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Jueves, 8 de octubre de 2026
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Cuando la gripe pega un volantazo: las señales que obligan a salir corriendo al médico

Después de unos días de fiebre y mocos, muchos creen que lo peor ya pasó. Pero el cuerpo a veces avisa otra cosa, y conviene saber distinguir un susto pasajero de una complicación que puede terminar en terapia intensiva.

Por Paola MezaSociedad y vida · · hace 18 d
Cuando la gripe pega un volantazo: las señales que obligan a salir corriendo al médico

Eran casi las diez de la noche de un martes de julio y Marta, mi vecina de 58 años, atendió la puerta con una taza de tilo en la mano y los ojos vidriosos. Hacía cinco días estaba en la cama con gripe. El lunes había empezado a sentirse mejor, hasta se levantó a cocinar un guiso. Pero el martes, de golpe, le volvió la fiebre con tos seca y una puntada en el costado que no la dejaba respirar hondo. Yo la conocía de toda la vida: esa mujer no es de las que se quejan por nada. Por eso me preocupé cuando me dijo, con la voz apenas un hilo, que sentía que le faltaba el aire. La convencí de llamar a la guardia y a las tres horas estaba internada con una neumonía. Marta se salvó. Pero su historia es exactamente la que los infectólogos quieren que todo el mundo tenga presente este invierno.

Mejorar y empeorar: la trampa más común

Sentirse mejor durante una gripe y empeorar de golpe es un motivo para consultar sin demora. Ese cambio puede indicar que apareció una infección secundaria, como una neumonía, explicó Dhatri Kotekal, especialista en enfermedades infecciosas consultado por Cleveland Clinic. La evolución del cuadro importa tanto como los síntomas del comienzo. En criollo, como diría mi vieja: la gripe no avisa cuándo se va, y a veces vuelve con amigos.

Las señales de alarma que no admiten espera

  • Falta de aire o dificultad para respirar, incluso estando en reposo.
  • Dolor o presión en el pecho, sobre todo si se irradia al brazo o a la mandíbula.
  • Labios o uñas azulados o de un tono violáceo, que indican que la sangre no se está oxigenando bien.
  • Confusión súbita, desmayo o sensación de que uno se va del mundo.
  • Vómitos reiterados que impiden retener líquidos, con riesgo de deshidratación severa.
  • En los más chicos, respiración acelerada, aleteo nasal o llanto inconsolable que no se calma con nada.

Cualquiera de estos signos merece una consulta inmediata, idealmente en una guardia. No es exageración: cuando el cuadro pasa de molesto a preocupante en horas, la diferencia entre esperar y actuar puede medirse en noches de terapia intensiva.

Quiénes tienen que mirar la fiebre con binoculares

La consulta temprana cobra especial importancia para quienes viven con diabetes, enfermedades renales, cardíacas o pulmonares, u obesidad. En personas con afecciones previas, el deterioro puede producirse en apenas 24 o 48 horas. También presentan mayor vulnerabilidad los menores de cinco años, los mayores de 65 y las embarazadas. Estar sano antes de contraer el virus reduce el riesgo, pero no lo elimina, advirtió el especialista. La gripe no mira el grupo sanguíneo ni el estado físico: castiga parejo cuando se le da la gana.

Qué puede complicarse y por qué

Aunque la mayoría se recupera en una a tres semanas, el esfuerzo del organismo para enfrentar la infección puede desencadenar complicaciones serias. Kotekal señaló a la neumonía como la más habitual entre las potencialmente mortales: puede deberse al avance del virus hacia los pulmones o a una infección bacteriana favorecida por el debilitamiento de las defensas. Otra complicación temida es la sepsis, una reacción extrema del sistema inmunitario que termina dañando tejidos y órganos propios. La gripe también puede empeorar el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y causar insuficiencia respiratoria. En pacientes con enfermedades cardíacas previas, un cuadro severo puede alterar el pulso y la presión arterial, e incluso desencadenar un infarto o un accidente cerebrovascular.

Vacunarse, mirarse y no naturalizar

La herramienta más simple sigue siendo la vacunación anual, recomendada por el especialista. Tanto la influenza A como la B pueden causar cuadros graves, por lo que el tipo de virus no descarta el riesgo individual. Y acá va el ñeheñói de la nota, esa palabra en guaraní que usamos cuando alguien se hace el desentendido: ñeheñói significa justamente hacerse el sota, y nada mejor que aplicarse al problema y consultar a tiempo. Lo cierto es que la gripe suele parecer algo menor, una especie de trámite del invierno. Pero cuando el cuerpo pega ese volantazo del que habla Marta, conviene dejar de lado la valentía criolla y llamar al médico. A veces, atenderse rápido es la diferencia entre contar la anécdota y no poder contarla.

PM
Paola MezaSociedad y vida

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