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Jueves, 8 de octubre de 2026
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Cuando las canciones dicen lo que las palabras no se animan: La extraordinaria playlist de Zoey, una historia donde las emociones se vuelven música

La serie de dos temporadas combina comedia romántica y fantasía para mostrar que, a veces, un tema de The Beatles o de David Bowie puede revelar lo que callamos. Un recorrido por su propuesta y un punteo de canciones que atraviesan la trama.

Por Aníbal BenítezCultura y espectáculos · · hace 12 d
Cuando las canciones dicen lo que las palabras no se animan: La extraordinaria playlist de Zoey, una historia donde las emociones se vuelven música

Tengo que confesarles que arranco esta nota tarareando sin darme cuenta, porque hay un chamamé antiguo que me enseñó mi viejo —algo así como que la música siempre sabe más que uno—, y La extraordinaria playlist de Zoey me confirmó esa intuición desde el primer capítulo. La serie, que llega con dos temporadas completas, propone algo que parece sencillo y termina siendo irresistible: todo lo que los personajes sienten y no se animan a decir aparece, de repente, convertido en canciones. Hay humor, hay romance y hay fantasmas íntimos que la protagonista empieza a escuchar como si fueran hits de radio, y a mí esa mezcla me ganó desde el primer minuto.

La historia sigue a Zoey Clarke, una mujer cuya vida cotidiana se sacude después de un episodio extraño. A partir de ese momento, empieza a percibir los sentimientos más profundos de quienes la rodean —amigos, compañeros de trabajo, familia— como si cada emoción se tradujera en una canción que suena en su cabeza. Esa habilidad inesperada es la puerta de entrada a una serie que combina comedia romántica, fantasía y conflictos familiares con una delicadeza poco frecuente, y que se apoya en un repertorio tan ecléctico como emotivo para ir contando, número musical tras número musical, aquello que los diálogos dejan afuera.

Canciones que dicen lo que la boca calla

El verdadero motor de La extraordinaria playlist de Zoey es el modo en que los temas musicales funcionan como vehículo de lo no dicho. Lo que en otra serie sería una mirada significativa o una frase a destiempo, acá estalla en un número musical interpretado dentro de la propia historia, con la canción elegida para esa emoción puntual. El catálogo es variado y muy reconocible para el público adulto que creció escuchando radio en los ochenta y noventa: aparecen clásicos de The Beatles y de Queen, hits de Cyndi Lauper, de Billy Joel y de David Bowie, y también canciones más contemporáneas de Taylor Swift que conectan con las camadas más jóvenes. La selección no es caprichosa: cada tema aparece cuando el personaje lo necesita, y por eso funciona como una especie de radiografía sentimental.

  • The Beatles y Queen: los grandes del catálogo anglo para las emociones más épicas, las que piden coro y guitarreada.
  • Cyndi Lauper y Taylor Swift: dos generaciones distintas unidas por letras que hablan de amores que duelen y de mujeres que se bancan paradas.
  • Billy Joel y David Bowie: los elegidos para esos momentos donde la melancolía se vuelve elegante y un poco filosófica.

Amor, amistad y los lazos que tiemblan

A mí lo que más me conmovió, y se los digo sin vueltas, es cómo la serie corre el eje del romance hacia los vínculos más cercanos. Porque claro, está el triángulo amoroso, está la amiga del alma, está el compañero de la oficina, pero lo que termina pesando de verdad es el miedo a perder a alguien y las malas noches intentando acompañar a quien la está pasando mal. Zoey, la protagonista, tiene el don y, al mismo tiempo, la de saber qué siente el otro antes de que lo diga, y eso no le resuelve nada: descubrir una preocupación o un secreto no significa que aparezca la frase justa para responder. Esa tensión —entre la información emocional que recibe y la impotencia de no saber cómo usarla— le da a la serie un costado profundamente humano, que es el que a mí, personalmente, más me llega.

Si les gusta perder una tarde viendo algo que no exige tomar notas, que se deja mirar y que encima deja tarareando, La extraordinaria playlist de Zoey es una apuesta segura. Son solo dos temporadas, lo justo y necesario para no estirar la fórmula hasta el cansancio, y el equilibrio entre humor y momentos de lágrimas está muy bien calibrado. Yo les diría que le den una oportunidad un domingo a la tarde, con un mate al lado y la voluntad de dejarse llevar, porque esta serie tiene la costumbre, como me pasó a mí, de empezar con un capítulo de prueba y terminar con dos temporadas vistas en cuestión de semanas. Y ustedes, en el aula de la tele familiar, ¿qué lugar le dan a las canciones a la hora de elegir una serie: les suma, les estorba o las buscan a propósito?

AB
Aníbal BenítezCultura y espectáculos

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