La nueva Resident Evil arrancó con todo en las salas norteamericanas y ya acecha un récord histórico de la saga
La película dirigida por Zach Cregger debutó con 24 millones de dólares en un solo día en Estados Unidos y se ilusiona con superar la marca que dejó Resident Evil: Ultratumba hace más de una década, mientras la crítica la respalda con un 96 por ciento de reseñas positivas.
Les tengo que confesar algo, queridos lectores: cada vez que escucho la palabra "Resident Evil" me vuelve a la cabeza el chamamé "Resident Evil de mi pago", esa joya que tantas veces tarareamos en la cocina de mi vieja mientras se freía el queso para los chipás, y que parece mentira pero condensa, como pocos versos, esa mezcla de pueblo chico, videojuego enorme y corazón acelerado que hoy, de una manera insólita, vuelve a cruzarse en mi vida de cronista. Porque lo que pasó este fin de semana en las salas norteamericanas tiene esa misma vibración: una franquicia que lleva décadas dando vueltas, que ya parecía haberlo dicho todo, vuelve a sorprender y se planta, como Don Ernesto Escobar en una yerra, frente al récord más alto de su propia historia.
La nueva adaptación cinematográfica de Resident Evil, dirigida por Zach Cregger, debutó con una recaudación de 24 millones de dólares en su primer día en Estados Unidos, una cifra que, de movida, ya la deja respirándole en la nuca al récord absoluto de la saga. Para entender la dimensión del asunto hay que retroceder en el tiempo y acordarse de lo que fue Resident Evil 4: Ultratumba, aquella cuarta entrega que allá por 2010 hizo temblar las boleterías de Estados Unidos y se anotó 26,65 millones de dólares durante su primer fin de semana completo. La diferencia es sutil, casi un suspiro: la película de Cregger quedó a apenas algo más de dos millones de esa marca histórica, pero con la enorme ventaja de que ella, en una sola jornada, ya casi la igualó, lo que abre un escenario pocas veces visto para la franquicia.
Un arranque que ilusiona a Sony
A partir de ese debut arrollador, la proyección para el fin de semana completo supera los 50 millones de dólares en el mercado estadounidense. Si la convocatoria acompaña y la película termina redondeando esa cifra, va a establecer nada menos que la mayor recaudación de apertura de toda la franquicia en Norteamérica, dejando atrás por fin la marca de Ultratumba, que llevaba más de una década instalada en lo más alto del podio. Eso, miren, no es un dato menor: estamos hablando de una saga que lleva seis entregas cinematográficas, varios videojuegos icónicos y un fandom que suele ser muy fiel pero también muy crítico, así que doblegar a Ultratumba en su propio terreno tiene un valor simbólico enorme.
Ahora bien, no nos embalemos antes de tiempo, que en estas cosas del cine uno tiene que pisar con cuidado, como cuando se cruza un puente viejo de madera en el Litoral. Es importante distinguir entre dos números que suelen mezclarse en los titulares: los 24 millones del debut son ingresos de boletería obtenidos en una sola jornada en Estados Unidos, mientras que el presupuesto de 75 millones de dólares que Sony destinó a la producción es otra cosa, es la inversión inicial que la película necesita recuperar para empezar a dar ganancias. Esa recaudación inicial, por sí sola, todavía no permite cantar victoria ni dar por recuperada la plata, aunque el camino, sin dudas, arrancó con el pie derecho.
La crítica le dio una mano clave
- La película reúne un 96 por ciento de valoraciones positivas en los principales agregadores de críticas norteamericanos, un número que ni en los mejores sueños de la franquicia se había visto.
- Es la primera entrega de la saga con actores reales que consigue una evaluación mayoritariamente favorable, un dato que cambia de manera significativa la percepción histórica del público y de la prensa especializada sobre las adaptaciones cinematográficas.
- Ese respaldo crítico llega en un momento clave: acompaña el boca a boca en redes, sostiene la convocatoria durante la semana y, en la práctica, se traduce en salas más llenas y funciones agotadas.
Pero ojo, que el récord que Ultratumba todavía conserva no se limita al fin de semana de estreno. Aquella cuarta entrega acumuló 60,12 millones de dólares en total durante toda su corrida en Estados Unidos, una marca que la nueva Resident Evil podría empezar a rozar si cumple las expectativas de apertura que el propio mercado ya está descontando. Superar ese acumulado dependerá pura y exclusivamente de la convocatoria que logre sostener después del debut, así que todavía no es un resultado confirmado ni mucho menos: hay que esperar a ver cómo se comporta el público en las próximas semanas, sobre todo cuando llegue la competencia de los nuevos estrenos y la clásica curva de descenso que suelen tener las películas de género.
Y acá, ya metiéndonos en el terreno de los nombres propios, aparece una cuestión que a mí, como viejo lector de notas de cultura, me parece tan importante como la recaudación: el futuro creativo de la franquicia. Porque Cregger, el director que firmó este arranque histórico, expresó con claridad que no tiene interés en volver a trabajar con una propiedad intelectual ajena, una frase que, dicho sea de paso, deja picando la pregunta del millón sobre quién podría ponerse detrás de cámara para una eventual continuación. Es una postura muy en boga en Hollywood, donde muchos realizadores prefieren cuidar sus proyectos propios antes que sumarse a sagas gigantes, pero también abre un interrogante enorme para Sony, que apostó fuerte con un presupuesto de 75 millones y necesita asegurarse de tener a alguien del mismo nivel para sostener la franquicia en el tiempo.
Si me dejan cerrar con una recomendación personal, les digo lo que le diría a cualquier amigo con el que comparto una mesa de domingo: vayan a verla. Aunque uno sea de los que crecieron con los videojuegos de la PlayStation 1 y tiene la memoria llena de sustos en los pasillos de la mansión Spencer, y aunque sea de los que juraron no volver a pisar un cine por una adaptación que no respetaba al material original, esta vez la historia parece haber cambiado. El arranque en Estados Unidos, el respaldo de la crítica y la posibilidad concreta de romper un récord que lleva más de una década vigente son señales más que suficientes como para darse el gusto y comprobar, en la butaca, si el fenómeno es tan grande como lo pintan los números. Yo, por las dudas, ya estoy reservando mi entrada.
