Veintisiete años después, la secuela de "Prácticamente magia" le gana la pulseada a la original en la mirada del público
La nueva entrega con Sandra Bullock y Nicole Kidman supera a la película de 1998 en la calificación del público y en la taquilla de su primer fin de semana, aunque la crítica especializada la recibe con tibieza y el presupuesto de 75 millones de dólares pone a Warner contra las cuerdas.
Quiero empezar la nota como tantas veces me lo enseñaron los viejos del litoral, con una copla que me vuelve a la memoria cada vez que el cine me sorprende: "Magia tiene la luna cuando sale sobre el Paraná, magia tiene tu mirada cuando me mirás de mañana". Y algo de esa magia parece haber reaparecido en las salas argentinas y estadounidenses con el regreso de "Prácticamente magia 2", la esperada secuela que vuelve a poner a Sandra Bullock y Nicole Kidman frente a frente, veintisiete años después de aquella comedia de fantasía que se convirtió en culto a fuerza de tiempo, de VHS pasados de mano en mano y de maratones televisivas en noches de verano.
Lo cierto es que la película llegó a los cines con números que, medidos en frío, mejoran los de su predecesora en todos los indicadores disponibles, y ese dato no es menor para un estudio que apostó fuerte por reavivar una historia que, en su estreno original de 1998, no había logrado el impacto que el paso de los años terminó dándole. El sistema CinemaScore, que toma el pulso del público el día del estreno, le otorgó a la nueva entrega una B+, mientras que la primera película había quedado en una B-. No es la calificación más alta del ranking, desde luego, pero marca una diferencia concreta respecto del punto de partida y, sobre todo, habla de una conexión inmediata con el espectador que la original tuvo que construir durante décadas.
Una comparación que pide matices
Ahora bien, sería injusto no marcar un dato que los propios especialistas se encargan de subrayar y que a mí, como cronista viejo, me parece clave: la película de 1998 llegó a los cines sin una base de fans instalada, sin expectativa previa, casi como quien tira una piedra al agua y espera a ver qué ondas se forman. La secuela, en cambio, convoca principalmente a un público que ya conoce y quiere a los personajes, que se acercó al complejo de cines con la nostalgia a flor de piel y con la memoria fresca de tardes donde Sandra, la bruja escoba arriba, y Sally, la de los pies que se niegan a obedecer, nos hicieron reír y emocionarnos a partes iguales. Esa predisposición suele inflar las encuestas iniciales, y es parte del ADN de cualquier regreso.
La crítica especializada, que es otra vara y se mide con reglas distintas, también ubica a la secuela por encima de la original, aunque con números que dejan poco margen para el festejo: un 39 por ciento de reseñas positivas en Rotten Tomatoes frente al 31 por ciento de la entrega de 1998. La mejora existe, sí, pero no es contundente, y uno termina preguntándose si el veredicto de los críticos no está midiendo más la expectativa defraudada que el filme en sí.
La pulseada de la taquilla
En lo estrictamente comercial, la película lidera la taquilla estadounidense en su fin de semana de estreno, y eso ya es un logro para una secuela tan tardía. Pero los números fríos cuentan otra parte de la historia: con un presupuesto de 75 millones de dólares, los analistas coinciden en que la verdadera prueba de fuego llegará en las próximas semanas, cuando la curiosidad del primer fin de semana se agote y haya que ver si la película puede sostener el ritmo o si se desinfla como tantos Blockbusters del verano. Warner necesita que la magia, como decía la copla con la que abrí esta nota, no se quede solamente en la luna del Paraná, sino que también se traduzca en una recaudación sostenida que justifique la apuesta.
- Calificación del público: B+ en CinemaScore para la secuela, frente a B- de la película original de 1998.
- Recepción de la crítica: 39 por ciento de reseñas positivas en Rotten Tomatoes, contra 31 por ciento de la primera entrega.
- Taquilla: lidera el ranking estadounidense en su fin de semana de estreno.
- Presupuesto: 75 millones de dólares, cifra que exige varias semanas de buena recaudación para recuperarse.
- Contexto histórico: la película original fracasó en su estreno pero se convirtió en un filme de culto con el correr de los años.
Y acá quiero cerrar, como me gusta cerrar cuando de cine y de emociones se trata, con una recomendación en primera persona. Si usted, querido lector, vio la película de 1998 en el cine, o la descubrió mucho después en un cable repetido, o se la cruzó en una noche de oware con sus hijas, vaya a ver esta secuela sin pensarlo demasiado: el reencuentro vale la entrada, la sonrisa de Bullock sigue siendo ese antídoto contra la mala leche y Kidman, a quien cariñosamente muchos recuerdan como la "chica de los ojos tristes", demuestra otra vez por qué es una de las actrices más sólidas de su generación. Hágalo con el cuaderno de comparaciones a mano, claro, pero hágalo, porque a veces las continuaciones tardías no vienen a arruinar un recuerdo, sino a confirmarlo. Después me cuenta qué le pareció: en esta redacción siempre hay un mate y un rato para charlar de cine.
