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Jueves, 8 de octubre de 2026
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La previa en Villa Crespo: dónde comer a pocas cuadras del Movistar Arena sin perderse el show

Hamburguesas al paso, pizzas para compartir y bodegones con horario extendido durante los recitales. Un recorrido por la oferta gastronómica que rodea al estadio, con precios, direcciones y la mejor manera de organizar la salida.

Por Tomás GaunaTurismo y esteros · · hace 7 d
La previa en Villa Crespo: dónde comer a pocas cuadras del Movistar Arena sin perderse el show

Hay un ruido particular que todavía me acuerdo de las noches de recital en Villa Crespo: el murmullo de la calle Corrientes mezclado con el olor a pan recién hecho que sale de algún local todavía abierto, como si la cuadra entera se negara a dormirse mientras la música ya empezó adentro del Movistar Arena. Esa zona, que uno cruza caminando entre Corrientes, Humboldt, Loyola y Fitz Roy, se transformó en una pequeña ruta gastronómica pensada para el que va a un show y también para el que sale a comer sin más, y lo que encontré recorriéndola en las últimas semanas me parece una de las mejores noticias para los porteños que suelen terminar un concierto con el estómago vacío y pocas ganas de caminar demasiado.

Lo que se puede resolver en la mano, sin sentarse

Para los que priorizan velocidad y precio, la primera parada lógica está sobre la misma avenida Corrientes, a metros del estadio. Mr Tasty, en Corrientes 6042, tiene una hamburguesa clásica con papas a 11.300 pesos y un balde de hamburguesas con papas para cuatro personas a 22.900, una opción cómoda si la idea es picar algo rápido antes de entrar o repartir entre amigos a la salida. Un poco más lejos, a unos 800 metros, Austin’s, en Darwin 1111, ofrece su Smoke Special a 16.500 en su versión simple y a 21.400 la doble, con las papas aparte a 3.500.

Mesas para compartir, pizzas y bodegones con identidad

Si la idea es sentarse a comer tranquilos y prolongar la noche, el barrio tiene varias propuestas con peso. En Humboldt 502, Los Bohemios es de esos lugares que uno recomienda sin dudar: sirve una milanesa con muzzarella, morrones asados y panceta a 52.000 pesos, unas rabas a 26.000 y un flan casero a 5.500, y lo mejor es que extiende su horario los días de recital, aunque sin precisar hasta qué hora, así que conviene llegar temprano. A pocas cuadras, en Loyola 1184, Garito Loyola mantiene la fórmula de la pizza de mozzarella a 25.000 pesos, con la versión de provolone y panceta a 35.000 y la fainá clásica a 4.000, esos precios que todavía sorprenden en un contexto tan ajustado.

Sándwiches, empanadas y la opción de mar

Para una comida al paso con más identidad, Sanguchito, en Corrientes 6026, prepara un sándwich de cerdo de cocción lenta en un pan francés de 30 centímetros, a 23.900 pesos, que viene con nachos y alcanza perfectamente para compartir. En Condarco, Dorrego 901, la propuesta cambia de escala: las empanadas fritas se venden de a dos, las de carne a 17.000 y las de queso a 15.000, y como dato útil el local atiende hasta la una de la mañana, lo que lo vuelve un punto de rescate después del show. Si el hambre pide pescado, Bar Mercedes, en Bonpland 928, tiene rabas a 18.000 y langostinos con fumet, manteca y chipotle a 19.000, con la aclaración de que la carta cambia según el mercado. Condarco también suma opciones de mar, con pesca curada a 19.000 y ceviche con torta frita a 20.000, una combinación que suena tan porteña como extraña y que vale la pena probar.

La cena con más resto: carnes, reservas y horarios pensados para el recital

Cuando la intención es estirar la noche y sentarse a comer algo con más fuste, Asadero, en Fitz Roy 1041, aparece como la opción fuerte: un ojo de bife de 500 gramos a 70.000 pesos, con la posibilidad de reservar mesa a través de Woki, algo clave los días de show porque la zona se llena rápido. En todos los casos, el denominador común es que estos locales parecen haber entendido algo que uno valora como comensal: que la noche no termina cuando termina el recital, y que tener un lugar abierto y razonablemente cerca puede ser la diferencia entre una salida memorable y un final con hambre y caminando por Corrientes a la deriva.

Si tienen que elegir un solo lugar para confiar, yo me quedo con Los Bohemios por la combinación de porciones generosas, precio contenido y ese horario extendido que es una invitación a quedarse un rato más. Y ahora les paso la pelota a ustedes: a la hora de organizar una salida ligada a un recital, qué pesa más, la cercanía para no caminar, el precio para no sorpresa con la cuenta, o la posibilidad de sentarse a comer tranquilos y prolongar la noche. Los leo.

TG
Tomás GaunaTurismo y esteros

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