Balneario Camboriú tendrá un parque cubierto a cuadras del mar: qué se sabe de Oceanic Park y cuándo abre
El complejo se levanta en Barra Sur, a metros de la playa, y promete más de cien atracciones para funcionar todo el año, incluso los días de lluvia. La inauguración está prevista para enero de 2027 y se podrá combinar con una visita al acuario vecino.
Les confieso algo: cada vez que planifico una escapada a Balneario Camboriú, lo primero que hago es mirar el pronóstico del tiempo, porque esa ciudad del sur de Brasil tiene una relación caprichosa con la lluvia, y un día gris puede desarmar cualquier agenda pensada en torno a la arena. Por eso, cuando supe que están construyendo un parque techado a pocas cuadras del mar, no pude menos que pensar en cuántos viajes míos se habrían salvado de esa mala combinación de calor húmedo y precipitación que a veces cae sobre la costa catarinense. El amanecer sobre la Praia Central es de esos que uno no se cansa de retratar, pero la verdad es que, cuando las nubes ganan la pulseada, la rutina se vuelve un problema. Por eso la idea de Oceanic Park me resulta personalmente interesante, y me parece que a ustedes también les va a servir. El proyecto se levanta en Barra Sul, una zona que en los últimos años se llenó de edificios altos y de playas anchas, y que queda a un paso del Atlántico. Lo que se anuncia es un parque cubierto pensado para funcionar los 365 días del año y, sobre todo, para sostener actividad hasta las 23, una franja que hasta ahora quedaba reservada casi exclusivamente a los paseos por la calle principal y a las cenas en la costanera. Esa apertura nocturna lo convierte en una alternativa concreta para las noches de verano y, también, para esas jornadas en las que uno dice "hoy no va a la playa" y necesita un plan familiar que no sea meterse en un shopping.
Un parque conectado al acuario y con vista al mar
La otra novedad relevante es que Oceanic Park no se piensa como una isla dentro del barrio, sino como una prolongación del Oceanic Aquarium, ese acuario que funciona en la zona desde hace años y al que muchas familias argentinas suelen ir, al menos, una vez por viaje. La integración se dará de manera directa: el acuario y las nuevas atracciones compartirán un mismo complejo, con lo que se consolida una oferta temática marina que apunta tanto al público que repite cada temporada como a los turistas que se acercan por primera vez. La empresa a cargo del proyecto, según el material que se conoció públicamente, describió la propuesta como una manera de ampliar la oferta de entretenimiento del destino y de diversificar la actividad más allá de la playa, algo que en Brasil, y sobre todo en una ciudad que vive del turismo, no es un detalle menor. Kike Buerguer, CEO del Grupo Oceanic, fue el encargado de transmitir la idea central: el parque estará abierto todo el año y se podrá recorrer hasta entrada la noche, una decisión que responde, en parte, a la demanda de familias que viajan en temporada baja y de visitantes que buscan planes alternativos cuando el clima complica el baño de mar.
El edificio, según el mismo anuncio, tendrá ocho plantas: cuatro se destinarán a estacionamiento, un punto clave en una ciudad donde dejar el auto se volvió una odisea en los meses de verano, y las otras cuatro alojarán las atracciones, que ocuparán unos doce mil metros cuadrados cubiertos. Esa superficie permite hacerse una idea de la escala: estamos hablando de un complejo grande, comparable a los shoppings o parques de entretenimiento que proliferan en el sur de Brasil, pero con la particularidad de estar a metros de la arena. Y acá viene un dato que me llamó la atención, porque modifica el cálculo mental de cualquier itinerario: el complejo proyecta superar las cien opciones de entretenimiento, con equipos que llegan desde Estados Unidos y Europa.
Las atracciones más llamativas, según la empresa
- Una montaña rusa con vehículos que giran sobre su propio eje, con un recorrido de más de 176 metros.
- Una torre de caída libre de 20 metros, ambientada como un equipo de inmersión submarina.
- Una estructura con forma de medusa, que se suma a la temática marina del complejo.
- Un carrusel italiano con figuras de animales del océano, una rareza para este tipo de parques en la región.
- Un sector con más de 80 opciones de videojuegos, que incluye máquinas recreativas y experiencias de realidad virtual.
La lista, que en la nota original de la empresa aparece como un detalle promocional, es, a mi entender, lo más jugoso del anuncio, porque mezcla lo clásico con lo tecnológico, y porque deja en claro que el parque no se queda en una sola franja etaria. Mientras la montaña rusa y el carrusel apuntan a familias con chicos, el sector gamer y las propuestas de realidad virtual abren una puerta para adolescentes y jóvenes, que en general son los más difíciles de cautivar en una ciudad donde, por defecto, la actividad principal es tirarse al agua. La pregunta que uno se hace, de todos modos, es cuánto va a costar la entrada. Por ahora, la empresa no difundió valores concretos para el parque en sí, aunque sí ofrece combos que pueden comprarse de manera anticipada a través de su sitio web, una modalidad cada vez más frecuente en este tipo de atracciones y que, en mi experiencia, conviene revisar con tiempo, sobre todo si se viaja con familia numerosa.
El calendario sigue siendo el mismo que se difundió cuando arrancó la obra: la apertura está prevista para enero de 2027, en plena temporada alta del sur de Brasil. Para quienes estén pensando en reservar alojamiento con varios meses de anticipación, como hacen muchos lectores que me escriben, la fecha alcanza justo para quienes organizan el verano que viene. El dato a tener presente, mientras tanto, es que Barra Sul concentra la oferta más moderna de Balneario Camboriú, y que caminar por esa zona permite combinar, en un mismo recorrido, la playa, el nuevo parque y, si finalmente se concreta la conexión, una visita al acuario. A la hora de comer, y como siempre que me piden una recomendación personal, les sugiero almorzar en alguno de los restaurantes de la calle principal del barrio, para luego bajar hacia la costa y terminar la tarde en el parque, sobre todo si el tiempo amenaza lluvia. Si la noche se estira, una cena en la costanera y una caminata por la feria artesanal redondean la jornada. La construcción sigue avanzando, y la promesa de un plan cubierto a metros del mar cambia, para bien, la forma de pensar unas vacaciones en Camboriú. ¿Se imaginan pasarla en familia bajo techo mientras afuera cae esa lluvia tibia que a veces arruina el día de playa? Yo ya estoy reservando las fechas.
