El complejo textil acumula un retroceso del 22,6% en lo que va del año y perdió más de 28.000 puestos de trabajo desde diciembre de 2023
Un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) muestra que la caída del sector supera ampliamente el promedio de la industria manufacturera. El empresario Ricardo Kuchikian, titular de Cocot Dufour, calificó el momento como el peor desde la fundación de la empresa.
La industria textil registró una caída de 22,6% en su producción durante los primeros siete meses de 2026 frente al mismo período del año anterior, según datos difundidos por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA). El retroceso resulta casi nueve veces superior al observado en el promedio de la industria manufacturera, lo que ubica al sector como uno de los más golpeados dentro del entramado fabril nacional. En julio, el indicador mostró una contracción interanual de 13%, confirmando la tendencia bajista que atraviesa a la actividad.
Dentro del complejo, el segmento de tejidos y acabados fue el más comprometido, con una baja acumulada de 35,1% en los primeros siete meses del año. La capacidad instalada del sector se utilizó al 45,3% en julio, lo que representa 12,9 puntos por debajo del promedio del resto de la industria, que alcanzó el 58,2%. Desde 2024, el rubro opera en una franja de aprovechamiento de entre 30% y 50%, cuando en 2023 oscilaba entre 50% y 60%, un indicador que dimensiona el deterioro de la actividad en los últimos dos años.
Empleo y empresas, en retracción sostenida
El empleo formal del complejo textil, confección, cuero y calzado se ubicó en 92.531 puestos en junio pasado, con una pérdida de 1.284 trabajadores respecto de mayo y de 16.536 en la comparación interanual, de acuerdo con el informe de FITA. Desde diciembre de 2023, el saldo neto acumula 28.322 empleos menos en el sector. Esa dinámica explica el 50% de los puestos perdidos mensualmente en el conjunto de la industria, pese a que el rubro representa apenas el 8,4% del empleo industrial total, una concentración del impacto que pone de relieve la profundidad de la crisis.
El número de establecimientos también se redujo en línea con la caída de la actividad. En junio operaban 4.282 unidades entre textiles y confección, 517 menos que un año antes. Desde diciembre de 2023 cerraron 770 locales, de los cuales el 67% corresponde a los últimos doce meses, un ritmo de salidas que se aceleró en el último año.
La lectura de los empresarios: el peor momento histórico
“Con las crisis fuertes que hubo, el consumo nunca disminuyó a los niveles que ha disminuido en este momento, por lo menos en el área textil. En todas esas, se salió adelante en corto tiempo.”Ricardo Kuchikian, titular de Cocot Dufour
Kuchikian describió que el origen del cuadro recesivo se encuentra en la retracción del consumo interno, una variable que en crisis anteriores tendía a recomponerse con mayor rapidez. El empresario añadió que, cuando la demanda no aparece, los intentos de compensación interna mediante nuevos desarrollos suelen arrojar resultados acotados. El análisis sectorial difundido por FITA coincide con esa lectura y describe un escenario donde la producción opera a menos de la mitad de su capacidad instalada, en un contexto de cierre de empresas y pérdida neta de puestos de trabajo que se profundiza mes a mes.
Lo que todavía no se conoce con precisión es la magnitud final que alcanzará la caída durante el segundo semestre, dado que el repunte del consumo que reactive la demanda interna no aparece en el horizonte inmediato según la percepción de los propios empresarios. Tampoco se han difundido estimaciones oficiales sobre eventuales medidas de protección industrial o esquemas de financiamiento que morigeren el impacto sobre la cadena textil.
