La capillita del lago Lácar: cómo llegar a la isla donde los madereros rezaban antes de volver al monte
En el Parque Nacional Lanín sobrevive una construcción de madera de 1933 que los vecinos de la estancia Quechuquina levantaron con sus propias manos. Solo se accede por agua, y la recorrida permite combinar navegación, bosque nativo y un tramo del Camino de la Fe neuquino.
Lo confieso antes de empezar: cada vez que alguien me dice que en la Patagonia "no hay nada para hacer", sospecho que todavía no se subió a una lancha en San Martín de los Andes. A mí me pasó de grande, ya con los chicos grandes y la casa en silencio, y sin embargo fue una de esas salidas que te ordenan la cabeza. Salís del muelle, el viento te pega en la cara, el lago Lácar se pone de ese azul que parece pintado a mano, y en veinte minutos estás frente a una isla boscosa donde, desde hace casi un siglo, una capillita de madera sigue contando una historia de gente laburadora. Se llama isla Santa Teresita y, créanme, vale la pena la excursión.
La isla está metida dentro del Parque Nacional Lanín, en la margen norte del lago, al este de la península Quechuquina. Un canal angosto, de unos 112 metros, la separa de esa punta de tierra. La dimensión ayuda a dimensionar la caminata: tiene alrededor de 250 metros de ancho por 375 de largo, y el bosque nativo cubre cerca del 90 por ciento de la superficie. Hay coihues, cipreses, maquis y arrayanes, esos árboles de cortaza colorada que a mí siempre me hacen acordar a la película de Alejandro Malowicki. Las costas son rocosas y abruptas, así que no esperen playa de arena para tenderse: acá se va a caminar entre raíces y piedras, con el agua golpeando abajo.
Cómo se llega y qué se puede hacer
Cómo se llega y qué se puede hacer
- El único acceso es por agua, en excursiones en lancha o embarcaciones autorizadas desde San Martín de los Andes.
- La isla está en el lago Lácar, dentro del Parque Nacional Lanín, frente a la península Quechuquina.
- El recorrido combina navegación corta, caminata por bosque nativo y visita a la capilla histórica.
- Forma parte del Camino de la Fe neuquino, que empieza en Ailinco y termina en Villa La Angostura.
Una capillita hecha con las manos del aserradero
La historia de la capillita me la fui armando charlando con la gente del lugar, y siempre termino volviendo al mismo punto: esto no lo construyó un arquitecto ni lo mandó un gobierno, lo hicieron los propios trabajadores. El templo se levantó en 1933 para resolver un problema muy concreto: los operarios del aserradero de la estancia Quechuquina necesitaban un sitio cercano para participar de misas, bautismos y casamientos, porque hasta entonces tenían que trasladarse hasta el pueblo. La familia Raguzzi aportó la madera, los Van Dorsser terminaron la obra y se sumaron empleados del aserradero y un carpintero municipal, todos -perdón, quise decir voluntariamente, se me cruzó el guaraní- porque la idea era comunitaria. Por eso la madera del edificio es la misma que salía del monte, y eso le da al lugar un perfume a bosque que se siente apenas uno cruza la puerta.
Con los años la capillita fue mucho más que un lugar de oración: se convirtió en el punto de encuentro de las familias de la zona. Ahí se celebraron bautismos, se dieron parejas en matrimonio y se acompañaron los momentos importantes de una comunidad que vivía del oficio de la madera. Hoy, ya sin aserradero en funcionamiento, la construcción sigue en pie y se la puede visitar con guía, respetando las pautas del Parque Nacional. La recorrida suele durar entre una y dos horas, según cuánto tiempo uno se quede mirando el lago desde la costa rocosa.
Antes de cerrar, vuelvo al principio: a esa lancha me subí sin esperar demasiado y bajé con la sensación de haber conocido un capítulo de la Patagonia que no sale en las postales. Mercedes, una vecina de 58 años que me crucé en el muelle, me dijo algo que se me quedó grabado: "Acá uno viene a sacar fotos y termina llevándose una historia". Tiene razón. Si andan por San Martín de los Andes y quieren una salida que junte navegación, naturaleza y un pedacito de fe obrera, anótenlo: isla Santa Teresita, lago Lácar, Parque Nacional Lanín. Después me cuentan.
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