Una hora y monedas: la nueva forma de sobrevolar la Patagonia sin pasar por Buenos Aires
Una aerolínea neuquina une desde esta semana la capital provincial con Chos Malal y San Martín de los Andes en vuelos de 50 minutos, con tarifas que arrancan en 140.000 pesos el tramo y frecuencias todavía limitadas.
A veces uno se entera de los cambios más simpáticos de la vida cotidiana en la fila del almacén, mientras espera que la señora del mostrador corte el queso cremoso. Esta semana, en la cola de mi barrio, Gladys, 58 años, me dijo con tono de asombro que ya no hacía falta ir hasta Buenos Aires para tomarse un avión al sur: desde el aeropuerto de Neuquén están saliendo vuelos directos a San Martín de los Andes y a Chos Malal, sin escalas ni combinaciones raras. Lo cuenta como si le hubieran revelado un truco que durante años pasó desapercibido, y la verdad es que, visto en perspectiva, no le falta razón.
La novedad la trae una empresa neuquina, que empezó a operar dos rutas aéreas dentro de la propia provincia con aviones biturbohélice de diecinueve plazas, un formato clásico para trayectos cortos de montaña. El primer vuelo despegó el lunes a las diez de la mañana hacia el norte neuquino. Y la pregunta que sobrevuela la conversación de Gladys en el almacén es la misma que me hice yo al escuchar la propuesta: qué cambia, en concreto, en la vida de quienes van y vienen por estas tierras.
Dos rutas, dos tiempos muy distintos
El viaje en colectivo entre Neuquén y Chos Malal insume, en promedio, unas seis horas de ruta, con curvas y tramos de ripio que estiran el reloj. El avión, en cambio, cubre esa distancia en cincuenta minutos. A San Martín de los Andes, pasando por Junín de los Andes, el colectivo cama demanda alrededor de seis horas y media; otra vez, cincuenta minutos contra cielo patagónico. Es una diferencia tan grande que cuesta dimensionarla de un saque, como cuando uno pasa de caminar a manejar y de pronto descubre pueblos que ni imaginaba.
- A Chos Malal: dos frecuencias semanales, lunes a las 10 con regreso a las 11:20, y jueves a las 13:10 con vuelta a las 14:25. El tramo cuesta 140.000 pesos en septiembre, ida y vuelta 280.000.
- A San Martín de los Andes: tres frecuencias, martes, jueves y sábados, siempre salida 10:00 y regreso 11:20 desde Chapelco. La tarifa del tramo es 175.000 pesos, ida y vuelta 350.000.
- El colectivo a Chos Malal ronda los 99.600 pesos el tramo, con seis horas de viaje.
- El servicio cama por tierra a San Martín de los Andes cuesta unos 137.000 pesos el tramo y lleva seis horas y media.
Los precios no son baratos, y es justo decirlo de entrada: un trayecto en avión duplica o más al boleto de micro, y todavía más si se suma la vuelta. Pero la ecuación cambia cuando se le pone tiempo encima. Para quien necesita ir por una consulta médica en el hospital de cabecera del sur, o para un contratista que tiene una obra en Chos Malal y pierde el día entero en el camino, cincuenta minutos valen otra cosa. Ahí aparece la palabra que los antiguos usan para nombrar a los amigos, el guaraní ñoqui convertido en compañero, y la propuesta empieza a leerse como una manera de sentirse un poco más cerca de la gente que uno quiere.
“Lo que queremos es que los vuelos perduren en el tiempo, no sólo para fomentar el turismo sino para ayudar a la comunidad a estar más conectada por temas laborales o de salud.”Sergio Sciacchitano, subsecretario de Turismo de la provincia
La provincia decidió acompañar la iniciativa con una lógica de subsidio inverso: garantiza un piso del ochenta por ciento de ocupación por vuelo, y si las diecinueve plazas se venden completas, su aporte baja a cero. Es una manera de pedirle al mercado que pruebe primero con aviones chicos, de a poco, y solo después escalar a aeronaves más grandes si la demanda lo justifica. La idea, dicen los que diseñaron la idea, es empezar con pie firme y no terminar con frecuencias vacías y deudas acumuladas, como pasó con otras experiencias aéreas en el interior del país.
Los pasajes se consiguen en la web de American Jet y en agencias de viajes de Neuquén que fueron habilitadas para vender estas rutas. También funciona un correo de la compañía para consultas puntuales. Para septiembre la disponibilidad ya viene ajustada, lo que recomienda no dejarlo para último momento, sobre todo pensando en los fines de semana largos que se vienen. Y acá aparece otra vez la escena del inicio: Gladys me sigue escribiendo al día siguiente para pedirme que le pase el link, porque quiere ir a ver a su hermana a Chos Malal y volver el mismo día. Si todo sale como está planeado, va a poder desayunar en Neuquén y tomar la merienda en casa de su hermana, cosa que hoy suena casi de ciencia ficción. Cincuenta minutos, en estas latitudes, valen por una mudanza entera.
