Control Resonant pone a Dylan Faden al frente y reescribe las reglas del combate cuerpo a cuerpo
El nuevo videojuego de Remedy desplaza la saga desde Jesse hacia su hermano y propone una Nueva York deformada por el Hiss, donde las armas cambian de forma y los golpes cercanos recargan la energía necesaria para sobrevivir.
Me senté a escribir esta nota con la misma sensación con la que alguna vez, de chico, escuché a mi viejo silbar un chamamé en la galería mientras caía la tarde: con la certeza de que algo conocido estaba empezando a cambiar de tono. Y eso es exactamente lo que hace Control Resonant, la nueva entrega de Remedy Entertainment, que ya no se apoya en los disparos lejanos del título original de 2019 sino que pone el cuerpo en el centro de la escena. La protagonista de aquella aventura, Jesse Faden, quedó en el recuerdo de los jugadores, pero aquí la historia se corre a un costado y le entrega las riendas a su hermano, Dylan Faden, a quien el estudio nórdico decidió darle nombre y destino propio. Dylan carga con un peso enorme: lleva siete años buscando a Jesse, desaparecida en una Nueva York que ya no es la que conocíamos, sino una ciudad deformada y aislada entre dimensiones, como si la realidad se hubiera doblado sobre sí misma después de que el Hiss escapara de la Casa Inmemorial y se extendiera por las calles como una mancha que nadie sabe cómo limpiar.
Un arma que se transforma como quien cambia de idea
Lo primero que salta a la vista, lo primero que uno nota al empuñar los controles, es el Aberrant, el arma que acompaña a Dylan a lo largo de toda la campaña. En aquella primera Control uno elegía pistolas y ametralladoras del inventario como quien ordenaba cubiertos en un cajón; aquí eso queda viejo. El Aberrant se transforma en espada, en guadaña, en martillo o en taladro según el movimiento que el jugador decida ejecutar: un ataque ligero cambia la forma, un golpe pesado la ajusta, y al cerrar una combinación se desbloquea otra variante. No hace falta entrar al menú ni pensar como si estuviéramos equipando a un personaje de rol: la propia cadencia del combate va definiendo el arma. Esa decisión le cambia el alma al juego, porque los enfrentamientos dejan de ser coreografías a distancia para volverse cuerpo a cuerpo, con combinaciones rápidas, esquivas y desplazamientos que nos obligan a estar pegados a los enemigos, casi como si peleáramos dentro de un ring.
Cargar energía golpeando, flotar en el aire y elegir bien a quién enfrentar
El combate de Control Resonant tiene una lógica que, una vez que se le toma la mano, se vuelve muy satisfactoria. Atacar no es solamente hacer daño: cada golpe cercano recarga la energía que Dylan necesita para activar sus habilidades especiales, y los enemigos derrotados dejan recursos de salud al caer. Eso convierte a la ofensiva en la mejor defensa, y modifica por completo la cabeza del jugador. En medio de la confusión, además, algunos adversarios de mayor tamaño generan criaturas de manera continua, por lo que decidir a quién enfrentar primero pasa a ser parte del oficio de cada encuentro. La movilidad suma otro condimento: hay esquivas, impulsos aéreos, una flotación temporal que permite repensar la pelea desde arriba y ataques en el aire que se pueden encadenar si interrumpimos una animación para esquivar y seguimos con la combinación, siempre que Dylan no reciba un golpe. Entre los poderes disponibles, uno de los más vistosos se llama Ignite y permite incendiar las armas enemigas para aplicar quemaduras que siguen haciendo daño unos segundos después del impacto.
Un protagonista con cicatrices viejas y poderes a medio dominar
Hay algo profundamente humano en la figura de Dylan Faden, y eso se nota apenas uno se entrega a las primeras horas de campaña. Remedy decidió contar su pasado como sujeto de experimentos de la Oficina Federal de Control, el organismo que ya conocíamos de la primera entrega. Dylan tuvo dificultades para manejar sus poderes durante mucho tiempo, y aunque ahora acepta colaborar con la FBC para encontrar a su hermana, el recorrido que propone el juego no esquiva esas heridas: las desarrolla, las pone sobre la mesa y amplía la información sobre los fenómenos paranormales que atraviesan este universo. Es un personaje que no llega como un héroe completo, sino como alguien que todavía está aprendiendo a sostenerse en pie, y eso, para este servidor que ya peina canas, resulta mucho más interesante que el típico protagonista que siempre sabe qué hacer.
- El arma principal, llamada Aberrant, cambia de forma durante los combates según los movimientos elegidos: espada, guadaña, martillo o taladro.
- El combate se apoya en golpes cuerpo a cuerpo, combinaciones y esquivas, y los ataques cercanos recargan la energía para usar habilidades especiales.
- Los enemigos derrotados dejan recursos de salud, por lo que la mejor estrategia es mantener la presión ofensiva.
- La movilidad incluye esquivas, impulsos aéreos, flotación temporal y ataques en el aire que se pueden encadenar si se interrumpe una animación a tiempo.
- El crecimiento de Dylan combina árboles de habilidades, mejoras del Aberrant y aumentos opcionales de salud y energía, alimentados también por misiones principales y actividades secundarias.
A mí, lo confieso, este Control Resonant me dejó con ganas de volver a encender la consola una noche de semana y dejar que la ciudad deformada me devorara un rato. Si te gustó la primera entrega y te copa la idea de un mundo abierto con combate ágil, poderes raros y una historia de hermanos separados por algo más grande que ellos dos, te lo recomiendo sin dudar: armá un mate, sentate frente al televisor y dejá que Dylan Faden te lleve a buscar a Jesse por los pliegues de una Nueva York que ya no es la misma. Como en los viejos chamamés que escuchaba sonar mi viejo, la melodía cambia, pero la emoción de fondo sigue siendo la misma.
