A los 66 y con la agenda abierta: cómo se entrena el hombre que popularizó el split en la pantalla
Después de décadas de artes marciales, varias lesiones y un cuerpo que ya no responde igual, Jean-Claude Van Damme reorganizó su rutina: menos peso, más movilidad, bicicleta fija y una práctica de yoga e isométricos que lleva más de 25 años.
Son las siete de la tarde en cualquier barrio porteño y, mientras algunos vecinos bajan la persiana del kiosco, María Ester, 58, se acomoda en el banquito de la plaza con su termo debajo del brazo. Me mira y me dice, sin anestesia: "Yo a esa edad ya no me animo ni a levantar la bolsa del súper, y este hombre todavía se pone en pato en las fotos". La carcajada se le escapa mientras señalita el celular con el dedo índice. Le digo que sí, que tiene razón, y que la historia que vine a contar trata exactamente de eso: de cómo se entrena alguien que cumplió 66 años, que fue sinónimo de patada voladora en el cine de acción de los ochenta y noventa, y que hoy mira su cuerpo con otra lógica.
Jean-Claude Van Damme, el actor belga que ganó Mr. Bélgica en 1978 y representó a su país en el Campeonato Europeo de karate de 1979, construyó su figura a fuerza de Shotokan desde los 10 años -cinturón negro una década después- y de muchas horas en el gimnasio. Esa combinación de fuerza, elasticidad y técnica de combate fue lo que lo volvió famoso en la pantalla y lo que, a la vez, le pasó factura con el paso del tiempo.
Menos volumen, más cabeza
Las lesiones en la espalda y en las articulaciones, según sus propias palabras, fueron el punto de inflexión. Por eso hoy su rutina no se parece a la de los años de mayor exigencia cinematográfica. Las sesiones de fuerza se organizan por grupos musculares -dos grupos por jornada, alternando día por medio-, con cargas moderadas y un criterio muy claro: la técnica manda. Espalda recta, caderas bien ubicadas, repeticiones controladas y nada de impactar las articulaciones. El objetivo no es agrandar el músculo sino llegar al cansancio con el cuerpo sano.
“A medida que envejezco, he intentado equilibrar mucho más mi entrenamiento. Intento adoptar un enfoque inteligente, aprendiendo de experiencias previas para asegurarme de no lesionarme la espalda ni las piernas.”Jean-Claude Van Damme
El cardio, el yoga y una palabra que ayuda
El cardio aparece dos o tres veces por semana, casi siempre en bicicleta estática, porque eleva el ritmo cardíaco sin el golpe que generan otras actividades. Durante esas sesiones presta atención a la respiración y a las respuestas del propio cuerpo. Aquí me permito un costado más humano y un guiño al tono de la nota: en guaraní, la palabra «ka’aru« suele usarse para nombrar algo que se hace con calma, sin apuro, y algo de ese espíritu parece haber adoptado el belga en el sillón de la bici. El yoga y los ejercicios isométricos completan el plan, que practica desde hace más de 25 años, después de una lesión, para ganar flexibilidad, destreza y ponerse en forma.
- Fuerza por grupos musculares, dos por jornada y día por medio, con cargas moderadas y foco en la técnica.
- Cardio en bicicleta estática, dos a tres veces por semana, priorizando el ritmo cardíaco sin impacto articular.
- Yoga y ejercicios isométricos que lleva más de 25 años, como rehabilitación y para mantener elasticidad.
- Para principiantes, empezar con muy poco peso -incluso un kilogramo- y repetir hasta dominar el movimiento antes de subir la carga.
Cuando termino de contarle todo esto a María Ester, ella asiente con la cabeza, da el primer sorbo al mate y me deja una frase que suena a resumen de la nota: "Si hasta este tipo aprendió a bajarle el precio al ego, cualquiera puede intentarlo". Y pensar que empezó todo con una vecina en la plaza mirando el teléfono. La movilidad, parece, no es solo cosa de articulaciones.
