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Hinton, el abuelo del deep learning, pone números al apocalipsis: hasta dos chances sobre diez de que la IA nos barra del mapa

El científico británico que dejó Google para hablar tranquilo advierte que los modelos ya entienden conceptos, no solo patrones, y pide regulación estatal antes de que sea tarde. La ventana, dice, se achica rápido.

Por Damián AñazcoDeportes · 8 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Vayan tomando nota, amigos: el tipo que ayudó a inventar la inteligencia artificial moderna ahora dice que hay entre un diez y un veinte por ciento de probabilidades de que esa misma tecnología termine con la humanidad en los próximos treinta años. Lo dijo Geoffrey Hinton, ganador del Nobel de Física 2024 y figura central del aprendizaje profundo, en una entrevista reciente donde no se guardó nada. Ahí nomás, a la cara, sin anestesia.

Hinton dejó Google en 2023 precisamente para poder levantar el dedo sin que le temblara el pulso. Y vaya si lo levanta: sostiene que la humanidad nunca tuvo que vérselas con entidades más listas que nosotros mismos, y que esa clase de punto ciego no aparece en ningún manual de historia. El hombre sabe de qué habla: lleva décadas construyendo las redes neuronales que hoy están detrás de ChatGPT, Gemini y compañía.

El acelerador sin volante

La imagen que eligió el científico para explicar el problema es de manual: la innovación tecnológica es un acelerador de auto, y la regulación gubernamental, el volante. Sin, a más velocidad, más riesgo de estampida contra un paredón. Simple, claro y, sobre todo, preocupante. Porque los marcos regulatorios actuales corren muy por detrás del avance de los modelos, y eso, para Hinton, es la madre de todos los problemas.

Otro punto que el británico subraya con marcador grueso: los modelos de lenguaje más avanzados ya no se limitan a detectar patrones estadísticos en montañas de texto. Según su lectura, estos sistemas comprenden de verdad los conceptos abstractos que procesan. No es un detalle menor: cambia la categoría del riesgo y obliga a repensar qué clase de entidad estamos creando.

  • Entre el 10 % y el 20 % de chances de extinción humana en un horizonte de 30 años.
  • La regulación debe ser estatal, no autorregulada por el mercado.
  • Hinton reclama leyes globales, no soluciones país por país.
  • Los modelos ya comprenden conceptos abstractos, no solo patrones.
  • La ventana para definir la ética de la IA se achica con cada nuevo salto técnico.

A los que argumentan que regular pone en desventaja competitiva frente a China o Estados Unidos, Hinton les contesta con una frase que duele: confiar en que el mercado se autorregule ante una amenaza de esta magnitud es un error estratégico de manual. La geopolítica, dice, no puede ser excusa para postergar el debate. Y el debate, advierte, tiene fecha de vencimiento.

Mientras tanto, uno acá, en la Redacción de Deportes, sigue cubriendo fechas de fútbol y tratando de entender por qué el nueve del domingo se come tres goles y no festeja ninguno. Cuestiones de perspectiva. La nuestra hoy es clara: Hinton, el hombre que encendió la mecha, ahora toca la alarma. Y la alarma suena fuerte. Habrá que ver quién la escucha antes de que sea tarde, si es que todavía estamos a tiempo.

DA

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