Saltar al contenido
Jueves, 8 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Cuando el cansancio de la mujer esconde algo más: la apnea que no se escucha roncar

Despertares repetidos, dolor de cabeza al levantarse y somnolencia durante el día pueden ser señales de apnea obstructiva del sueño, un trastorno que en las mujeres suele pasar inadvertido porque no siempre viene acompañado de ronquidos fuertes. La evaluación profesional y los estudios nocturnos marcan la diferencia.

Por Paola MezaSociedad y vida · · hace 19 d
Cuando el cansancio de la mujer esconde algo más: la apnea que no se escucha roncar

A mí me pasaba cada mañana: abría los ojos con la sensación de no haber pegado un ojo, como si la noche me hubiera pasado por encima sin pedir permiso. Tomaba el café con los ojos entrecerrados, renegaba con laefa del kiosco —Marta, 52 años, vecina de toda la vida— que me decía "che, vos estás siempre cansada", y yo le respondía que era el trabajo, los chicos ya grandes pero siempre pendientes, el ritmo de los días. Hasta que un estudio del sueño me sacudió la explicación que me tenía tan conforme.

Porque la apnea obstructiva del sueño no es un asunto de hombres que roncan a todo volumen, como muchas veces se cree. En las mujeres puede disfrazarse de agotamiento, de insomnio, de cefaleas matutinas o de cambios de humor que se adjudican al estrés o a la menopausia. Y, mientras tanto, la garganta se cierra y se abre una y otra vez durante la noche, en un baile silencioso que termina pasando factura.

Cuando el cuerpo avisa y no se lo escucha

Una revisión reciente estima que hasta el 75% de las mujeres afectadas podría no tener diagnóstico. Es decir, tres de cada cuatro. Y hay un dato más: hasta el 40% no presenta los síntomas más conocidos, esos ronquidos intensos y esos ahogos nocturnos que suelen disparar la consulta. Entonces, ¿qué queda? El cansancio de día, el dolor de cabeza al despertar, la dificultad para arrancar a dormir o para sostenerse dormida, la irritabilidad, los problemas de concentración. Un combo que, en la consulta rápida, muchas veces se resuelve con un "es el estrés" y se manda a la paciente a casa con un analgésico y un consejo para dormir mejor.

Ese fue, al menos, parte de mi recorrido: años de explicar el cansancio por la agenda, por los años, por la rutina. Hasta que un profesional me dijo que todo eso podía tener un nombre técnico, que se medía con sensores y con una noche entera de observación.

Lo que los estudios muestran y lo que a veces se escapa

Los cuestionarios que usan edad, peso, presión arterial y contorno del cuello sirven para estimar el riesgo, pero tienden a identificar menos casos entre mujeres. Algunas pruebas domiciliarias también pueden registrar de manera incompleta ciertas alteraciones, sobre todo las que aparecen durante la fase REM, esa etapa del sueño donde la actividad onírica se intensifica. En el guaraní de mi infancia chaqueña, a esa sensación de que algo se escapa de lo que se mide le decimos jepyréi —lo que se va sin ser visto—, y la apnea silenciosa en las mujeres tiene bastante de eso.

  • Si el cansancio y los despertares se sostienen en el tiempo, un resultado inicial "normal" no siempre alcanza para descartar apnea.
  • Un estudio nocturno en un centro especializado permite observar la respiración, la actividad cardíaca, los movimientos y las fases del descanso con precisión.
  • El trastorno se asocia con hipertensión, diabetes y enfermedades cardíacas, que también forman parte de la evaluación.
  • Durante el embarazo puede aparecer apnea o empeorar un cuadro previo, y el abordaje debe coordinarse entre el equipo obstétrico y un especialista en sueño.

Lo que está pasando en el cuerpo es más sencillo de lo que parece: la garganta se reduce o se bloquea repetidamente, el oxígeno baja y el organismo responde con despertares breves que, muchas veces, ni siquiera se recuerdan. Por eso tantas mujeres se acuestan, "duermen" ocho horas y se levantan como si no hubieran descansado. No es pereza ni exageración: es una señal que merece ser escuchada.

Vuelvo entonces a mi mañana y a la delantal de Marta, que insistía con el mate y con su pregunta de cada día. Hoy, cuando paso por su kiosco y le cuento lo que aprendí en este recorrido, ella me mira con los ojos muy abiertos y me dice que ella también se levanta con dolor de cabeza. Le respondo, como me hubieran gustado que me respondieran a mí hace tiempo: "Marta, anotá el turno con un especialista en sueño, y no te quedes con un primer estudio si los síntomas siguen". Porque la noche también se cuida, y cuidarla es, en buena medida, cuidar los días.

PM
Paola MezaSociedad y vida

Te puede interesar