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Jueves, 8 de octubre de 2026
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Lebocar, la pastilla que muchos pacientes con Parkinson no logran encontrar: Pfizer dice que volvería a normalizarse en marzo de 2027

Vecinos y allegados recorren farmacias de la Ciudad y el conurbano en busca de levodopa/carbidopa. El neurólogo José Luis Etcheverry insistió en no suspender el tratamiento por cuenta propia y explicó qué alternativas existen mientras dure el faltante.

Por Paola MezaSociedad y vida · · hace 16 d
Lebocar, la pastilla que muchos pacientes con Parkinson no logran encontrar: Pfizer dice que volvería a normalizarse en marzo de 2027

Lo que empezó como una pregunta al oído en la fila de la farmacia se convirtió, en las últimas semanas, en una preocupación compartida por familias de personas con Parkinson de distintos barrios porteños y del conurbano bonaerense. Hay un medicamento que cuesta conseguir y, cuando aparece, no siempre está en la concentración que el médico había recetado. Se trata de Lebocar, una de las marcas que combinan dos drogas muy conocidas para tratar esta enfermedad neurológica: la levodopa y la carbidopa. Ante la andanada de consultas, la propia farmacéutica Pfizer confirmó que atraviesa problemas de abastecimiento y apuntó a marzo de 2027 como horizonte para normalizar las entregas.

Yo misma me crucé con Graciela, una vecina de 58 años que cuida a su marido desde hace nueve, mientras compraba yerba en el almacén del barrio. Me contó, con esa mezcla de paciencia y hartazgo que conozco bien, que ya lleva tres semanas yendo de farmacia en farmacia con la receta en la mano. «A veces consigo una caja, a veces me dicen que no saben cuándo va a llegar. Y cuando aparece, es de otra marca o de otra concentración, y ahí tenés que volver a hablar con el neurólogo», resume. Su caso no es aislado: pacientes y familiares vienen reportando lo mismo en grupos de Whatsapp, en salas de espera y en los mostradores de las obras sociales.

Por qué la levodopa no se puede dejar de golpe

El neurólogo José Luis Etcheverry, especialista en Parkinson, fue muy claro al ser consultado sobre el tema: la levodopa no debe suspenderse bruscamente ni reemplazarse por cuenta propia. «Es la medicación central del tratamiento. Cumple un rol clave en lo motor, en lo anímico y en lo conductual. Interrumpirla de un día para el otro puede desestabilizar al paciente y traer consecuencias serias», explicó. Por eso insistió en que cualquier cambio de marca, de dosis o de concentración tiene que pasar sí o sí por la consulta con el profesional que lleva adelante el tratamiento.

La advertencia no es un capricho médico: la levodopa actúa sobre los síntomas más visibles de la enfermedad —la lentitud de movimientos, la rigidez, los temblores—, pero también sobre aspectos del ánimo y la conducta que a veces pasan más desapercibidos para el entorno. Un reemplazo mal hecho puede traducirse en un retroceso clínico que lleve semanas o meses recuperar.

Qué alternativas existen mientras tanto

El faltante confirmado por Pfizer alcanza a Lebocar, pero no a todas las opciones del mercado. Según repasó Etcheverry, los pacientes pueden encontrar en las farmacias otras marcas que cumplen un rol terapéutico equivalente. Entre las más conocidas están Parkinel, que también combina levodopa y carbidopa, y Madopar, que asocia levodopa con benserazida, una droga distinta pero con un efecto comparable. «Cumplen la misma función, aunque la tolerancia puede variar de una persona a otra», aclaró el especialista.

  • Parkinel (levodopa/carbidopa): misma combinación que Lebocar, puede ser la alternativa más directa cuando los médicos lo consideran viable.
  • Madopar (levodopa/benserazida): combina levodopa con otra droga; suele requerir un ajuste de dosis a cargo del neurólogo.
  • Comprimidos de otra concentración de la misma marca: cuando no se consigue la dosis exacta, se puede recurrir a otra presentación para mantener la cantidad total de levodopa indicada.
  • Otros grupos de medicamentos: existen opciones para situaciones más complejas, aunque pueden ofrecer resultados distintos o más efectos adversos, por lo que su indicación queda reservada al especialista.

Etcheverry también describió el camino más frecuente cuando una concentración puntual falta: el médico puede evaluar el uso de comprimidos de otra concentración, partida por la mitad si hace falta, para conservar la cantidad de levodopa que el paciente necesita. Es una práctica habitual, dijo, pero no por eso automática: depende de cada caso, de la edad, del tiempo de evolución de la enfermedad y de cómo venga respondiendo la persona.

“Cuando no se consigue la concentración exacta, se puede recurrir a otra presentación para mantener la cantidad de levodopa indicada. Pero la decisión siempre la tiene que tomar el médico tratante.”José Luis Etcheverry, neurólogo especialista en Parkinson

Lo que responde Pfizer y cómo hacer una consulta

Desde Pfizer atribuyeron la interrupción temporal de Lebocar a demoras en el proceso de manufactura y aclararon que las entregas se regularizarían hacia marzo de 2027. La compañía no dio precisiones sobre el origen puntual del inconveniente ni confirmó si el faltante alcanza a otros países de la región. Para responder dudas de pacientes y profesionales, la empresa puso a disposición una línea de atención telefónica donde se pueden hacer consultas sobre disponibilidad y stock.

En paralelo, la Red Argentina de Parkinson viene recabando información sobre las existencias disponibles en farmacias y droguerías, con el objetivo de armar un mapa actualizado que sirva como orientación para quienes están buscando la medicación. La movida refleja algo que los propios pacientes repiten: la información, en estos casos, vale tanto como el propio comprimido.

Antes de cerrar la nota vuelvo a Graciela, que sigue con su libreta anotando cada farmacia visitada y cada respuesta recibida. Me dice, medio en serio medio en broma, que esta peregrinación le recuerda a las de su madre buscando vacunas en los años ochenta, cuando la palabra «cuidar» implicaba literalmente caminar la ciudad. Aquella vez, como ahora, lo que estaba en juego era algo muy simple y muy enorme a la vez: que una persona enferma pudiera seguir tomando, todos los días y a la hora, lo que su cuerpo necesita. Mientras la falta siga, la salida más razonable pasa por tres pasos que los especialistas repiten: no suspender el tratamiento por decisión propia, hablar con el neurólogo antes de cambiar de marca o de dosis y, si la búsqueda se vuelve una odisea, comunicarse con la Red Argentina de Parkinson o con el canal de consultas de Pfizer para orientación. No es una solución mágica, pero al menos es un camino para no quedar a la deriva hasta que las entregas vuelvan a normalizarse.

PM
Paola MezaSociedad y vida

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