Aquella despedida esperada: Die Toten Hosen cerró en Buenos Aires treinta y cinco años de historia compartida
El quinteto alemán dejó el Movistar Arena con un show de casi dos horas, cuatro invitados argentinos y la certeza de que esta vez no habrá próxima: el grupo no anunció nuevas fechas en el país.
Voy a abrirlo como se abre, digo yo, un chamamé cuando uno ya sabe que el que se va tarda en volver: "Adiós para siempre, no te digo adiós, te digo hasta luego". Porque lo del sábado a la noche en el Movistar Arena de Villa Crespo tuvo esa densidad de las despedidas que uno presiente antes de que se anuncien, esa mezcla de fiesta enorme y de silencio cruzado que suele aparecer cuando un grupo de afuera le dice chau a un público que lo crio a la distancia. Die Toten Hosen bajó el telón de su vínculo con la Argentina después de más de tres décadas, y lo hizo como mejor saben los alemanes cuando pisan estas tierras: a los gritos, con todo el escenario abierto y con amigos locales subidos a las tablas para hacer comunidad en vivo.
Una noche con cuatro invitados argentinos y el repertorio como mapa
Le cuento al lector que no fue a la cancha lo que pasó sobre el escenario, porque la lista de temas terminó siendo casi una biografía cantada: thirty and three canciones en casi dos horas, con dos bises incluidos, y un recorrido que empezó en el debut de la banda con Reisefieber y terminó, claro, con You'll Never Walk Alone, ese himno Liverpoolense que Die Toten Hohen adoptó como propio hace rato. En el medio desfilaron Donde las águilas se atreven, 1,2 ultraviolento, Represión, Ya no sos igual, Bonnie & Clyde, Hier Kommt Alex y hasta una versión de Should I Stay or Should I Go, que sonó como un guiño obvio a la cláusula Stanforth antes de que la noche se apagara.
Lo central, para mí que sigo a esta banda desde los años en que sonaban en cassette, fue ver cómo los invitados argentinos no quedaron en el reparto de figurón: el Campi se movió por todo el escenario junto a Mosca Velázquez, el cantante de 2', y el momento tuvo ese pulso de picardía punk que los une desde siempre; después llegaron Ciro Pertussi y Luciano Scaglione de Attaque 77, que se acomodaron como si hubiesen tocado con ellos toda la vida, y más tarde subió el Pelado Gramática, de Los Violadores, a darle al bajo ese sonido grave que sólo él tiene. No eran invitados de relleno: eran la prueba vivante de que la relación entre la banda de Düsseldorf y el punk argentino viene de lejos, y que cuando se juntan en un escenario la química no se fabrica.
Una historia que arrancó en una discoteca de Buenos Aires
Porque la cosa tiene raíz, y vale la pena contarla: la primera vez que Die Toten Hosen pisó Argentina fue en 1992, y lo hizo en una discoteca que se llamaba Halley, no en un estadio ni en un teatro, y de teloneros estaba Pilsen, la banda que Pil Chalar había formado después de la separación de Los Violadores. De ahí para adelante fueron más de quince visitas, incluida una fecha compartida con Iggy Pop y los Ramones en 1996, cuando todavía sonaba impensado que un grupo alemán de punk convocara a esa clase de monstruos en el mismo escenario, y una tocada en pleno San Telmo en 2015 que se recuerda como una de las mejores fiestas callejeras que se vieron por acá. La gira de despedida incluyó además escalas agotadas en Tandil y Rosario antes del cierre porteño, y esa triple sold out dice mucho de cómo se fue construyendo un arraigo que, en otros términos, también tienen los Rolling Stones, Guns N' Roses y los propios Ramones cuando bajan por estos lados.
Le soy sincero: cuando salí del Arena y miré el reloj, lo primero que pensé fue en ese pibe que a principios de los noventa iba a recitales con la remera equivocada y escuchaba discos en compacto regrabado, y que hoy salió del estadio con la sensación de haber cerrado un capítulo que no se va a repetir. Los alemanes no dijeron adiós a la criolla ni prometieron vuelta, así que uno se queda con el consuelo de haber estado ahí y con la tarea, casi obligatoria, de revisitar los discos en los próximos días, que es lo que siempre recomiendo hacer después de un show así. Si me pide un consejo en primera persona, le digo que busquen el registro de la noche en cuanto circule, porque esa despedida entró en la categoría de las que no se olvidan.
Te puede interesar
