Saltar al contenido
Viernes, 9 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

El muro, los árboles y la Tupac Amarú: la pulseada vecinal de Taylor Swift y Travis Kelce en una callejita de Ohio

Mientras la pareja más famosa del momento intenta blindar su mansión frente al lago Erie, los vecinos de Bratenahl sacan a la luz cañerías compartidas, ciervos en peligro y un idilio inmobiliario que ya suma seis propiedades en distintos estados.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 1 h
El muro, los árboles y la Tupac Amarú: la pulseada vecinal de Taylor Swift y Travis Kelce en una callejita de Ohio

Soy Aníbal Benítez, de Cultura y Espectáculos, y arranco esta nota como me enseñaron los viejos del litoral: con la letra de un chamamé que me queda dando vueltas en la cabeza mientras escribo, algo así como aquel verso que dice "pueblo chico, infierno grande", porque la historia que llegó desde un suburbio tranquilo de Ohio tiene más rosca de la que parece a primera vista y merece que la contemos en detalle, con la paciencia de quien sabe que las peleas entre vecinos suelen empezar por una medianera y terminar en los tribunales. En Bratenahl, un municipio pequeño y arbolado pegado al lago Erie, la llegada de Taylor Swift y Travis Kelce a una mansión de cinco millones de dólares desató una pulseada administrativa que recién empieza, y que combina cañerías centenarias, arbustos centenarios, ciervos de la zona, abogados mediáticos y una Junta de Revisión Arquitectónica que intenta, casi en tiempo real, equilibrar el derecho a la privacidad de dos celebridades globales con los intereses históricos de quienes llevan décadas viviendo a la vuelta.

Una propiedad con vista al lago y a los problemas

La casa fue comprada en marzo pasado a través de una sociedad de responsabilidad limitada vinculada al jugador de los Kansas City Chiefs, lo que en la jerga del lugar significa que ni siquiera el nombre en la escritura termina de aclarar del todo quién firma los planos. Enseguida começaram las reuniones de planificación municipal, y lo que en un principio parecía un trámite rutinario para cualquier propietario acomodado se transformó, reunión tras reunión, en un capítulo más de la telenovela inmobiliaria que la pareja cultiva en distintos puntos del mapa: además de Ohio, la cantante y el futbolista tienen propiedades en Kansas, Nueva York, Tennessee, Rhode Island y California, un verdadero archipiélago de ladrillos y dólares que, como diría cualquier vecina curiosa, ya parece una segunda carrera profesional.

“Plantar árboles de hoja perenne cerca de una tubería de desagüe compartida podría generar desbordamientos catastróficos del alcantarillado.”Vecina de Bratenahl, en audiencia pública

Lo más jugoso del asunto lo destapó una vecina que vive en la casa de al lado desde hace más de tres décadas, una de esas residentes con la memoria larga y la carpeta llena de facturas. Según contó en la audiencia, le presupuestaron unos 75.000 dólares para proteger la cañería compartida de las raíces de los nuevos árboles, y aseguró que el tema ya está en manos del abogado de la pareja. La objeción no es caprichosa ni simbólica: las tuberías de desagüe de esa franja costera tienen años, y un sistema radicular bien desarrollado puede, literalmente, levantar veredas, romper conductos y arruinar veranos enteros de un barrio entero. La mujer, a la que por estas horas todo el pueblo llama con el apodo cariñoso de "laillera" por su tenacidad, fue la primera en advertir que la privacidad de una estrella pop no debería pasar por encima de la infraestructura de todos.

Ciervos, arbustos y una valla que se achicó

En la misma línea se manifestó otro vecino, que cuestionó la tala de arbustos preexistentes y mostró su preocupación por la fauna local, sobre todo por los ciervos que suelen recorrer ese tramo del lago. La valla proyectada, en principio de 2,4 metros, terminó aprobada en septiembre por la Junta de Revisión Arquitectónica en una versión reducida de 1,8 metros, una concesión que el responsable de la obra, Jacob Kutz, de la empresa Tiny Construction, presentó como muestra de buena voluntad. Kutz explicó que el objetivo central de la pareja es la privacidad y la seguridad, y mencionó como gesto voluntario la limpieza a presión de la tubería de alcantarillado, realizada sin pedir ayuda externa, para demostrar predisposición con la comunidad. En la última reunión, la junta aprobó el proyecto de paisajismo del frente, y se espera que en una próxima sesión se presente un tercer plan para continuar con las reformas pendientes. Como si fuera poco, la pareja también instaló un sistema de alerta que avisa cuando alguien se acerca demasiado al inmueble, un detalle que a más de uno le recordó a las novelas de espionaje y que en el pueblo ya bautizaron, con humor, "el radar Kelce".

  • Vecina de más de 30 años advirtió que la forestación puede dañar la cañería compartida y dijo que el tema se trata con el abogado de la pareja.
  • Otro vecino cuestionó la tala de arbustos y se preocupó por el impacto en los ciervos de la zona si se coloca la valla.
  • La Junta de Revisión Arquitectónica aprobó una valla de 1,8 metros, más baja que los 2,4 metros originales.
  • El responsable de la obra, Jacob Kutz, aseguró que el objetivo es "privacidad y seguridad" y mencionó tareas voluntarias en el desagüe.
  • En la última reunión se aprobó el paisajismo frontal y se espera un tercer proyecto en la próxima sesión.
  • La propiedad forma parte de un catálogo que incluye casas en Kansas, Nueva York, Tennessee, Rhode Island y California.

Mirado desde lejos, el entuerto tiene todos los condimentos de un clásico argentino transplantado a un suburbio estadounidense: por un lado, una pareja famosa que quiere vivir tranquila, y por el otro, vecinos con memoria histórica que defienden su calle, sus árboles, sus cañerías y hasta sus ciervos con la misma pasión con la que aquí se pelea por la ochava. En lo personal, y sin ánimos de buscar pelea con nadie, creo que las dos partes tienen razones atendibles: la privacidad de una figura pública no es un capricho, pero tampoco puede arrasar con la infraestructura de un barrio ni con el ecosistema que lo rodea, y mucho menos cuando los propios interesados dicen, en voz baja, que los desbordes podrían ser catastróficos. Mi recomendación de siempre, querido lector, es mirar este caso con detenimiento, porque la próxima vez que un vecino ilustre se instale en tu cuadra, vas a querer recordar cómo se resolvió este pulso entre un portón soñado y una cañería centenaria, y quién terminó pagando la factura de los 75.000 dólares.

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

Te puede interesar