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Jueves, 8 de octubre de 2026
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Tres viejas batallas que Benjamin Franklin dejó escritas y que hoy se pelean con celular en mano

La discrecion, el perdon y el uso del tiempo no son caprichos de sabio: son ejercicios diarios de autocontrol que, en plena era de pantallas y notificaciones, se vuelven mas necesarios que nunca. Una lectura, en primera persona, de lo que todavia nos cuesta.

Por Paola MezaSociedad y vida · · hace 24 d
Tres viejas batallas que Benjamin Franklin dejó escritas y que hoy se pelean con celular en mano

A mi me pasa casi todos los dias, y supongo que a usted, que lee estas lineas desde algun rincon de Buenos Aires, tambien: uno se levanta con la mejor de las intenciones, se promete no chusmear, no enojarse por pavadas, no perder el tiempo bobamente frente al telefono, y antes de las diez de la manana ya cayo en alguna de las tres trampas. Por eso, cuando uno se cruza con una frase de Benjamin Franklin que parece escrita para este lunes cualquiera, se detiene. La frase es corta, de esas que caben en un papelito: Las tres cosas mas dificiles de esta vida son guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo. Tres siglos y pico despues, sigue doliendo igual.

Guardar un secreto: la prueba de fuego del respeto

Mi vecina Ester, que tiene 58 anos y vende ropa en Once, me lo decia el otro dia mientras tomabamos un cafe en la vereda, casi como al pasar: sabes lo que mas me cuesta de ser grande? no contar las cosas. Y tiene razon. Guardar un secreto exige renunciar a la pequena descarga de protagonismo que da compartir lo que nos confiaron. La psicologia lo explica asi: revelar informacion reservada produce una sensacion pasajera de importancia, como si por un instante uno ocupara el centro de la escena. Pero la discrecion no es un capricho de puritano, ni tampoco una virtud antigua en desuso: es un acto de respeto concreto hacia quien confio algo privado. Cada confidencia es un pequeno contrato, y romperlo, aun sin querer, deteriora la confianza. En tiempos de sobreexposicion digital, donde parece que todo se comparte y nada se cuida, sostener la reserva se volvio casi una forma de militancia cotidiana.

Perdonar sin borrar: lo que se libera no es el otro, sino uno

Aca es donde la frase de Franklin se pone brava. Perdonar un agravio no es justificar lo que nos hicieron ni olvidar el hecho como si nunca hubiera pasado. Es, en todo caso, una decision personal para soltar el resentimiento que uno mismo carga y que, como bien saben quienes transitaron un enojo largo, ocupa un espacio enorme en la cabeza. El rencor consume energia mental, y esa energia deja de estar disponible para lo que uno quiere hacer con la propia vida. Soltar no significa darle la razon al otro, ni mucho menos reconciliarse cuando no es posible o no conviene; significa, en criollo, recuperar el timon de la propia atencion y del propio bienestar, que de otro modo quedan atados a lo que hizo alguien mas.

El tiempo: el unico recurso que no se recupera

Y llegamos al tercero, que para mi es el mas urgente de los tres. A diferencia del dinero o de los objetos, las horas que pasan no vuelven. Franklin lo decia hace mas de doscientos anos, cuando no existia ni la radio ni el reloj de pulsera digital, y aun asi escribia sobre el tiempo con una urgencia que sigue vigente. Hoy el problema se agiganto: hay industrias enteras, plataformas enteras, aplicaciones enteras que compiten por capturar nuestra atencion el mayor tiempo posible. Estar ocupado no es lo mismo que aprovechar el tiempo. Uno puede pasarse el dia respondiendo mensajes, scroleando y resolviendo pendientes, y a la noche sentir que no avanzo nada. La diferencia, como señalaba el propio Franklin, la marca la alineacion entre los propositos de cada uno y las decisiones pequenas que se toman hora a hora.

El autocontrol no es un rasgo, es una practica

Hay algo que me gusta destacar, porque ayuda a no desanimarse: el autocontrol no es un don de nacimiento ni un rasgo de personalidad fijo. Es, ante todo, una practica. Se entrena, se afloja, se vuelve a ganar. No se trata de negar los impulsos naturales, que son parte de nuestra condicion humana, sino de ejercitar la capacidad de tomar decisiones conscientes frente a ellos. Y eso, en definitiva, es lo que une a las tres batallas que Franklin puso en fila: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo son, en el fondo, tres formas distintas de decirnos que el gobierno de uno mismo sigue siendo la tarea mas dificil y, a la vez, mas necesaria de la vida. Por eso, cuando Ester me dijo al final de la tarde, mientras guardabamos las sillas en la vereda, bueno, Paola, manana sera otro dia y vuelvo a empezar, le di la razon con una sonrisa. Manana sera otro dia, si. Pero lo que Franklin dejo escrito sigue valiendo, y volver a empezar, con esos tres propositos simples pero duros, no es mala compania para empezar.

Asi que ya sabe, vecino: si esta semana logra no contar lo que no debe, soltar aunque sea un poco un viejo enojo, y usar aunque mas sea una hora con verdadero proposito, celebre. No es poco. Es, en realidad, casi todo.

PM
Paola MezaSociedad y vida

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