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Jueves, 8 de octubre de 2026
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Después de encontrar medicamentos vencidos mezclados con la basura en pleno centro de Neuquén, el municipio salió a recordar dónde llevarlos para descartarlos sin riesgos

Un operativo detectó remedios descartados en tachos de la calle y volvió a poner en agenda el programa gratuito de recolección que funciona en farmacias adheridas de la ciudad. Qué hacer en casa y por qué no conviene tirarlos con los residuos comunes.

Por Paola MezaSociedad y vida · · hace 14 d
Después de encontrar medicamentos vencidos mezclados con la basura en pleno centro de Neuquén, el municipio salió a recordar dónde llevarlos para descartarlos sin riesgos

Yo no sé qué habrá pasado por la cabeza de la persona que abrió la puerta de su casa, vio el frasco de jarabe a medio terminar o las cajas de comprimidos que ya nadie toma y decidió, simplemente, dejarlo en el tacho de la esquina como si fuera una cáscara de naranja o un diario del domingo. Pero esa decisión, tan doméstica y tan rápida, fue la que terminó obligando a movilizar a personal de la Subsecretaría de Ambiente, Naturaleza y Protección, a la empresa Baasa y a funcionarios municipales en pleno centro de Neuquén, después de que una inspección detectara medicamentos vencidos mezclados con residuos comunes en contenedores ubicados en las intersecciones de San Martín con Chubut y de San Martín con Río Negro.

La escena, que parece menor, abre sin embargo un interrogante que en la mayoría de los hogares argentinos se resuelve a los apurones: qué hacemos con los remedios que ya no usamos, que se vencieron o que sobraron después de un tratamiento. Graciela, vecina del barrio de 52 años, me confesaba esta semana mientras tomábamos mate en su cocina que en su casa siempre terminan en la bolsa de basura porque nadie le explicó nunca adónde llevarlos, y que el cajón de la mesada de luz se va llenando de cajas hasta que ya no entran más. Como ella, miles de familias neuquinas conviven con ese pequeño depósito de fármacos que se vuelve invisible hasta que alguien, en la vereda de enfrente, lo descarta como si fuera cualquier cosa.

Un circuito gratuito que muchos todavía no conocen

La Municipalidad de Neuquén recuerda desde hace años que existe un programa específico para resolver este problema: se trata de la Recolección Segura de Medicamentos Vencidos, una iniciativa que funciona a través de farmacias adheridas y que permite a los vecinos acercar sus remedios en desuso sin pagar nada, a cambio de depositarlos en contenedores rojos especialmente identificados, distintos de los tachos de residuos comunes. Una vez que esos recipientes se llenan, son retirados por personal habilitado para su tratamiento como residuos patógenos, lo que en la práctica significa que luego son incinerados en un horno pirolítico como disposición final.

En criollo, y sin ánimo de simplificar lo que es un proceso serio, la mecánica es la siguiente: uno junta en una bolsa los medicamentos vencidos o que ya no va a usar más, se acerca a la farmacia adherida más cercana, los deposita en el contenedor rojo y se queda tranquilo, porque a partir de ahí el producto deja de estar en su casa, deja de estar en la calle y deja de ser un riesgo para quienes pasen por ahí. No hay cupones, no hay formularios, no hay costo. Solo hace falta saber que ese circuito existe.

Por qué importa no dejarlos al alcance de cualquiera

Desde el área municipal fueron claros al explicar el porqué de la insistencia: dejar remedios en lugares accesibles, como un tacho en la esquina o un contenedor desbordado, expone a quienes pasan por allí, en primer lugar a los chicos, que suelen ser los más curiosos, pero también a los animales que revuelven la basura, e incluso a adultos mayores que pueden confundirlos con otra cosa. A ese riesgo sanitario se suma otro, menos visible pero igual de importante, que es el impacto ambiental de desechar fármacos fuera del circuito previsto, porque los principios activos pueden terminar filtrándose en el suelo o en el agua y contaminando lo que después llega a la mesa de todos.

El operativo que ordenó retirar los medicamentos encontrados en el centro no fue un capricho: respondió a la necesidad de cortar el circuito de exposición y, de paso, a recordar que tirar residuos en la vía pública está prohibido y que cada tipo de desecho tiene un canal habilitado. Por eso, mientras en las oficinas municipales se hablaba de contenedores rojos y de hornos pirolíticos, en las casas como la de Graciela la discusión más concreta seguía siendo la misma de siempre: cuándo juntar esas cajas que se acumulan en el cajón y adónde llevarlas sin tener que dar mil vueltas. La respuesta, conviene tenerlo presente, está a la vuelta, en la farmacia de la esquina, esperando en un tacho rojo que casi nadie mira pero que cumple una función que recién ahora, gracias a un hallazgo indeseado en la calle, vuelve a estar en conversación.

PM
Paola MezaSociedad y vida

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