Cipolletti salió a cuidar el corazón a plaza llena y volvió a poner la lupa sobre la presión arterial
Una jornada abierta en el Complejo Cultural reunió controles, talleres de RCP y caminata, con un mensaje central: la edad no es excusa para resignarse a tener la presión alta y conviene llevar un registro casero antes de cada consulta médica.
Eran las tres de la tarde del sábado y el parque del Complejo Cultural Cipolletti ya parecía un pueblo en movimiento: mesas plegables, guardapolvos blancos, inflables, gente caminando con un vaso de mate en la mano y vecinas que se acomodaban en sillas a la sombra de los árboles esperando su turno. A mí me tocó llegar cuando una señora llamada Nélida, de 58 años, estaba por sentarse frente al tensiómetro y le decía a su marido, medio enojada, medio divertida: 'Yo vengo porque hace tres meses que me da piquetes en la nuca y quiero sacarme la duda de una vez'. Esa escena, tan simple y tan nuestra, resume el espíritu de la jornada 'Cipolletti cuida tu corazón': sacar el consultorio a la calle y transformar una preocupación cotidiana en una conversación con profesionales.
La propuesta fue coordinada por la Municipalidad y reunió a médicos, enfermeros y residentes de Cardiología de Leben Salud, junto con distintas instituciones locales que se acercaron para sumar su aporte. Hubo mediciones gratuitas de presión arterial, un taller de reanimación cardiopulmonar (RCP), explicaciones sobre cómo usar un desfibrilador externo automático, un puesto de vacunación del hospital y hasta una caminata con marcha activa seguida de una pausa de relajación organizada por la Dirección de Deportes. También pasó por ahí el programa Paso a Paso, que trabaja con personas en recuperación.
La recomendación central: anotar la presión en casa antes de la consulta
Entre los stands, el mensaje más fuerte lo dio el cardiólogo Pablo Schvartzman, que insistió en algo que parece obvio pero que pocos pacientes cumplen: llegar al consultorio con un registro escrito de las mediciones. 'Yo les indico a mis pacientes que se midan la presión todos los días y la anoten, por lo menos durante una semana antes de la consulta', contó el profesional, y agregó que esa planilla es la que permite ver cómo evolucionaron los valores y decidir si hace falta ajustar el tratamiento.
“La edad no es una justificación para tolerar una presión más alta. Que las arterias se endurezcan con los años no significa que tengamos que resignarnos a convivir con valores elevados.”Pablo Schvartzman, cardiólogo
Otra de las encargadas de poner en palabras la idea fue Ayelén Quijada, directora municipal de Protección Civil, que resumió el sentido del encuentro: acercar información básica sobre enfermedades cardiovasculares y promover los controles de rutina. 'Queremos que la gente se vaya con herramientas concretas para cuidarse', señaló, y por eso la jornada combinó la prevención del día a día con lo que hay que saber para responder en una emergencia, como reconocer un paro cardíaco o activar la cadena de auxilios.
Una red de instituciones detrás de la jornada
- Sistema Integral de Atención Rionegrina de Medicina de Emergencias, con personal capacitado en atención prehospitalaria.
- Asociación de Lucha contra la Obesidad, que acercó folletería y consejería nutricional.
- Centro Integral de Patologías Orientadas a la Diabetes, con controles glucémicos y orientación sobre alimentación saludable.
- Universidad de Flores, con un espacio dedicado a la lactancia materna, abierto a embarazadas y familias recientes.
El intercambio también dejó consultas pendientes: el propio Schvartzman contó que una de las primeras personas atendidas en la tarde pidió turno para hacerse su primer control cardiológico, algo que tenía pendiente desde hacía años. Esa imagen, la de alguien que se anima a dar el primer paso en una plaza y no en un consultorio, me hizo pensar que a veces la salud se cuida mejor cuando dejamos de esperar a sentirnos mal para ocuparnos. Yo me fui caminando con Nélida y su marido, que ya tenían la planilla de presión lista para empezar a anotar desde el lunes. Si hasta el guaraní tiene una palabra para eso, el ñeheñói, que es ese murmullo constante del cuerpo pidiendo atención, la jornada de Cipolletti sirvió, básicamente, para aprender a escucharlo.
