Logan vuelve a las garras: Insomniac prepara el Wolverine más visceral de la historia de los videojuegos
El estudio detrás de Marvel's Spider-Man lleva a PlayStation 5 una historia original de Logan, con una campaña de dieciocho horas, un sistema de combate basado en la Rabia y un viaje que cruza Canadá, Madripoor y el Tokio de Shinjuku. Acá, todo lo que se sabe hasta ahora.
El viejo Logan otra vez de pie, otra vez con las garras afuera, otra vez dejando tendida a la muerte en cualquier callejón del mundo. Me atrevo a decir que cuando Insomniac Games tomó la decisión de poner a Wolverine como protagonista absoluto de una producción propia, no estaba eligiendo un personaje fácil: estaba eligiendo al más bravo, al más herido, al que mejor representa esa idea del superhéroe que carga con todo el peso del mundo encima y, sin embargo, sigue adelante. Por eso la expectativa que se generó en torno a este título es enorme, y por eso vale la pena desmenuzarlo con calma, como se desmenuza un chamamé lento junto a la cocina, mientras se cuenta una historia que viene de muy lejos.
Una historia original que reordena el mapa del universo Insomniac
Lo primero que hay que destacar es que Marvel's Wolverine no es una adaptación de las películas de Hugh Jackman ni de ninguna de las sagas cinematográficas que vimos en las últimas dos décadas, sino una propuesta completamente nueva que se inscribe en el mismo universo narrativo que la trilogía de Marvel's Spider-Man desarrollada por el propio estudio californiano. La acción arranca en Canadá, con Logan retirado de todo, viviendo una calma que se rompe de manera brusca cuando Bolivar Trask, el cerebro detrás de los Centinelas, pone en marcha una fuerza mercenaria cibernética conocida como los Reavers, dedicada a secuestrar mutantes. A partir de ese momento, el viejo Lobezno se ve obligado a reencontrarse con viejas conocidas y conocidos del pasado, entre ellos Mystique, Dientes de Sable y el propio Nathaniel Essex, para seguir el rastro de una amenaza que lo lleva mucho más lejos de lo que imaginaba.
La investigación arrastra al protagonista desde los bosques helados de Canadá hasta los callejones de Madripoor y el distrito japonés de Shinjuku, donde se topa con La Mano, un sindicato criminal encabezado por Lady Deathstrike. La trama se da el gusto de incorporar, en contextos totalmente distintos a los del cómic, a Jean Grey, a Sunfire y a Omega Red, y apela a un recurso muy potente desde lo emocional: la recuperación de recuerdos perdidos de Logan funciona como verdadero motor narrativo, lo que convierte a cada botella de whisky escondida en el mapa en una pequeña ventana al pasado del mutante más atormentado de la Casa de las Ideas.
El sistema de combate: la Rabia como bandera
El corazón del juego, claro, es el combate, y la decisión de diseño es tan arriesgada como coherente con el personaje: todo gira alrededor de una mecánica llamada Rabia, que se alimenta a medida que el jugador encadena golpes, esquiva en el momento justo o desvía ataques cuerpo a cuerpo. Esa Rabia se acumula en tres niveles, y al llegar al tercero se habilita el Golpe Crítico, un remate brutal contra enemigos debilitados que funciona como verdadera declaración de principios. Pero hay más: si el protagonista pierde toda la salud teniendo la barra en nivel dos o tres, se activa la Última Defensa, que consume esa energía restante para restaurar vida de inmediato, replicando dentro del juego el poder de regeneración que siempre caracterizó a Logan. Los villanos no se quedan quietos: los Reavers y los Centinelas cuentan con ataques Inhibidores que anulan temporalmente esa regeneración y bloquean las habilidades especiales, lo que obliga a pelear con cabeza y no ir siempre al frente. Contra los Centinelas, además, la estrategia pasa por desmantelarlos pieza por pieza usando las garras de adamantium, en peleas que prometen ser de las más espectaculares que se hayan visto en la consola.
Sigilo, sentidos afinados y el DualSense como aliado
Fuera del fragor de las peleas, el juego ofrece herramientas pensadas para el estilo personal: el Salto Sigiloso permite eliminar objetivos desprevenidos sin hacer ruido, mientras que la exploración apela a los sentidos aumentados de Logan, con la posibilidad de rastrear aromas y captar conversaciones lejanas que abren caminos o develan secretos. El mando DualSense de PlayStation 5 se luce con retroalimentación háptica y gatillos adaptativos que transmiten la tensión de cada golpe y el despliegue mismo de las garras, una pequeña gran decisión técnica que acerca todavía más al jugador a la experiencia de ser el propio Wolverine.
Duración, extras y una recomendación muy personal
La campaña principal demanda alrededor de dieciocho horas para completarse, una cifra que la ubica en el estándar de las superproducciones actuales, ni más ni menos. Quienes quieran exprimirla hasta la última gota deberán rastrear las botellas de whisky escondidas, que desbloquean recuerdos del pasado del personaje, y superar los Desafíos de Pesadilla, donde se ponen en juego los llamados Puntos de Pesadilla, una moneda especial que seguramente servirá para desbloquear mejoras, cosméticos o contenidos adicionales. Insomniac promete así un Wolverine que combina lo mejor de la acción brutal con el peso de una historia emotiva y adulta, algo que el personaje viene reclamando desde hace décadas en cada viñeta y en cada película que protagonizó. Yo, como viejo lector de historietas y como fanático declarado del Logan más humano, les digo sin dudarlo: hay que estar atentos al lanzamiento, porque este juego tiene todo para convertirse en una de esas piezas de culto que se siguen jugando muchos años después de su estreno, y en una carta de amor a uno de los antihéroes más queridos del cómic mundial. Acomodense el sillón, preparen un buen mate y, cuando llegue el momento, dense el gusto de ponerse en la piel del Viejo Lobezno: se los recomienda, con todo el corazón, este cronista que sigue creyendo que las mejores historias, como los buenos chamamés, siempre vuelven.
