En agosto, pagar luz y gas sin subsidio en el AMBA salió más del doble que con bonificación
El IIEP UBA-Conicet midió la factura promedio de los hogares del AMBA y los montos sin subsidio más que duplicaron a los subsidiados, una brecha que describe cuánto cubre cada usuario pero no se traduce de forma lineal en futuros aumentos.
Soy Ramona Insaurralde y lo que dejó agosto de 2026 en las facturas de los servicios públicos es una postal muy elocuente de cómo pesan los subsidios en el bolsillo según el barrio y la categoría de cada usuario. La diferencia, medida por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP, UBA-Conicet), fue especialmente marcada en el Área Metropolitana de Buenos Aires: la factura eléctrica promedio fue de 28.647 pesos para los hogares con asistencia estatal y de 58.280 pesos para quienes pagaron sin bonificación, una brecha del 103% que describe con crudeza la cobertura del servicio en uno y otro segmento.
Electricidad, gas y colectivo: tres servicios con distancias distintas
En el caso del gas natural, las cifras relevadas por el IIEP corresponden al promedio nacional y no al AMBA: los hogares subsidiados tuvieron una factura de 57.994 pesos, mientras que aquellos sin subsidio abonaron 90.359 pesos, con una diferencia del 56%. El alcance geográfico de cada medición es distinto, de modo que los datos de electricidad y gas deben leerse por separado. En el transporte, el boleto mínimo entre la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires se ubicó en 743 pesos, mientras que el costo por pasajero estimado por el IIEP para julio llegó a 2.082 pesos sin subsidios y a 2.428,71 pesos según la Asociación Argentina de Empresas de Transporte por Automotor (Aaeta), dos cálculos con metodologías distintas que se traducen en 2,8 y 3,3 veces el boleto, y no en anuncios de nuevas tarifas.
Para dimensionar qué significa esa cobertura, el economista Alejandro Einstoss, uno de los autores del informe, explicó que en agosto los hogares del AMBA sin subsidio afrontaron aproximadamente el 100% del costo eléctrico y el 99% del costo del gas. Entre los subsidiados, en cambio, esas proporciones fueron del 33% y del 25% respectivamente. En el conjunto de los servicios públicos del AMBA, los usuarios cubiertos por subsidios pagaron en promedio el 55% de los costos durante agosto, un porcentaje que viene bajando de manera gradual y que la última gran seca económica no había logrado perforar.
Qué muestra — y qué no muestra — la brecha
“Los promedios reúnen situaciones distintas: algunos hogares ya pagan prácticamente todo el costo de la energía y otros cuentan con bonificaciones. Por eso, las diferencias entre facturas no permiten calcular de manera directa cuánto subirían los importes si se modificara la asistencia.”Alejandro Einstoss, economista e investigador del IIEP UBA-Conicet
En criollo, la advertencia de Einstoss apunta a no confundir dos planos: la brecha entre lo subsidiado y lo no subsidiado refleja cuánto del costo paga cada usuario hoy; no es, en sí misma, una proyección de suba. En el AMBA, un hogar de clase media que ya no tiene subsidio puede estar pagando casi todo el costo eléctrico y, aun así, figurar en el mismo promedio que una familia con bonificación plena. Esa heterogeneidad es la que vuelve engañoso cualquier cálculo automático de futuros aumentos a partir de las diferencias relevadas.
El cuadro general que deja el relevamiento invita a revisar, hogar por hogar, qué porcentaje del costo se está pagando en cada servicio: electricidad, gas y agua potable, entre los principales. Para los usuarios sin subsidio del AMBA la factura eléctrica duplica la de los subsidiados, mientras que en gas la diferencia ronda el 56% a nivel nacional. En materia de transporte, las estimaciones de costo por pasajero funcionan como una referencia para discutir la sostenibilidad del sistema, aunque no anticipen el próximo cuadro tarifario. En cualquier caso, lo concreto es que agosto dejó un registro muy útil para entender por qué dos familias del mismo barrio pueden recibir facturas tan distintas sin que eso implique, necesariamente, un salto inminente en los importes. Lo que digan las próximas mediciones, y cómo se mueva el clima de ingresos en el AMBA, mostrará si la cobertura se mantiene o vuelve a modificarse.
- La factura eléctrica promedio del AMBA fue de 28.647 pesos con subsidio y de 58.280 pesos sin subsidio, una brecha del 103%.
- En gas, el promedio nacional fue de 57.994 pesos con subsidio y de 90.359 pesos sin subsidio, con una diferencia del 56%.
- Los hogares sin subsidio del AMBA afrontaron cerca del 100% del costo eléctrico y del 99% del costo del gas, contra 33% y 25% en los subsidiados.
- El boleto mínimo relevado por el IIEP fue de 743 pesos; el costo por pasajero se estimó entre 2.082 y 2.428,71 pesos según el cálculo utilizado.
Antes de cerrar esta columna, vale la pena recordar lo que cada año nos enseña el calendario ganadero y que, leído con paciencia, también sirve para la economía doméstica: en tiempos de seca larga, lo que separa a quien sobrevive con pasto guardado de quien pierde hacienda es haber previsto cuando todavía llovía. En las cuentas del hogar pasa algo parecido: conocer hoy qué porcentaje del costo se paga en luz, gas y transporte es la mejor manera de no quedar a la intemperie cuando llegue la próxima revisión tarifaria. Para los próximos días se espera tiempo inestable en el centro del país, con probabilidad de lluvias y tormentas aisladas sobre la región pampeana, algo que en el campo siempre se mira con la calculadora en la mano, porque cada milímetro cambia el precio del kilo vivo y, a la vez, la paciencia con la que se espera la próxima factura.
