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Jueves, 8 de octubre de 2026
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"El otro Chiquito": cuando la risa se cruza con un juicio y la historia de un humorista irrepetible

El documental repasa la trayectoria del comediante español y el conflicto legal que atravesó uno de sus personajes más recordados, con testimonios de Florentino Fernández, Pepe Navarro y otras figuras de la televisión.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 6 d
"El otro Chiquito": cuando la risa se cruza con un juicio y la historia de un humorista irrepetible

Tengo que confesar que la primera vez que escuché la voz de Gregorio Esteban Sánchez, más conocido en el mundo entero como Chiquito de la Calzada, fue en una cocina de Corrientes, allá por los años noventa, cuando un viejo locutor correntino lo imitaba antes de pasar un cassette de los Carabajal. Era una manera de rendir homenaje a un hombre que había hecho reír a toda España con un puñado de palabras inventadas y una manera muy suya de mover las manos. Por eso, cuando me enteré de que existía un documental que cuenta su vida y, al mismo tiempo, vuelve sobre la disputa judicial que se armó a partir de un personaje inspirado en él, sentí que tenía que verlo y, sobre todo, contarlo.

La película, titulada "El otro Chiquito", parte de una idea original acreditada a Diego San José y combina entrevistas, recreaciones y un recorrido detenido por la carrera del humorista, desde sus primeros pasos en los escenarios de Málaga hasta su consagración televisiva. Lo que vuelve a esta propuesta especialmente interesante es que no se queda en la anécdota graciosa, sino que se atreve a preguntar de qué está hecha la imitación y hasta dónde llega el parecido cuando se vuelve un negocio.

Lucas Grijander, el personaje que encendió el conflicto

En el programa "Esta noche cruzamos el Mississippi", Florentino Fernández, al que los españoles llamaban simplemente "Flo", puso en marcha a Lucas Grijander, un personaje que tomaba como materia prima el repertorio de gestos, palabras y movimientos del propio Chiquito. Grijander pasó de ser un cuadro del late night a transformarse en una marca: hubo venta de productos y giras por toda España junto al grupo "Lucas y sus janders", un rejunte musical que aprovechaba el tirón del personaje.

Esa traducción al terreno comercial terminó en los tribunales. El documental reconstruye el caso, presenta las dos campanas y, lo más jugoso, lo inscribe dentro de la pregunta más grande: qué pasa cuando la risa de un comediante se cruza con un personaje que la toma prestada y la convierte en empresa. La película, claro, no reemplaza al fallo de la Justicia, pero ayuda a entender por qué el conflicto fue tan ruidoso.

  • Manuel Jabois, uno de los periodistas españoles más lúcidos, aporta su mirada sobre la construcción de los personajes en la televisión.
  • Ramón García, histórico presentador de TVE, suma recuerdos del oficio y de la época en que Chiquito se convirtió en fenómeno de audiencia.
  • Juan Y Medio, el entrañable locutor andaluz, acerca la perspectiva del público de a pie, la gente que se reía con el corazón.
  • Florentino Fernández y Pepe Navarro, los dos protagonistas directos del caso, cuentan su versión de los hechos y el clima de los años en que se emitió el programa.
  • Celia Villalobos y Mario Conde, dos figuras que a primera vista parecen ajenas al mundo del espectáculo, terminan sumando testimonios que dan color al contexto social de la época.

Una historia que empieza mucho antes del juicio

La narración dedica sus primeros tramos a lo que en cualquier buena crónica se llama la prehistoria del personaje: el ascenso de Chiquito, su desembarco en la tele, su manera tan personal de decir "casi me mato, ¡hombre!" o de inventar un idioma propio que no existía en ningún diccionario y que, sin embargo, todo el país entendía. Ese recorrido es, en buena medida, el corazón emotivo del documental, porque recuerda que detrás del juicio hubo un hombre que cambió para siempre la comedia española.

Recién después de presentado el humorista y de explicado el fenómeno Grijander, la película entra de lleno en el expediente judicial. Esa decisión me parece acertada: ubica la pelea en su lugar, sin agrandarla ni achicarla, y permite que el espectador saque sus propias conclusiones sobre los límites de la imitación, la autoría de un estilo y el peso de lo que el público reconoce como propio de un artista.

“El documental vuelve sobre una pregunta que sigue abierta: cuando un humorista crea un lenguaje, ¿quién es dueño de esa manera de hacer reír? La película no la responde con un fallo, sino con archivo, con recuerdos y con la voz de quienes compartieron aquellos años con el Chiquito. Para mí, esa honestidad vale más que cualquier veredicto, porque deja al espectador frente a la risa que se convierte en huella y a la huella que, a veces, termina en un juzgado.”Aníbal Benítez, Cultura y espectáculos

Si todavía no conocen la figura de Chiquito de la Calzada, este documental es una buena puerta de entrada. Y si, como me pasó a mí, lo escucharon por primera vez en un cassette de chamamé o en un tape pasado de mano, van a encontrar en "El otro Chiquito" un retrato cálido, humano y necesario de un humorista que, con cuatro palabras salidas de la nada, nos enseñó que la risa también viaja de país en país.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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