Saltar al contenido
Jueves, 8 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Pergolini rearmó el sótano de No preguntes por Rusia con una pared giratoria de vinilos hechos en casa

El conductor mandó imprimir en 3D los soportes que sostienen los discos, eligió una selección que va de Spinetta a Nirvana y adelantó que las tapas irán cambiando emisión tras emisión. El fondo del estudio mantiene las luces azuladas y ahora suma una verdadera colección a la vista.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 2 d
Pergolini rearmó el sótano de No preguntes por Rusia con una pared giratoria de vinilos hechos en casa

Yo nací escuchando discos en un combinado Phillips que todavía conservo, y cada vez que alguien se toma el trabajo de poner un vinilo en una pared y no en un cajón, me pasa algo en el pecho. Por eso me detuve a mirar con detalle lo que cuenta Mario Pergolini con su programa No preguntes por Rusia: el conductor se mandó a fabricar unos soportes con una impresora 3D, los fue instalando en el fondo del estudio y los llenó de tapas que, según él mismo adelantó, no van a quedarse quietas ni una semana seguida. La idea, simple y de las que a mí más me gustan, es que la ambientación pueda mutar junto con la charla.

Una colección que cruza generaciones y mares

Lo que más me llamó la atención de la selección que armó Pergolini es que no quedó recluida en un solo país ni en una sola época. En las filas de arriba conviven el Peluson of milk de Luis Alberto Spinetta, ese discazo que tiene más de cuarenta años y sigue sonando como si lo hubieran grabado ayer, con el Fore! de Huey Lewis & The News, y con nombres enormes de la escena internacional como Pink Floyd, Manu Chao y Babasónicos. Pergolini también destacó dos piezas que tienen lo suyo: un laserdisc de Prince, formato que ya casi no se ve, y una edición japonesa de Nirvana, de esas que los coleccionistas saben buscar en ferias y que acá en Buenos Aires aparecen de tanto en tanto.

  • Peluson of milk, de Luis Alberto Spinetta.
  • Fore!, de Huey Lewis & The News.
  • Discos de Pink Floyd, Manu Chao y Babasónicos.
  • Un laserdisc de Prince.
  • Una edición japonesa de Nirvana.
  • Catupecu Machu, The Velvet Underground y The Rolling Stones.
  • Los Tipitos, Barry Manilow y Los Piojos.
  • AC/DC, Daniel Melengo, La Renga y Foo Fighters.
  • Viejas Locas, Ataque 77 y Fito Páez.

En las filas inferiores se fueron sumando otros nombres que, mirados en conjunto, cuentan medio siglo de música: Catupecu Machu, The Velvet Underground, The Rolling Stones, Los Tipitos, Barry Manilow, Los Piojos, AC/DC, Daniel Melengo, La Renga, Foo Fighters, Viejas Locas, Ataque 77 y Fito Páez. Es una mezcla que tiene tanto al pibe que se crió con Appetite for Destruction como al que se enojó con Peluson of milk cuando salió en 1991, y eso, a mi entender, es lo que le da sentido a la pared: no es una vitrina de un solo gusto, es un mapa de cómo se escucha música en la Argentina de los últimos cuarenta años.

El origen de la idea y la frase que lo define todo

La movida se conoció en vivo, en el aire, cuando el columnista Nico Etevenaux reparó en los cambios y preguntó por el sector cercano a la figura de un Stormtrooper de Star Wars que sigue firme en el estudio. Tras un intercambio, el propio Pergolini se adjudicó la autoría de la instalación y, ante la consulta sobre si pensaba mantener siempre la misma selección, fue directo: "Los vamos a ir cambiando". Esa frase, para mí, es la que resume todo: no se trata de un museo ni de un altar, sino de un fondo vivo que va a poder dialogar con los temas de cada noche.

“Los vamos a ir cambiando.”Mario Pergolini, en No preguntes por Rusia

El espacio, igual, no pierde su marca registrada. Siguen las paredes oscuras, las luces azuladas, la guitarra colgada, el sillón, la mesa auxiliar, la lámpara de pie y un mueble con equipos y objetos de colección. En otra pared se mantiene una estantería con discos compactos, esa otra generación de soportes que muchos de nosotros todavía conservamos en cajones y que también merece su lugar. Todo ocurre en el mismo estudio subterráneo desde el que se emite el ciclo desde el arranque de la temporada 2026, aquel sótano prestado que el propio Pergolini había presentado con cierto tono de disculpa por las limitaciones para recibir invitados, y que hoy, con esta pared nueva, parece otro.

Mi recomendación, en primera persona

Si me preguntan a mí qué haría con una pared así, les cuento: arrancaría por Spinetta, seguiría por Los Piojos, me dejaría un hueco para Prince en formato grande y cerraría con algo inesperado, esa es la gracia. Pero lo de Pergolini me sirve de recordatorio: decorar un estudio con discos no es un capricho retro, es contar quién sos cada vez que la cámara te encuadra. Y a ustedes, que están leyendo, los dejo con la pregunta que quedó flotando: ¿qué tapas de discos elegirían ustedes para decorar su propio rincón, ya sea un living, un bar o una redacción?

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

Te puede interesar