Lucas Vignale, el director que aún ilumina pantallas: el FIC.UBA le rindió homenaje con sus cortometrajes y videoclips
La cuarta edición del festival reunió en el Cine Arte Cacodelphia seis trabajos del realizador, que murió a los 28 años en un accidente aéreo en Río de Janeiro. Su tío Jorge recibió una placa conmemorativa y Toto Ferro evocó los rodajes compartidos.
Voy a pedirles que me acompañen con la memoria, porque esta historia empieza con una imagen que cualquiera podría haber descartado y que un pibe de veintipico de años convirtió en cortometraje. Les cuento: Lucas Vignale venía manejando por una ruta brasileña, vio a lo lejos la silueta del Cristo Redentor, frenó el auto, bajó y sacó una foto. Esa instantánea, casi un acto reflejo, fue la semilla de La Pasión, su primer corto junto a Lorenzo "Toto" Ferro, y también el puntapié inicial de una sociedad creativa que la muerte cortó de raíz el 14 de junio, cuando un accidente aéreo en Río de Janeiro se llevó al director y a su codirector Gaspar Prim Díaz, conocido en el ambiente como Gaspi, cuando Lucas tenía apenas 28 años. La noticia todavía duele, y por eso la función que organizó la cuarta edición del Festival Internacional de Cine de la Universidad de Buenos Aires en el Cine Arte Cacodelphia, el lunes 5 de octubre, se pareció más a una velada de amigos que a una proyección académica: había familia, había colegas, había lágrimas y, sobre todo, había películas.
Seis títulos para repasar una obra breve e intensa
El programa que armó el FIC.UBA reunió seis trabajos del realizador: La Pasión (2024), Diablo Suelto (2025), Mi gran noche (2026), Ilusión Supersport (2025), La vuelta de Gaspi (2025) y Camino a la velada (2025), estos últimos dos codirigidos con el propio Gaspi. La selección mezcló ficciones y piezas vinculadas con la música, que es justamente el otro gran territorio donde Vignale se había ganado un nombre propio: antes de cumplir los treinta ya había firmado videoclips para artistas de la talla de Bizarrap, Duki, Nicki Nicole, J Balvin, Nathy Peluso, Trueno y Wos, una lista que pinta de cuerpo entero el lugar que el director había conseguido en la industria.
Los recuerdos de un rodaje que se hacía al paso
Toto Ferro, que ofició de maestro de ceremonias, se sentó delante del público con el montajista Andrés Medina y el sonidista Martín García Blaya, dos colaboradores habituales del dúo, y se dedicó a desgranar anécdotas como quien abre una caja de fotos. Contó que después de La Pasión se animaron con Mi gran noche, un proyecto que les llevó dos meses de escritura y que estuvo a punto de naufragar el primer día de rodaje porque el protagonista directamente no se presentó; lo resolvieron improvisando, como improvisaron casi todo en aquella primera etapa, y por eso Ferro define esos cortos como piezas atravesadas por la espontaneidad, casi tan vivas como el momento en que se filmaron. Esa forma de trabajar, casi de urgencia creativa, los llevó a escribir y dirigir juntos El tren fluvial, su primer largometraje, que tuvo su estreno mundial en la Berlinale 2026 dentro de la sección Perspectivas, un dato que vuelve a poner en perspectiva el tamaño de la pérdida.
“Lucas le daba una importancia enorme a cada proyecto, por más chico que fuera. Para él todo valía la pena si la idea estaba bien.”Jorge Vignale, tío del realizador
Una placa para empezar a recordar y para enseñar
El momento más emotivo de la noche llegó cuando Jorge Vignale, tío del director, recibió una placa conmemorativa en nombre de la familia. El hombre, visiblemente conmovido, habló de la dedicación de su sobrino y de la seriedad con la que encaraba cada obra, por mínima que fuera, una descripción que, viniendo de alguien que lo vio crecer, pesa el doble. Por el lado del festival, el director artístico Marcelo Altmark explicó que el homenaje tenía un objetivo doble y nada caprichoso: por un lado, reconocer el talento de un realizador que se había ganado un lugar propio en el cine argentino y latinoamericano; por el otro, acercar sus películas a las nuevas generaciones de cineastas, que quizá no llegaron a verlo trabajar pero pueden aprender muchísimo mirándolo. Me quedo con eso, porque me parece la mejor forma de mantener vivo a Lucas: no encerrarlo en el duelo, sino poner sus cortos en la pantalla de cualquier pibe que esté empezando a filmar y tenga ganas de entender cómo se construye una idea hasta convertirla en una película. Si andan por Buenos Aires y tienen la oportunidad, no se pierdan la próxima función: el cine, cuando se hace así, con amigos y con hambre de contar, se disfruta el doble, y a uno le queda la sensación de haber conocido, aunque sea un rato, a un director que todavía tiene mucho para dar.
- La Pasión (2024): el corto que nació de una foto al Cristo Redentor durante un viaje por ruta.
- Diablo Suelto (2025) e Ilusión Supersport (2025): ficciones que muestran la veta más libre del director.
- Mi gran noche (2026): el proyecto que se salvó gracias a la improvisación cuando el protagonista no se presentó a rodar.
- La vuelta de Gaspi (2025) y Camino a la velada (2025): los dos cortos codirigidos con Gaspar Prim Díaz, Gaspi.
- El tren fluvial: el primer largo de la dupla, estrenado en la sección Perspectivas de la Berlinale 2026.
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