Jueves, 10 de septiembre de 2026
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Chos Malal se pone el abrigo: el viernes cae el primero de los golpes de frío serios del mes en el norte neuquino

El jueves amanece cubierto y ventoso, pero el verdadero cambio se siente el viernes con aire antártico, nevadas débiles y mínimas bajo cero. El domingo, en cambio, regala una tregua con sol y temperaturas que vuelven a trepar. Conviene planificar el fin de semana con esa montaña rusa en la cabeza.

Por Paola MezaSociedad y vida · 10 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Me lo imagino y casi lo siento: una mañana de jueves en Chos Malal, con la plaza todavía húmeda del rocío, el termómetro clavado en dos dígitos que no entusiasman a nadie y un viento del noroeste que empuja las nubes bajas como si fueran ovejas desbocadas. Don Raúl, de 58 años, panadero de toda la vida, ya sabe lo que viene: “Mirá, cuando el viento se afirma así de noche, yo ya duermo con la bolsa de agua caliente cerca, porque el viernes la pasamos mal”. Esa intuición de los que viven mirando el cielo está, esta vez, firmada por los partes meteorológicos.

Porque el jueves, en Chos Malal y en buena parte del norte de la provincia de Neuquén, el día arranca y se mantiene con el cielo cubierto de punta a punta. La máxima no va a pasar de los 11°C y la mínima nocturna rondará los 8°C, un número que en otras provincias suena a fresco pero que en esa zona, con el viento, se siente como una bofetada. El viento sopla del noroeste a unos 18 kilómetros por hora, pero al caer la noche las ráfagas se pueden estirar hasta los 29, así que más vale salir con bufanda, gorro y algo que tape el cuello, sobre todo quienes tienen que esperar el colectivo o ir a buscar a los chicos a la escuela.

El viernes se viene el aire antártico

El quiebro real llega el viernes, con el ingreso de una masa de aire directamente desde la Antártida y vientos rotando al sudeste. Eso significa un combo conocido y nada amable en la región: ambiente inestable, nevadas débiles y un termómetro que se desploma. La máxima apenas si va a arañar los 3°C y la mínima se va a hundir hasta los -2°C. Quienes tengan que manejar por las rutas hacia el norte o meterse por caminos serranos deberían tomar nota: la visibilidad se puede reducir de golpe y las calzadas pueden quedar resbaladizas, sobre todo en zonas de sombra donde el hielo se hace el pícaro.

  • Jueves: cubierto, máxima 11°C, mínima 8°C, viento del noroeste de 18 km/h con ráfagas de 29 km/h a la noche.
  • Viernes: nevadas débiles, máxima 3°C, mínima -2°C, viento del sudeste y condiciones inestables.
  • Sábado: persiste el frío, entre -1°C y 0°C, viento más moderado pero con heladas nocturnas.
  • Domingo: el cielo se despeja y la máxima sube a 9°C, primera tregua del fin de semana.
  • Lunes: jornada abierta, poco viento y máxima de 17°C, el mejor día para actividades al aire libre.
  • Martes: la máxima retrocede a 12°C, sin fenómenos destacados.

El sábado el frío se queda, y mucho. Las temperaturas van a estar bailando entre -1°C y 0°C durante gran parte del día. El viento, eso sí, baja un cambio y eso hace que la sensación térmica sea un poco más llevadera, aunque las heladas siguen siendo protagonistas de la madrugada y de la noche. Es el clásico convite a tapar cañerías, abrigar plantas que no aguantan tanto y, si uno tiene frutales, mirar el termómetro antes de que amanezca.

La tregua empieza el domingo

El domingo es, literalmente, el día del respiro. El cielo pasa de cubierto a despejado, el sol vuelve a aparecer con ganas y la máxima se anima a llegar a los 9°C. Ya el lunes, la historia cambia por completo: poco viento, cielo abierto y una máxima que se estira hasta los 17°C, una cifra casi primaveral para lo que estamos contando. El martes, en cambio, la máxima retrocede hasta los 12°C, pero sin sobresaltos. Si alguien tenía un asado, una salida a caminar por el río o una juntada familiar planeada para el fin de semana, lo más sensato es postergar todo para el lunes, cuando el tiempo por fin se acuerda de que estamos vivos.

Antes de cerrar, vuelvo al principio, a esa mañana de jueves en la panadería de Don Raúl. Mientras amasa, él ya está pensando en el viernes: “Acá el frío no avisa, llega y se queda unos días, como un pariente que nadie quiere”. Por eso, en esta zona del norte neuquino, donde la cordillera siempre termina pasando la cuenta, la mejor estrategia es la de siempre: tener la leña pronta, las frazadas a mano y un buen plato caliente listo para cuando vuelva a caer la noche. El invierno, como cada año, pide paciencia y un poco de humor patagónico.

PM
Paola MezaSociedad y vida

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