Bradley Cooper se calza el uniforme de Duke y arrastra a G.I. Joe de vuelta al cine
Paramount aprobó un reinicio de la saga con el actor como protagonista y Danny McBride en la dirección. El filme se desliga de Transformers y todavía no tiene elenco ni fecha de estreno confirmados.
Cuando el silencio de la noche se vuelve paisaje y la brisa trae ese perfume a pajizo y monte, uno suele buscar refugio en las historias que le marcaron la infancia. A mí, por ejemplo, me basta con escuchar el primer acorde de un chamamé para que el tiempo retroceda y me encuentre otra vez sentado frente al televisor, fascinado con los soldaditos de plástico que luchaban contra el mal. Por eso, créanme, la noticia de estos días me sacudió con una fuerza entrañable: G.I. Joe, aquella tropa entrañable que conocí en figuritas y en dibujos animados, vuelve al cine de la mano de Bradley Cooper, que se calzará el uniforme del Capitán Duke en una producción que la Paramount acaba de darle luz verde.
Lo que se sabe hasta ahora es concreto, pero todavía no alcanza para sacarse todas las ganas. Cooper es el único nombre confirmado del reparto, Danny McBride fue elegido para sentarse en la silla del director, y el estudio aseguró que se trata de un reinicio de la franquicia basada en los juguetes de Hasbro. No hay fechas de rodaje ni de estreno, no se conoce el resto del elenco y tampoco se dieron detalles sobre la trama. Es, como diría un viejo compadre correntino, un anuncio con la música pero sin la letra completa.
Una historia con varias décadas sobre la espalda
La verdad es que G.I. Joe lleva recorrida una historia larga, mucho más larga de lo que muchos se acuerdan. Antes de los cines, los personajes vivían en la pantalla chica gracias a una serie animada que se emitió durante los años ochenta, en aquella época en que los chicos descubríamos el mundo entre cortes comerciales de golosinas. Después llegó el cine: Stephen Sommers fue el encargado de la película original, que se estrenó en 2009, y dos años después, en 2013, hubo una continuación. También se filmó una entrega derivada centrada en Snake Eyes, ese ninja misterioso que siempre gozó de un cariño especial entre los seguidores.
Para Cooper, el papel tiene un peso simbólico enorme. Viene a tomar la posta de Channing Tatum, que fue el último Duke que vimos en la pantalla grande. Es una posta de fierro, porque Tatum le había puesto el cuerpo a un personaje que arrastra casi medio siglo de historia en distintos formatos. Ahora será Cooper, un actor con una carrera que va de los Oscar a las comedias más desaforadas, el que tenga que cargar con ese legado.
Lo que se sabe y lo que falta
- Bradley Cooper será el protagonista en el papel del Capitán Duke.
- Danny McBride, conocido por trabajos en comedia, dirigirá el proyecto.
- Paramount lo presenta como un reinicio de la franquicia, no como una secuela directa.
- La producción no tendrá conexión con la saga Transformers, pese al guiño que había quedado en el final de El despertar de las bestias.
- Todavía no se confirmaron fechas de rodaje, de estreno ni el resto del elenco.
Hay otro dato que me parece importante destacar y que a los que seguimos estas sagas nos deja pensando. En la escena post créditos de Transformers: El despertar de las bestias se había abierto la puerta a un cruce entre ambos universos. La nueva película de G.I. Joe, según lo que confirmó el estudio, avanzará por su propio camino y dejará de lado ese vínculo. Es una decisión que puede leerse de muchas formas, pero lo concreto es que los guionistas se libran de la obligación de explicar paralelismos entre franquicias y pueden concentrarse en contar una historia sólida de la fuerza especial que se enfrenta al Comandante Cobra.
Mientras tanto, uno se queda con las ganas de saber más y, a la vez, con la ilusión de volver a ver a esos personajes en pantalla. Me pasa como cuando escucho un chamamé viejo y me imagino a mi padre silbando la melodía mientras tomaba mate en la galería: uno reconoce la canción antes de que termine el primer compás. Algo de eso tiene este anuncio, esa sensación de reencontrarse con algo conocido que todavía tiene mucho por contar. Si me preguntan a mí, les digo que voy a estar pendiente de cada novedad, porque G.I. Joe, con su tropa de nombres míticos y sus villanos de manual, forma parte de esa memoria colectiva que el cine, cada tanto, se encarga de devolver a la mesa.
Mi recomendación, como siempre que arranca un proyecto así, es simple: no se adelanten a festejar ni a criticar. Esperemos a ver quién se suma al elenco, qué tono le imprime McBride y, sobre todo, qué historia eligen contar. Si respetan el espíritu de los juguetes y le dan a Cooper un buen libreto, podemos estar frente a un regreso con todas las letras. Mientras tanto, yo voy a volver a buscar la serie animada de los ochenta y a ponerla de fondo mientras escribo la próxima nota, que un poco de nostalgia bien administrada nunca viene mal.
