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Jueves, 8 de octubre de 2026
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San José, ese rincón entrerriano donde el agua caliente, la cepa y el viento del molino se dan la mano

Sobre la costa del río Uruguay, la localidad combina doce piscinas termales, bodegas con varietales de autor y un molino histórico que todavía cuenta la historia de los inmigrantes que fundaron la Colonia en el siglo XIX. Una escapada para dejarse llevar, entre paseos, vapores y un buen vaso de vino entrerriano.

Por Tomás GaunaTurismo y esteros · · hace 22 d
San José, ese rincón entrerriano donde el agua caliente, la cepa y el viento del molino se dan la mano

Les cuento lo que viví en mi última recorrida por San José, en el sudeste de Entre Ríos, ese pueblo que se acomoda sobre la costa del río Uruguay y que forma parte de la región turística conocida como Tierra de Palmares, con Colón y Villa Elisa como vecinas dentro del circuito termal. La propuesta que encontré allí es de esas que seducen a quien viaja con la idea de descansar sin renunciar a la cultura ni al paladar: termas, bodegas y un museo al aire libre que gira, literalmente, con el viento.

Un molino que todavía gira con la historia

Empiezo por el Museo Provincial Molino Forclaz, porque a mí me gusta arrancar los viajes por los lugares que explican el alma del sitio. El predio ocupa cinco hectáreas y conserva la vivienda familiar y el molino de viento que Juan Bautista Forclaz levantó con la idea de moler trigo y maíz. Las visitas guiadas cuentan algo que me pareció un detalle muy humano: los vientos de la zona no alcanzaban para mover las aspas con la fuerza necesaria, así que la familia tuvo que volver al sistema de molienda impulsado por mulas. Esa mezcla de sueños europeos y oficios criollos resume, en pocas líneas, la historia de la Colonia San José, fundada por inmigrantes suizos y franceses a mediados del siglo XIX.

El recorrido se puede hacer en distintos formatos: durante el verano funcionan visitas nocturnas iluminadas con velas, faroles y candelabros, y en fechas puntuales se suman representaciones a cargo de vecinos del pueblo. Si van, ténganlo en cuenta al elegir la fecha, porque cada modalidad cambia la experiencia.

Termas con vista al río y copa de vino incluida

A cinco minutos del casco histórico está Termas San José, el complejo que sostiene buena parte del movimiento turístico de la zona. Lo que más me gustó, además de las doce piscinas con vista al río Uruguay, es la propuesta eno-termal: el pase incluye el acceso a las piletas, un área exclusiva de relajación, batas, toallas y un tratamiento facial de vinoterapia en el Spa Acqua Termal, además de un tapeo regional con vino entrerriano en el restaurante Entre Fuegos. La experiencia suma una visita guiada gratuita a la Bodega Vulliez Sermet y beneficios en otros establecimientos de la zona, incluido el alojamiento entre viñedos de Los Franco Suizos.

La cepa entrerriana y los sabores del lugar

La tradición vitivinícola de San José no es nueva ni decorativa: viene de aquellos mismos inmigrantes que se asentaron en la colonia y empezaron a plantar vides. Entre las variedades que aparecen mencionadas en la producción local están el Pinot Noir, el Chardonnay, el Tannat y el Marselan, una paleta que muestra el carácter experimental de los vinos de la zona. Después de la recorrida por la bodega, yo me senté a comer en Entre Fuegos, que forma parte del complejo termal y permite armar la pausa gastronómica sin moverse del lugar.

Tirolesa, artesanos y un casco histórico para caminar tranquilo

Para los que llevamos el cuerpo inquieto, Molino Aventuras ofrece palestra, tirolesa, puentes aéreos, escaleras móviles y un mangrullo desde el que se mira el paisaje desde arriba. Y si el cuerpo pide algo más calmo, siempre queda la opción de recorrer el Centro Municipal de Artesanos, donde se ven trabajos en cerámica, madera, cuero y lana. El casco histórico, con sus casas bajas y sus veredas arboladas, completa un paseo urbano que se disfruta caminando despacio, como a mí me gusta hacerlo cuando un pueblo me atrapa.

TG
Tomás GaunaTurismo y esteros

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