Saltar al contenido
Jueves, 8 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Marta Fort se calza el delantal y ensaya el debut soñado en MasterChef Celebrity: carne al disco, devoluciones en casa y los nervios lógicos de ponerse delante de Botana, Martitegui y Betular

La hija de Ricardo Fort reveló cómo se prepara para el reality: clases diarias con un chef, cenas con diez invitados para probar los platos y la entraña como carta fuerte. Mientras afila cuchillos, también piensa en teatro y conduce su programa de streaming.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 17 d
Marta Fort se calza el delantal y ensaya el debut soñado en MasterChef Celebrity: carne al disco, devoluciones en casa y los nervios lógicos de ponerse delante de Botana, Martitegui y Betular

Uno la imagina enseguida con un repasador al hombro y el fuego a punto, y la verdad es que no se equivoca demasiado: Marta Fort está entregada a los fierros de la cocina como pocas veces se la vio entregada a nada ligado al oficio de su padre. La chica tomó la decisión de pisar fuerte en MasterChef Celebrity con la misma decisión con la que aquel muchacho de la música tropical, el Gordo Acuña, se plantaba frente al micrófono en las peñas correntinas: con la certeza de que el escenario exige ensayos largos y silenciosos antes del aplauso. Y a eso se dedica, día tras día, en la trastienda de su casa, donde armó una suerte de escuela hogareña con un chef que la visita todas las jornadas para ajustar punto, tiempo y sal.

Una mesa de diez cubiertos para probar y escuchar

La preparación, claro, no se agota en la cocina: la Fort, como le decían de chica cuando el viejo Ricardo la llevaba a los camarines del Maipo, decidió montar una rutina de catado a la inversa, donde ella cocina y los demás opinan. Reúne a diez invitados, les sirve un menú completo trabajado durante la semana y se queda con los comentarios como quien cose cosecha ajena. El pollo al verdeo ya pasó por esa mesa; también varias carnes, que es el rubro donde ella se siente más segura y al que apuesta como caballito de batalla para sortear las primeras tandas del programa.

En ese recorrido hubo ajustes mínimos y muy reveladores, como suele ocurrir cuando uno se pone a cocinar en serio: moderar la cantidad de sal, aceitar las manos en el punto de los asados, aceitar el vocabulario técnico. Son detalles que parecen menores y, sin embargo, son los que separan a una cocinera hogareña de alguien que pretende plantarse delante de un jurado que no perdona un gramo de más o de menos.

La entraña como guiño a la historia familiar

Para el momento más emotivo del programa, el que reserva para conectar con su propia historia, Marta viene trabajando con una entraña que es, según cuenta, su comida preferida desde que tiene memoria. Es el tipo de elección que en estas cocinas televisivas suele rendir su fruto: un plato que la viajera trae de la infancia y que, al pasar por el fuego y por la cámara, se transforma en una pequeña postal de la casa de uno. Para ella, esa entraña es también un modo de llevar a la mesa el nombre del padre, que tanto tuvo que ver con la mesa grande, con la carne bien servida y con los gestos ampulosos del asado de domingo.

Mientras tanto, la ansiedad lógica ya empezó a hacer de las suyas. Cuando la consultaron por la posibilidad de recibir devoluciones de Maru Botana, Germán Martitegui y Damián Betular, no se escondió: contó que le da timidez quedar expuesta ante especialistas del nivel de esos nombres, y cerró la idea con una frase que, sinceramente, me dejó conforme porque muestra a una concursante que se toma el asunto con seriedad sin dramatizar de más.

“Me da timidez la devolución del jurado, pero voy a ir por todo.”Marta Fort

Streaming, entrevistas y un anhelo que asoma: el teatro

Lo que muchos no terminaron de registrar es que el desembarco en MasterChef se suma a otras dos vertientes que la joven viene sosteniendo en paralelo y que dan cuenta de una chica que, a fuerza de práctica, se está fabricando un oficio delante de la cámara. Por un lado, la conducción de su propio programa de streaming, un espacio de entrevistas donde puede probar ideas y hasta animarse a cocinar en vivo durante las emisiones, lo que terminaría de emparentar sus dos pasiones más recientes. Por el otro, una curiosidad nueva que no oculta: le gustaría probar suerte en el teatro, un deseo que ella misma vincula con los recuerdos de las temporadas que su padre encabezaba y que todavía le quedan dando vueltas en la memoria, aunque aclara, con buen tino, que su formación actoral es escasa y que cualquier desembarco en tablas requeriría de un entrenamiento parecido al que hoy le dedica a los fuegos.

Uno no puede evitar leer todo esto como un pequeño mapa de crecimiento personal. Hace apenas un tiempo, la recuerdan cubriendo un campeonato de fútbol en Estados Unidos sin tener la más pálida idea de cómo pateaba una pelota, y aun así se bancó las cámaras, los viajes, las preguntas incómodas y el cronómetro en contra. De aquel aprendizaje a esta Marta que arma cenas de diez cubiertos y que se sienta cada tarde con un chef para discutir cantidades de sal, hay una distancia que se nota y se agradece: la de alguien que entiende que los oficios no se declaran, se entrenan. Si a eso le suma el escenario que alguna vez soñó su padre, el cuadro se completa con un detalle casi cinematográfico.

Yo, que vengo siguiendo estos certámenes desde aquellos años en los que la pantalla chica todavía se sintonizaba con perilla, le recomiendo a quien lea estas líneas que no se pierda el debut de Marta Fort. Hay algo entrañable en ver a alguien entrar a una cocina con la misma mezcla de respeto y coraje con la que su viejo entraba a un escenario, y la convicción, además, de que las cosas se ensayan puertas adentro antes de salir a pelearla delante de todos. Si la chica llega con la entraña a punto, con la sal medida y con los nervios a raya, el delantal le va a quedar pintado. Y si no le sale redonda la primera noche, no se preocupen: para eso son las cenas de práctica, y para eso es tener un buen maestro al lado del fuego.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

Te puede interesar