El servicio de las deudas familiares absorbe uno de cada cinco pesos de ingresos y amenaza la recuperación del consumo
Un informe de la consultora Eco Go, elaborado con datos del Banco Central a junio de 2026, advierte que los pagos de capital e intereses ya representan el 20% de los ingresos totales de los hogares y que la cantidad de personas con cuotas atrasadas se quintuplicó desde fines de 2024.
Veinte de cada cien pesos de ingresos familiares, formales e informales, quedan hoy destinados al pago de capital e intereses de deudas contraídas por las familias argentinas. Así lo señala un informe de la consultora Eco Go elaborado sobre la base de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina con datos cerrados a junio de 2026. El guarismo, que se ubica ocho puntos porcentuales por encima del registrado poco más de un año atrás, prácticamente duplica la participación que las tarifas de servicios públicos tienen sobre el presupuesto de los hogares y configura un cuadro que, según los analistas, restringe de manera significativa la capacidad de compra de los consumidores.
La mora se quintuplicó y roza los 21 millones de personas
El trabajo de Eco Go precisa que la cantidad de personas con cuotas en situación de mora se multiplicó por cinco entre fines de 2024 y mediados del corriente año, hasta los 21 millones de individuos en todo el país. La consultoría distingue niveles de irregularidad de acuerdo con la naturaleza del crédito: en el sistema bancario, los préstamos personales presentan una mora del 15,9%; los prendarios, del 7,7%; los hipotecarios, del 1,6%; y el crédito comercial otorgado bajo Clave Única de Identificación Tributaria personal, modalidad habitual en la financiación de cadenas de electrodomésticos, alcanza el 27,9%.
El crédito no bancario gana terreno con tasas más atractivas
El segmento no bancario, integrado por fintech y billeteras virtuales, exhibe niveles de mora todavía más elevados: 33,3% para personas humanas, más del doble del 15,2% registrado por las empresas en ese mismo tramo. Eco Go subraya que la expansión de este tipo de financiamiento se explica, en gran medida, por la mayor atractivo relativo de sus tasas frente al rendimiento ofrecido por cuentas corrientes y cajas de ahorro tradicionales, lo que permitió que su participación en el crédito al consumo pasara del 16% a inicios de 2024 al 25% en la actualidad. En paralelo, el número de deudores no bancarios creció de 3,5 millones a 5,3 millones en poco más de dos años, mientras que las personas que ya contaban con deuda bancaria y sumaron deuda no bancaria pasaron de 4,7 millones a 7,6 millones.
Capital de trabajo propio y mayor informalidad, factores que agravan el cuadro
El informe incorpora un factor adicional de preocupación vinculado con las transformaciones del mercado laboral. Cuando una persona se desempeña de manera independiente, informal o a través de plataformas, el capital de trabajo, es decir, el vehículo, la motocicleta, el teléfono o la maquinaria necesarios para desarrollar la actividad, deja de estar a cargo de una empresa y pasa a recaer sobre el propio trabajador. Bajo esa lógica, un eventual deterioro del balance familiar arrastra consigo la herramienta con la que esa persona genera sus ingresos, en un contexto que Eco Go describe como signado por una menor presencia del empleo formal asalariado y por una expansión del trabajo por cuenta propia.
Desde la consultora aclararon, en sintonía con lo expresado por las autoridades económicas en distintas oportunidades, que los niveles de irregularidad observados no comprometen la solidez sistémica del sistema financiero, dado el respaldo de capital con el que cuentan las entidades tras el proceso de saneamiento de los últimos años. Sin embargo, remarcaron que el peso creciente del servicio de la deuda sobre los ingresos familiares opera como un freno efectivo sobre el consumo y, por esa vía, sobre la dinámica de recuperación de la actividad.
El informe de Eco Go destaca, por último, que la mora comenzó a mostrar una leve descompresión a partir de marzo, en línea con procesos de refinanciación encarados caso por caso en distintas entidades. Resta por definir si esa tendencia se consolidará en los próximos meses o si volverá a tensionarse ante eventuales sacudones del ingreso disponible, una variable que los propios analistas reconocen como determinante para evaluar la profundidad de la restricción que el endeudamiento familiar imprime sobre la economía real en lo que resta de 2026.
