Proyectan que en 2031 casi nueve de cada diez vehículos del país seguirán moviéndose con nafta o gasoil
Un informe sectorial estima que el parque automotor alcanzará los 17,2 millones de unidades hacia 2031 y que el consumo de combustibles líquidos crecerá cerca del 15% en cinco años, pese al avance de los modelos electrificados.
Alrededor de 15.000 millones de litros de nafta y gasoil se consumen por año en Argentina durante 2026, según un informe sectorial al que tuvo acceso este medio, y la proyección para 2031 es que ese volumen trepe hasta los 17.200 millones de litros, lo que implica un incremento cercano al 15% en apenas cinco años. La paradoja es que, en ese mismo período, la venta de vehículos electrificados mostrará uno de los saltos más pronunciados de su historia reciente, aunque sin alcanzar a modificar de manera significativa la matriz de consumo energético del parque automotor.
Un mercado de cero kilómetro que se electrifica a paso firme
Durante los primeros ocho meses del año, los autos eléctricos e híbridos representaron el 15,7% de los patentamientos de vehículos cero kilómetro en el país, y la estimación de cierre para diciembre los ubica en torno al 16,2% del total. En términos absolutos, esto confirma una tendencia que venía insinuándose: la electrificación dejó de ser una rareza para convertirse en una opción concreta en las concesionarias, impulsada por la mayor oferta de modelos y por una diferencia de precio frente a los vehículos con motor de combustión que se redujo de manera considerable.
El parque automotor, el verdadero cuello de botella
El problema es que el parque automotor es un universo mucho más grande y mucho más lento de mover que el mercado de cero kilómetro. Argentina cuenta hoy con aproximadamente 14,5 millones de vehículos en circulación, de los cuales el 74,12% funciona con nafta, el 24,68% con gasoil y apenas el 0,39% con GNC. Los electrificados en su conjunto apenas llegan al 0,82% del total, y dentro de ese porcentaje, los enchufables puros no superan las 20.000 unidades.
El fenómeno responde a la durabilidad misma de los automóviles. Cada año dejan de circular unos 90.000 vehículos por bajas registrales, obsolescencia o desguace, lo que representa apenas el 0,6% del parque. Con ese ritmo de rotación, incluso un crecimiento explosivo de las ventas de autos eléctricos tarda décadas en traducirse en una modificación perceptible del total de unidades en la calle.
- Proyección para 2031: parque automotor de 17,2 millones de vehículos, un 17% más que en la actualidad.
- Vehículos enchufables: pasarían de unas 25.000 unidades a cerca de 298.000, casi doce veces más.
- Participación relativa: aun con ese salto, los enchufables representarían solo el 1,73% del parque total.
- Consumo de combustibles líquidos: subiría de 15.000 millones a 17.200 millones de litros anuales.
- Ahorro por electrificación: el parque eléctrico proyectado evitaría unos 410 millones de litros de nafta, una cifra absorbida por el crecimiento general del parque.
La red de carga, una infraestructura que llega tarde
La infraestructura de carga constituye el otro factor que modera las expectativas. Argentina dispone hoy de alrededor de 318 puntos de carga públicos o semipúblicos para cerca de 19.400 vehículos enchufables, lo que arroja una proporción de 61 autos por cargador, frente a una referencia internacional cercana a los 11 vehículos por punto de carga. Para alcanzar un estándar razonable en 2031, con una flota proyectada de 298.000 enchufables, serían necesarios cerca de 29.800 puntos de carga en todo el país.
El dato deja al descubierto una brecha de planificación que el propio informe describe como estructural. La transición energética del parque automotor argentino no dependerá exclusivamente de la voluntad de los consumidores ni de la oferta de modelos electrificados a precios competitivos, sino de decisiones de inversión en infraestructura de carga que, hasta el momento, no se condicen con los volúmenes proyectados de vehículos enchufables.
Lo que todavía no se sabe
El informe no precisa cuál será el origen de los fondos para financiar la expansión de la red de carga ni en qué plazos se ejecutarán las obras necesarias para alcanzar los 29.800 puntos proyectados. Tampoco define si la infraestructura se concentrará en los principales corredores urbanos o si buscará una distribución federal que contemple el interior del país, donde la proporción de vehículos enchufables por habitante es todavía más exigua. La pregunta abierta es si la transición energética del parque automotor argentino podrá acelerarse al ritmo que demandan los compromisos ambientales asumidos o si, como sugiere la proyección, la nafta y el gasoil seguirán siendo los protagonistas indiscutidos de las rutas nacionales durante toda esta década.
