Diego Leuco y Sofi Martínez, cara a cara después del final: "Más veces sí que no"
El conductor de Telefe y la periodista deportiva se sometieron a un cuestionario cruzado en pantalla y dejaron frases que recorrieron las redes: él reconoció que la extraña, ella contó que lo silenció el mismo día de la ruptura y que todavía no borra las fotos.
Uno no se olvida de los amores que duró casi una década, y mucho menos cuando se terminaron en público. Diego Leuco y Sofi Martínez, dos de las caras más queridas de la pantalla chica argentina, se sentaron frente a frente para responder preguntas cruzadas sobre los casi ocho años que compartieron dentro y fuera del trabajo, y el resultado fue un cruce tierno, algo ácido y muy humano, donde quedó flotando una frase que lo resume todo: "Más veces sí que no". Yo los vi muchas mañanas compartir escritorio en El Trece, cuando él arrancaba su noticiero y ella pasaba con el móvil desde cualquier cancha del país, y siempre me quedó la sensación de que aquella complicidad iba mucho más allá del horario laboral.
Lo que se vio al aire fue un ejercicio de honestidad bastante inusual para dos figuras que viven de la palabra pública. Un conductor ofició de mediador y les disparó preguntas que iban de lo cotidiano a lo más filoso: cuánto duró la relación, qué pasó con las redes sociales después del corte y qué objetos quedaron dando vueltas entre uno y otro. Leuco describió dos etapas bien marcadas; Martínez ajustó el número y puso la cifra concreta: ocho años. Separados desde 2024, los dos eligen hoy un perfil bajo sobre el tema, y por eso el segmento llamó tanto la atención.
El silencio en redes, los mensajes borrados y la cara que ya no aparece
Uno de los tramos más comentados fue el de las redes sociales, y acá aparece una de esas confesiones que cualquiera que haya pasado por una separación entiende rápido. "El día que nos separamos te silencié y hasta el día de hoy no aparecés en mis redes. Era mejor silenciarte que eliminarte", le dijo Martínez a su expareja, y la frase recorrió los teléfonos porque resume un dilema generacional: qué hacer con el otro cuando ya no está pero sigue habitando la pantalla. Leuco, por su parte, reconoció que todavía le incomoda el bloqueo, ese pequeño muro digital que no termina de cerrar del todo la historia.
“Millones de veces le escribí y después los borré. Yo soy de escribir largo.”Diego Leuco
Lo de los mensajes borrados sin enviar es, para mí, uno de los gestos más reconocibles de cualquier posruptura. Leuco lo contó con una media sonrisa y ella respondió, entre risas, que le cree porque efectivamente tiene talento para la escritura larga. En esa esquina del cruce se vio algo que a veces falta en la tele: la posibilidad de reírse de uno mismo sin perder la dignidad. Después llegó la pregunta más temida y la respuesta más buscada: si todavía la extraña en el plano sentimental. Él intentó zafar, dudó un instante, y terminó siendo claro como el agua. "Muchas veces, sí. Más veces sí que no." Punto. Sin adornos, sin disculpas.
Martínez, en tanto, eligió una solución intermedia con las fotos compartidas que me pareció de lo más elocuente: no las borró, pero acomodó la configuración del celular para que la cara de él no aparezca en esos recuerdos automáticos que a veces te sacuden un martes a las tres de la tarde. Es, en el fondo, una manera muy criolla de convivir con el pasado: dejar todo en su lugar pero correrlo un poco del centro de la escena.
"Eliminaría el día de la separación"
El cierre del segmento dejó otra perlita que vale la pena guardar. Cuando le preguntaron qué día borrarían si pudieran, Leuco no dudó: el de la ruptura. "No hubo días tristes en nuestra relación, pero eliminaría ese", dijo, y la frase tiene una lógica emocional que uno comparte, porque a veces no duelen los años vividos sino el corte, sobre todo cuando dos laburaron codo a codo, viajaron juntos y compartieron la presión de los ratings y las madrugadas en el canal. La pregunta que me queda dando vueltas, y se la dejo a quien esté leyendo, es si este tipo de reencuentros televisivos sirven para cerrar etapas o, en realidad, las reabren cada vez que se emiten. Mi intuición, después de verlos, es que se puede estar separado y, aun así, reconocerse con cariño: no todo cierre necesita rencor, y estos dos, por lo menos, dieron una lección de eso en vivo.
