Vuelven las chicas valientes: Such Brave Girls regresa con una segunda temporada que no les baja el tono
La comedia británica escrita y protagonizada por Kat Sadler suma seis nuevos episodios en Filmin España, con Deb, Josie y Billie otra vez enredadas en sus conflictos familiares, sentimentales y mentales
Me levanto con la radio prendida y suena un chamamé de los viejos, de esos que cuentan despedidas y promesas a la distancia, y me parece que es la música justa para arrancar esta nota, porque de eso se trata Such Brave Girls: de promesas rotas, de madres que cargan ausencias y de hijas que heredan, quieran o no, los problemas sin resolver de la casa donde crecieron. La comedia británica creada por Kat Sadler acaba de estrenar su segunda temporada en el catálogo de Filmin en España, unos catorce meses después de su desembarco original, y la plataforma confirma que la primera entrega ya estaba disponible en ese mismo territorio desde 2024, así que lo que cambia es la vuelta de estas tres mujeres a la pantalla, no la sorpresa de su llegada.
Una madre y dos hijas en permanente cortocircuito
Son seis episodios de media hora los que componen esta nueva entrega, y el núcleo vuelve a ser el mismo que enamoró (y también incomodó) a buena parte de la crítica anglosajona: Deb, la madre interpretada por Louise Brealey; Josie, la hija mayor escrita y encarnada por la propia Kat Sadler; y Billie, la más joven, a cargo de Lizzie Davidson. Las tres forman un triángulo en el que cada decisión de una empuja a las otras dos contra la pared, y la serie hace del conflicto intrafamiliar menos un adorno y más el motor central de cada escena. No hay fácil, no hay abrazos que cierren el capítulo, y eso, lejos de cansar, le da a la comedia un aire punk que se agradece.
El arranque ya marca el pulso: en el primer episodio, Billie y Deb literalmente secuestran a Josie para llevarla a casarse con Seb, el personaje que interpreta Freddie Meredith. Es un punto de partida extremo, casi de película de carretera familiar, pero funciona como declaración de intenciones: acá las presiones del parentesco no se sugieren, se ejecutan, y el humor nace justamente de ver hasta dónde están dispuestas a empujarse unas a otras estas tres mujeres para sostener un plan que, visto de afuera, no tiene ningún sentido.
Salud mental y humor negro, de la mano
Lo que distingue a Such Brave Girls de otras comedias familiares es que no le huye a los temas pesados. Sadler ha sido clara en otras oportunidades sobre cómo vuelca experiencias propias en el guion, y eso se nota: Josie tiene antecedentes psiquiátricos y arrastra una historia clínica que el relato no disimula, pero la serie no la reduce a un diagnóstico. A su alrededor, Billie y Deb también muestran conductas y formas de vincularse que hablan de trauma, de una figura paterna ausente y de mecanismos de evasión que se transmiten de generación en generación, casi como una herencia maldita que nadie pidió firmar.
Esa mezcla entre lo crudo y lo risueño es la apuesta más arriesgada de la propuesta, y por momentos funciona mejor que en otros, pero siempre se nota la intención de no caer en la reconciliación edulcorada. Las protagonistas mienten, se lastiman, se quieren a los golpes, y la serie las observa con una mirada que es compasiva pero jamás complaciente. Es, si se quiere, el reverso exacto de esas comedias familiares donde todos se sientan a la mesa el día del cumpleaños y se dicen verdades incómodas pero edificantes: acá las verdades incómodas están, sí, pero nadie termina redimido por haberlas dicho.
Si me dejan recomendar algo en primera persona, les digo lo de siempre: dense el gusto de entrar a esta serie sin esperar grandes golpes de efecto, porque Such Brave Girls trabaja mejor en la sordina, en los diálogos que duelen y en los chistes que incomodan más de lo que hacen reír. Es la clase de comedia que deja pensando después de cada capítulo, y para una noche larga de invierno, con un mate al lado, me parece una compañía tan justa como aquel chamamé de la mañana: una historia de gente querida que se lastima sin querer, y que igual sigue adelante.
