Digger arrancó en Estados Unidos con 8 millones y la sombra de un presupuesto que pesa el doble que una década entera de cine argentino
Tom Cruise y Alejandro González Iñárritu desembarcaron en la cartelera norteamericana con números magros frente a una inversión descomunal, y la película ya queda en el mismo anaquel que una vieja Leones por corderos, aquella de 2007 que también peleó contra los molinos de viento de la boletería.
Me acuerdo de una vez, allá por el 2007, cuando fui a ver Leones por corderos al cine de la calle San Martín, y todavía me acuerdo de la cara larga que puse al salir. Hoy, casi veinte años después, esa sensación vuelve a aparecer con Digger, la película que une a Tom Cruise con Alejandro González Iñárritu y que acaba de debutar en Estados Unidos con apenas unos 8 millones de dólares estimados de recaudación. Para dimensionarlo, alcanza con decir que esa cifra parece una gota en un baldes: la inversión total, que suma producción y publicidad, se mueve entre los 260 y los 280 millones de dólares, según las cuentas que circulan en los despachos de Hollywood.
La película que vuelve a poner a Cruise en un guion original
Digger tiene un condimento extra que no conviene perder de vista: es la primera vez que el actor de Missión Imposible se mete de lleno en una historia completamente original desde 2017, es decir, desde aquella época en que todavía se hablaba del tema de las coplas y de las novelas de la siesta. Cruise lo hizo saber por Instagram y, la atención a usted, le dejó un mensaje sentido al equipo: La experiencia fue realmente inolvidable y estoy muy orgulloso de lo que creamos, escribió, y valoró la dedicación, el esfuerzo y el entusiasmo del elenco y de todos los que trabajaron en el rodaje. Una declaración breve, a la Cruise, sin estridencias, pero con el peso de quien sabe que esta vuelta a lo le puede costar cara.
La comparación con Leones por corderos aparece sola, casi inevitable, como reaparece un chamamé viejo en una radio de pueblo. Aquella peli, dirigida por Robert Redford, había juntado 6,7 millones en su primer fin de semana en suelo estadounidense, todo un récord para la preocupación. Si se confirma el número estimado del nuevo film, sería el debut más bajo de Cruise desde esa producción de 2007, que, ojo, se hizo con un presupuesto de 35 millones de dólares, una cifra casi risueña al lado de los números que hoy maneja Digger.
- Recaudación estimada en el debut estadounidense: 8 millones de dólares.
- Inversión estimada entre producción y publicidad: entre 260 y 280 millones de dólares.
- Presupuesto inicial aprobado por Warner: 125 millones, que por complicaciones de rodaje habría terminado entre 160 y 180 millones.
- Costo de la campaña publicitaria: unos 100 millones de dólares.
- Para comparar: Leones por corderos (2007) había debutado con 6,7 millones, sobre un presupuesto de 35 millones.
Una inversión que pesa, pero todavía quedan cartas afuera
Los 8 millones que aparecen en la cuenta corresponden, vale aclararlo, a la estimación del arranque en Estados Unidos, no al resultado definitivo de la película. Queda todavía por sumar lo que pueda recoger en otros países, aunque las primeras proyecciones internacionales vienen poco favorables, y uno se pregunta si Iñárritu, que ya nos había acostumbrado a otro tipo de números con sus historias mexicanas, podrá torcer la historia en las próximas semanas. Lo concreto es que, por ahora, la diferencia entre lo invertido y lo recaudado es tan grande que parece un espejo de aquella época en que el cine de autor se cruzaba con las superproducciones y casi siempre pagaba el pato el director.
“La experiencia fue realmente inolvidable y estoy muy orgulloso de lo que creamos.”Tom Cruise, en su mensaje de Instagram tras el estreno
Si me pide una opinión, le confieso que acá, a la distancia, uno celebra que Cruise se haya animado a algo nuevo y la chance de ver a Iñárritu en una superproducción de Hollywood, aunque la boletería diga otra cosa por ahora. Pero le recomiendo hacer como yo: aguarde un par de fines de semana antes de bajar la persiana, fíjese cómo se mueve el boca a boca, y reserve la función para una tarde de sábado, con un buen café al lado y la prudencia de quien sabe que, a veces, los números de arranque engañan y las pelis se rescatan después, en la tranquera del segundo finde.
