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Jueves, 8 de octubre de 2026
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Los demonios vuelve a la pantalla grande, sin tijera y con la versión que Ken Russell soñó antes de morir

A 55 años de su estreno original, la película más escandalosa del cine inglés se reestrena en 4K con escenas que la censura había borrado y un montaje que el propio director dejó armado poco antes de su fallecimiento.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 21 h
Los demonios vuelve a la pantalla grande, sin tijera y con la versión que Ken Russell soñó antes de morir

Voy a abrir esta nota como se abren los chamamés que me criaron en el litoral, con una letra que parece que estuviera cantándole al fuego: "Así como el fuego quema y no se puede tocar, así me quema tu ausencia y me hace penar". El fuego, querido lector, es el mismo que encendió Ken Russell cuando se sentó a filmar Los demonios en 1971, una película que quemó las pantallas de medio mundo y que, sin embargo, nunca pudo verse completa ni en su propio país. Hoy, más de medio siglo después, ese incendio vuelve a las salas, restaurado en 4K y con las escenas que la tijera de la censura había arrancado del cuerpo de la obra.

Les cuento de qué se trata, porque mucho público joven se la perdió y los que la vimos en VHS o en copias gastadas merecemos recordar por qué fue un escándalo. La historia arranca en una ciudad amurallada de Francia, en pleno siglo XVII, mientras las plagas azotan a la población. Allí, un grupo de monjas asegura estar poseído por el demonio y apunta sus dedos contra un sacerdote al que acusan de herejía. El problema, y aquí empezaba el delirio de Russell, es que ese religioso había acumulado tanto poder en la ciudad que mantenía relaciones sexuales con varias religiosas y era, en los hechos, el verdadero amo del lugar. A partir de ese punto, la película se convierte en un cruce explosivo entre horror religioso, erotismo desatado y una imaginería casi psicodélica que había visto pocas veces en una pantalla grande.

Una restauración con sello propio

La novedad no es menor: Warner Bros decidió reestrenar la película a través de Clockwork, su flamante división dedicada al cine de autor, y eligió a Los demonios como una de las cartas de presentación. El trabajo de recuperación fue supervisado por el propio Russell antes de su muerte en 2011 y contó con la participación del crítico y divulgador Mark Kermode, que viene peleando hace años para que esta versión completa pudiera verse en condiciones. La tarea incluyó digitalizar en 4K todo el material existente y rearmar, pieza por pieza, el montaje que el director consideraba el definitivo.

  • Regreso internacional con restauración en 4K del montaje que Ken Russell dejó preparado antes de morir.
  • Recuperación de una secuencia completa de posesión que hasta ahora solo aparecía dentro de un documental.
  • Reincorporación de fragmentos de escenas de orgías y otros pasajes que habían sido recortados por la censura.
  • Distribución prevista en cines de distintos países, con funciones confirmadas en España.
  • El relanzamiento se realiza a través de Clockwork, la nueva división de cine de autor de Warner Bros.

La pelea con la censura que marcó a toda una generación

Para entender la dimensión de este regreso hay que situarse en 1971, cuando la película se estrenó en Reino Unido y Estados Unidos con calificación X, la máxima restricción que por entonces aplicaba la Motion Picture Association. La propia United Artists se bajó del proyecto en plena preproducción, asustada por el contenido, y fue Warner Bros la que terminó bancando la apuesta. Pero el problema no terminó con el estreno: el Vaticano intervino públicamente para pedir que ciertas imágenes no se exhibieran y los organismos de clasificación de varios países obligaron a hacer cortes adicionales. El resultado fue que, durante décadas, Los demonios se conoció en una versión mutilada, Convertida más en una rareza de sobremesa que en la obra pensada por su director.

“Lo más importante de este reestreno es que por fin vamos a poder ver la película que Ken Russell quería que viéramos, y eso, en un cineasta tan visual y tan obsesivo como él, no es un detalle menor.”Mark Kermode, crítico y divulgador cinematográfico

Como verán, no estamos ante un simple capricho de archivo. Detrás de este reestreno hay una operación de rescate, casi arqueológica, de un film que fue pensado para incomodar a la Iglesia, a los estudios y a los censores. Y eso, en los tiempos que corren, donde todo se edita y se mide para no ofender a nadie, tiene un valor casi de revancha histórica. A mí, que la vi por primera vez en una copia en super 8 prestada por un vecino entrerriano, me emociona pensar que las nuevas generaciones van a poder sentarse en una sala y ver la secuencia de la posesión completa, con el crucifijo de gran tamaño cayendo bajo los efectos especiales que hoy pueden apreciarse en toda su crudeza. Es un documento de una época en la que el cine todavía se animaba a provocar de verdad.

Si me dejan cerrar con una recomendación en primera persona, como me gusta hacer cada vez que el tiempo me da, les digo lo siguiente: aprovechen que esta versión completa va a estar dando vueltas por las salas y no se la pierdan. No hace falta haber visto la versión censurada ni ser un especialista en Russell para disfrutarla, alcanza con dejarse llevar por su locura visual y entender que estamos ante una película que pagó caro, en su momento, el precio de decir lo que quería decir. Después, cuando salgan del cine, me escriben y me cuentan qué sintieron. Yo, mientras tanto, voy a poner otra vez ese chamamé de Los Almirantes que dice "quemando voy, por tu fuego quemando voy", porque hoy más que nunca el fuego de Los demonios vuelve a arder en pantalla grande.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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