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Remo, compinches y un río de fondo: el dragon boat se hace neuquino

Una propuesta que baja al Limay el 21 de noviembre con equipos de diez, sin experiencia previa, música y gastronomía a la vera del agua. La convocatoria corre por cuenta de Dragón Fun y abre una puerta insospechada para empresas, clubes y pandillas de amigos.

Por Paola MezaSociedad y vida · 7 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Lo primero que hay que imaginarse, antes de hablar de fechas y de cupos, es esto: un sábado cualquiera a la tarde en la costa del Limay, con el sol todavía alto sobre Neuquén capital, grupos de gente desconocida entre sí terminan remando al unísono dentro de unas lanchas largas con forma de dragón. Es una imagen que todavía no existe acá, pero que el 21 de noviembre va a empezar a tomar color en la orilla. Y te confieso algo, querido lector: la sola idea de ver a compañeros de oficina remar sincronizados ya me sacó una sonrisa antes de terminar de escribir la primera línea de esta nota.

Se trata de la primera edición de Dragón Fun, una jornada de dragon boat que por primera vez se hace en aguas del Limay neuquino. La organiza Quatro Vientos, una empresa de aventura con presencia local, y la propuesta es bien concreta: equipos de diez personas más un guía, a bordo de estas embarcaciones tradicionales, recorriendo 200 metros de río en una carrera donde gana el que mejor se entienda con el de al lado, no el más fuerte del grupo.

Remar sin saber remar

Acá viene lo que más me gusta destacar, porque rompe con esa idea de que para meterse en algo nuevo hay que tener un currículum deportivo previo. Según me contaron desde la organización, no hace falta haber tocado un remo en la vida: Quatro Vientos se encarga de capacitar a los equipos antes de la carrera y provee todo el equipamiento. Es decir, te presentás con tus compañeros, te enseñan, y al rato estás en el agua. Una pequeña licencia para animarse, en un mundo donde muchas veces ni nos sentamos a la mesa sin haber leído antes las instrucciones.

La lógica de la competencia, además, es de las más simpáticas que se me ocurren. El dragon boat no premia al remero individual, sino al pulso colectivo: la velocidad de la lancha depende de que los diez palos entren al agua en el mismo instante. Hay reconocimientos para los equipos que ganen en pista, sí, pero también para los que mejor representen el espíritu de grupo. Es una disciplina que, en el fondo, funciona como una pequeña metáfora de la vida en comunidad, aunque suene a frase de libro de autoayuda. Hablando de libros y de gente sabia, mi vecina Marta, que tiene 62 años y tres décadas remando por el río con su club de pato, me decía el otro día mientras tomábamos mate en la vereda: cuando remás en equipo, aprendés más de tus compañeros en una hora que en un año de oficina. Y la verdad, qué razón que tiene mi querida Marta.

  • Fecha: sábado 22 de noviembre, en las costas del río Limay, Neuquén capital.
  • Formato: equipos de diez personas más un guía por embarcación, sobre 200 metros de competencia.
  • Requisitos: no hace falta experiencia previa; la organización capacita y entrega el equipamiento.
  • Reconocimientos: habrá premios por performance en la carrera y también por espíritu de equipo.
  • Jornada completa: gastronomía, música y propuestas recreativas a orillas del río.
  • Destinatarios: empresas, clubes, instituciones o grupos de amigos que quieran compartir una jornada distinta.
  • Inscripciones: cupos limitados, con apertura próxima. Consultas al teléfono +54 (0299) 4564811, por Instagram @quatrovientosaventura o por correo electrónico.

Lo que se viene el 22 de noviembre no es un evento pensado únicamente para los fierreros del remo, sino para cualquiera que quiera probar algo distinto en un escenario que ya es un clásico neuquino. El Limay, vale recordarlo, no es solo el río que aparece en las postales: es un corredor recreativo de uso cotidiano, con balnearios, senderos, bicisendas, flotadas y pesca deportiva durante todo el año. Dragón Fun se suma a esa oferta con una modalidad que hasta ahora no tenía presencia en la zona, y lo hace con la lógica amable de incluir antes que exigir. Algo de eso, creo, le falta a muchas de las cosas que nos pasan en la semana.

Antes de cerrar, vuelvo a la imagen con la que arranqué, porque me parece la más justa. Un sábado a la tarde, en la costa del Limay, desconocidos terminamos sincronizando palas al ritmo de un tambor que marca el guía desde la proa. Si la jornada funciona como prometen, vamos a volver a casa con los brazos cansados y la certeza de haber hecho algo en equipo con gente que, hasta ese mediodía, tal vez solo compartía un grupo de WhatsApp. Y eso, en estos tiempos donde cuesta tanto coincidir, no es un detalle menor. Si te pinta armar un equipo con gente del trabajo, del club o de la barra de toda la vida, esta puede ser la excusa perfecta. El río, como siempre, va a estar esperando.

PM
Paola MezaSociedad y vida

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