Saltar al contenido
Martes, 3 de noviembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Parkour infantil en Buenos Aires: qué pasa en una clase y qué aprenden los chicos

Sin experiencia previa y con pisos de goma eva, las sesiones combinan saltos, trepadas y rodamientos con lógica de juego.

Por Paola MezaSociedad y vida · · hace 1 h
Parkour infantil en Buenos Aires: qué pasa en una clase y qué aprenden los chicos

Saltar de un módulo a otro, trepar una pared o buscar el camino más corto entre una serie de obstáculos son las tareas habituales de las clases de parkour para chicos que se dictan en Buenos Aires. Es una actividad que no pide nada de entrada: alcanza con tener ganas de moverse, y eso hace que pueda empezar cualquier chico, sin importar su condición física.

“El parkour para chicos es una práctica adaptativa y exploratoria que recrea entornos para resolver jugando con el cuerpo en movimiento.”Dante Freitas, docente de la especialidad

Freitas describe el punto de partida en la primera infancia: desde que un bebé gatea y sortea un obstáculo para alcanzar algo que le llama la atención, ya aparece una búsqueda que después puede evolucionar hacia esta disciplina.

Cómo es una sesión

Cada clase sigue una estructura fija. Lo que cambia es el contenido de cada bloque, pero el orden se repite para que los chicos sepan qué viene después.

  • Movilidad articular, muchas veces con desplazamientos que imitan movimientos de animales, para preparar articulaciones y musculatura.
  • Núcleo de la clase, organizado en cuatro familias de movimiento: saltos, vaults, rolidos y grimpeos.
  • Cierre con juego libre adaptado, trabajo de fuerza y elongación guiada.

Las cuatro familias se explican de forma simple: los saltos son impulsos en distintas direcciones y distancias; los vaults sortean obstáculos de mediana altura de manera fluida; los rolidos son una técnica de amortiguación para las caídas; y los grimpeos son trepadas en muros y paredes.

Los circuitos tampoco son fijos. Los propios alumnos participan en armarlos, y eso cambia bastante la dinámica: la clase se vuelve, en parte, un espacio autogestionado, donde el objetivo no es competir sino disfrutar del movimiento.

“Muchas veces los chicos ya vienen con ideas en mente para trabajar un movimiento o salto que se les ocurrió en casa y quieren sacar.”Dante Freitas

Equipamiento y espacios

En cuanto al equipamiento personal, alcanza con zapatillas con suela de goma completa. Los espacios suelen tener pisos de goma eva, colchones de acrobacia, estructuras a escala infantil, paredes de escalada y barras de suspensión.

Emma Grasset, codirectora de una escuela de la especialidad que recomienda la práctica desde los 4 años, cuenta que sus salas incluyen pirámide de escalada, aros y otros elementos de juego.

Los protocolos de prevención, según se indica, se establecen desde la primera clase. El material de base no alcanza a detallar cuáles son.

PM
Paola MezaSociedad y vida

Te puede interesar