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Sábado, 10 de octubre de 2026
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A los 40, cierra el taller y se va en una Honda Navi desde Neuquén hasta Alaska

Nicolás Poblet liquidó su local en la capital neuquina y en noviembre arranca una travesía que puede durar dos años. Dormirá nueve de cada diez noches bajo la carpa y se llevará apenas lo que carga una moto chica pensada para la ciudad. La plata de la venta queda para su hijo de 17.

Por Paola MezaSociedad y vida · · hace 1 h
A los 40, cierra el taller y se va en una Honda Navi desde Neuquén hasta Alaska

Lo conocí una tarde de viento en el taller, en el oeste de Neuquén. Nicolás Poblet estaba con las manos en una moto y la cabeza en otro lado: en noviembre, el local deja de ser suyo y la ruta se vuelve su casa. Tiene 39 años, es mecánico de toda la vida y dentro de pocas semanas cumple 40. El regalo que se hizo a sí mismo es una locura tranquila: subir a una Honda Navi, una moto chica pensada para la ciudad, y recorrer con ella todo el continente americano, desde la Patagonia hasta Alaska.

Suena raro, y él lo sabe. La Navi no está hecha para devorar kilómetros a alta velocidad, ni siquiera para pisar ripio con cierta dignidad. Poblet la eligió igual, y ahí está la idea: moverse a unos 60 kilómetros por hora, frenar donde el camino le tire una seña, y dejar que el viaje se arme solo, sin itinerario cerrado y con una fecha de regreso que todavía no existe.

La ruta, etapa por etapa

  • Cruza a Chile por el sur y baja por la Carretera Austral hasta Ushuaia.
  • Desde el fin del mundo sube por la Argentina siguiendo la Ruta 40, la columna vertebral de la Patagonia.
  • Entra a Bolivia, atraviesa Centroamérica y sigue por Norteamérica hasta Alaska.
  • El cálculo inicial es de un año y medio a dos años, pero todo depende de lo que aparezca en el camino.

Para bancar la travesía, Poblet liquidó o está liquidando casi todo lo que tiene. El taller mecánico que dirigía está en venta, y lo que saque de ahí lo deja apartado para Benjamín, su hijo de 17 años, que es lo único que enhebra cualquier decisión grande de su vida. El viaje en sí lo piensa sostener con algunos ahorros y con ingresos que espera generar en el camino, mientras arregla una moto, ayuda a alguien o improvisa un trabajito en cualquier pueblo que se cruce.

El plan es austero. Carga herramientas, un bidón extra de nafta y una carpa. Aproximadamente el 90 por ciento de las noches las va a pasar acampando, al costado de la ruta o donde encuentre un lugar seguro para clavar las estacas. Como mecánico, conoce la moto de memoria y confía en resolver la mayoría de los problemas técnicos por su cuenta. Para no perder el contacto con su hijo, piensa llevar un Starlink, ese aparatito chico que se conecta a internet vía satélite.

“Lo único que realmente me preocupa en el viaje es poder mantener la comunicación con él.”Nicolás Poblet

La decisión no es de ahora. Hace años que la viene masticando y algo lo frenaba: la edad de Benjamín. Cuando el chico empezó a manejarse solo, padre e hijo se sentaron a hablarlo y acordaron el momento. Hasta existe la posibilidad de que Benjamín tome un avión hasta algún punto del recorrido y compartan un tramo juntos. Lo que más me quedó dando vueltas de la charla fue una palabra que él usó al pasar, en guaraní, una lengua que se sigue colando en la Patagonia: ñehe, que en criollo quiere decir algo así como "voluntad", ese empujón que aparece cuando ya decidiste y solo falta animarse.

En medio de la mudanza del taller, mientras guarda herramientas y pasa facturas, Nicolás ya abrió un canal de YouTube y una cuenta de Instagram bajo el nombre Astronavi. Ahí va a documentar lo que se ve y lo que no: los lugares, la gente, los paisajes y también los días en los que todo sale mal. El 11 de octubre cumple 40 años. Pocas semanas después, arranca. La moto, la carpa y la ruta, desde Neuquén hasta Alaska, y el resto, lo que venga.

PM
Paola MezaSociedad y vida

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