viene de atravesar un presente económico complicado y necesita tanques pesados en su grilla. La primera "Guerra Mundial Z", basada en la novela de Max Brooks y adaptada con bastante libertad, recaudó más de 530 millones de dólares en todo el mundo en 2013, una cifra descomunal para una película de zombis. Para ponerlo en términos criollos: fue el "Caballero de la medianoche" del género, esa rareza que mezcla crítica, público y bolsillo. Por eso la insistencia de los estudios en reflotar la secuela, y por eso también la cautela: nadie quiere arruinar un negocio que ya probó dar plata.

Mientras esos datos pendientes llegan, uno no puede dejar de pensar en cómo cambia el mapa del cine de género en estas casi dos décadas. La "Guerra Mundial Z" original llegó en un momento en que los zombis todavía asustaban en la pantalla grande, antes de que el streaming los absorbiera y los volviera, en muchos casos, una caricatura. Hoy, con Berger a bordo, el proyecto tiene la oportunidad de recuperar algo de esa tensión setentista que tenían films como "El amanecer de los muertos" o, si me apuran, el propio clásico de Romero: la idea de que el muerto viviente es siempre un espejo de las pandemias, las guerras y los miedos de cada época.

Como recomendaba mi viejo cuando había que elegir una película en el videoclub del barrio: fíjense siempre quién la cuenta, no solo qué se cuenta. Y acá, al menos en papel, el que cuenta sabe. Berger le dio a la Primera Guerra Mundial la cámara sucia y el oído clínico de un corresponsal, y le dio al Vaticano de "Cónclave" el suspense de un thriller político de los años setenta. Si esa misma mirada la aplica al apocalipsis zombi de Brooks, con un Pitt que a los sesenta y pico todavía se banca las escenas de acción como cuando arrancó, la espera de trece años puede haber valido la pena. Yo, por las dudas, voy a ir repasando la novela original otra vez. Y mientras tanto, les dejo la pregunta en el aire, con esa sana costumbre argentina de discutirlo todo en la mesa familiar: ustedes, ¿qué esperarían de esta segunda parte?

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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