Saltar al contenido
Jueves, 8 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Gears of War: E-Day vuelve al inicio de todo con Marcus y Dom al frente del escuadrón

La precuela de la saga ya está disponible en su acceso anticipado y propone recorrer las horas en que los Locust cambiaron la historia de Sera. Cole y Baird todavía no son parte del grupo, aunque la campaña les deja un guiño.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 2 d
Gears of War: E-Day vuelve al inicio de todo con Marcus y Dom al frente del escuadrón

Me cuentan los muchachos que están pegados a la pantalla que Gears of War: E-Day ya abrió su acceso anticipado para quienes compraron la edición deluxe, y la verdad es que la propuesta me tientó desde el primer momento: volver al Día de la Emergencia, ese momento bisagra en el que la superficie de Sera se convulsionó bajo el ataque coordinado de los Locust y la humanidad entendió, de golpe, que la guerra iba a ser otra cosa. Yo jugué la trilogía original cuando todavía se estilaba jugarla en pantalla dividida con los pibes, en noches largas de pizzas frías, y la posibilidad de regresar a ese momento fundacional con Marcus Fenix y Dominic Santiago como protagonistas tiene un peso que no se compra con ningún parche posterior.

Lo primero que hay que tener claro para no perderse es la pregunta del orden cronológico, porque acá se juega buena parte de la trampa emocional de la precuela. E-Day se sitúa catorce años antes del primer Gears of War, en las horas inmediatas a la invasión. Por eso, cuando uno se sienta frente a la campaña, el escuadrón que acompaña a Marcus y a Dom no es todavía el clásico Escuadrón Delta que todos recordamos: en su lugar están Mags y Reyes, dos compañeros que se suman al tramo inicial del conflicto. Augustus Cole, el Cole que todos llevamos en la memoria como el gigante que trota con la Lancer al hombro, y Damon Baird, el sarcástico de la mira puesta, todavía no forman parte de este grupo. Su incorporación al equipo de Marcus y Dom es, literalmente, catorce años posterior.

El guiño a Cole y la deuda de los veinte billetes

Ahora bien, que Cole y Baird no integren el equipo en E-Day no significa que la campaña los haya borrado del mapa. Todo lo contrario. La historia les reserva un guiño que a mí, particularmente, me arrancó una sonrisa de oreja a oreja, y que además funciona como una pequeña cápsula del tiempo para los que seguimos la saga desde el primer capítulo. En las primeras escenas, mientras Marcus y Dom están en un bar, se escucha por la televisión una entrevista a la figura de los Hanover Cougars, el equipo de thrashball en el que Cole brillaba antes de ponerse el uniforme del COG. Es decir, en el momento que aborda esta precuela, Cole todavía es un deportista, no un soldado, y la guerra está a punto de convertirlo en otra cosa.

El segundo movimiento del guiño es el que me parece más fino y más emotivo. En la misma zona del bar, Dom se despacha con una apuesta en contra de Cole, un envido de esos que se hacen entre amigos cuando todavía no se sabe lo que viene. Esa pequeña deuda, que queda picando ahí como un compromiso informal, es la misma que termina de saldarse nada menos que en Gears of War 3, cuando los personajes ya cargan sobre la espalda el peso de años de pelea, de pérdidas y de juramentos. Es, si se quiere, una de esas costuras invisibles que tiene la saga: un hilo de hace décadas, en la vida de estos personajes, que se anuda en una mesa de bar y se desata en el momento más dramático de la trilogía.

Para Baird, en cambio, el Día de la Emergencia no es el inicio de una broma de amigos sino el principio de una herida que lo va a acompañar toda la vida. En el ataque inicial de los Locust pierde a sus padres y, apenas terminado el estallido, se presenta a alistarse. Es decir, el mismo 24 de enero, o la fecha equivalente del calendario de Sera, que para él ya nunca más va a ser un día cualquiera. Un mes más tarde se cruza por primera vez con Cole, y de ese cruce va a salir, con el paso de los años, la sociedad que completa el Escuadrón Delta de los juegos que conocimos originalmente. Si uno lo piensa con detenimiento, E-Day pone la cámara en el momento exacto en que la guerra empieza a fabricar a los personajes que después van a sostener toda la historia.

La decisión de poner a Marcus y a Dom al frente de la campaña, entonces, no es un capricho ni una operación de marketing: es la única coherente con la cronología de la saga. E-Day no necesita inventar un equipo nuevo para contarnos el primer día; necesita mostrarnos, con la misma humanidad de siempre, cómo se forma el mundo en el que después van a nacer todas las heroicidades que vimos en la trilogía. Y a mí, que ya tengo unos cuantos años encima y unas cuantas noches de juego encima también, lo que más me seduce de esta vuelta a las fuentes es esa: la posibilidad de entender, desde el principio, de dónde vienen estos muchachos a los que uno les terminó tomando cariño sin darse cuenta.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

Te puede interesar