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Siete platos para salir de la rutina sin complicarse: de la pasta italiana al guiso francés más rendidor

Un recorrido por recetas que van de lo simple a lo elaborado, con opciones para todas las ocasiones de la semana, desde malfattis de espinaca y ricota hasta un boeuf bourguignon al alcance del bolsillo.

Por Tomás GaunaTurismo y esteros · 7 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Recién despuntaba el sol cuando empecé a pasar las hojas del recetario de esta semana, y la verdad es que el menú que me encontré me hizo pensar que hay momentos en los que la cocina se convierte en ese puente cotidiano que nos saca de la monotonía sin pedirnos demasiado a cambio. El recorrido va de lo más sencillo a lo más trabajado, y eso, al menos para mí, que ando siempre con el reloj encima, es un alivio: hay días para improvisar una fugazetta con mozzarella y cebolla, y días para sentarse tranquilo a esperar que la carne se ablande sola en una olla con vino tinto. Lo mejor es que todos los platos se arman con lo que habitualmente tenemos en la heladera o en la alacena, y admiten variaciones según el estado de ánimo o lo que haya quedado de la compra anterior.

Una pasta italiana que se hace sin amasar

Los malfattis de espinaca y ricota son, a mi entender, el plato más convocante de toda la selección. El nombre en italiano significa algo así como mal hechos, y la razón es bien práctica: se forman de manera irregular con la ayuda de una cuchara o directamente con las manos, sin molde ni técnica especial, lo cual los vuelve perfectos para quienes, como yo, no tenemos demasiada maña con la masa. La mezcla lleva espinaca, ricota, harina, huevo y queso rallado, y se pueden hervir directamente en la salsa o, si uno prefiere, cocinarlos en agua y después gratinarlos en el horno con queso abundante por encima. La espinaca aporta vitaminas y minerales, mientras que la ricota y el queso suman proteínas y calcio, de modo que es un plato que convence tanto al paladar como a la conciencia.

Para los días en los que uno busca algo más liviano, la ensalada tibia de espárragos es una apuesta segura. Yo la descubrí hace un tiempo en un almuerzo con amigos y me llamó la atención el juego de texturas: la yema cremosa, el crujiente del rabanito y la panceta, y ese sabor particular que tiene el espárrago cuando se lo cocina apenas unos minutos. Una ventaja práctica que siempre destaco es que los ingredientes se pueden preparar con anticipación y saltearse juntos en el momento de servir, lo que la convierte en una opción ideal para recibir gente sin estar pendiente de la cocina.

Clásicos que nunca fallan

seguido de variaciones para el día a día

El menú también contempla una milanesa de merluza a la inglesa, rebozada con una cubierta simple y aireada que forma una corteza dorada al freír. El interior queda jugoso, y el acompañamiento tradicional son las papas fritas y la salsa tártara, una dupla que difícilmente decepcione. Para la cena familiar, en cambio, la fugazetta lleva mucha mozzarella y cebolla abundante, y lo práctico es que la base se puede preparar con anticipación y guardar en el freezer hasta el momento de llevarla al horno, lo que la transforma en una solución a mano para esas noches en las que uno llega cansado y no quiere pensar demasiado.

Si hay algo que sobra en la mayoría de las cocinas argentinas es un resto de carne, un trozo de zapallo, una papa, una zanahoria o unas cebollitas esperando turno, y el guiso de fideos es la excusa perfecta para aprovechar todo eso en una sola olla. Como todo guiso, mejora al día siguiente, de modo que conviene cocinar de más y guardar una porción para el almuerzo siguiente. Para los que se animan a algo más elaborado, el boeuf bourguignon económico adapta el clásico francés de carne al vino tinto usando cortes más accesibles; los champiñones, que forman parte de la receta original, quedan como opcionales en esta versión, y la clave está en la cocción lenta, que ablanda la carne y concentra la salsa hasta obtener ese sabor profundo que tanto cuesta conseguir con apuro.

El cierre dulce y un convite

Para terminar la semana con algo especial, la marquise de chocolate sin TACC reemplaza la harina de trigo por harina de almendras, y el resultado es un postre de textura aterciopelada y sabor intenso, sin que el cambio de ingrediente modifique el perfil del chocolate. Si andan por Buenos Aires y quieren probar alguna de estas preparaciones antes de animarse en casa, les recomiendo darse una vuelta por alguna de las casas de pasta del barrio de Villa Crespo, donde los malfattis suelen estar entre las especialidades de la carta, o sentarse en un bodegón de San Telmo que ofrezca guisos caseros para llevar. Y si se quedan con ganas de seguir conversando sobre recetas, lugares o cualquier otro tema, me encuentran acá, que para eso estamos.

  • Malfattis de espinaca y ricota: pasta italiana sin amasado, ideal para una comida principal.
  • Ensalada tibia de espárragos con panceta y rabanito: opción liviana y con textura.
  • Milanesa de merluza a la inglesa con papas fritas y salsa tártara: clásico argentino para el mediodía.
  • Fugazetta de mozzarella y cebolla: cena rápida con base que se puede freezar.
  • Guiso de fideos: rendidor y perfect para aprovechar restos de carne y verduras.
  • Boeuf bourguignon económico: guiso francés con cortes accesibles y cocción lenta.
  • Marquise de chocolate sin TACC: postre intenso hecho con harina de almendras.
TG
Tomás GaunaTurismo y esteros

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