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Jueves, 8 de octubre de 2026
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Autonomy mete primera con capitales frescos y pone 1.500 autos a rodar en las apps de transporte

La compañía que alquila vehículos 0 km para conductores de plataformas levantó ocho millones de dólares y ya piensa en Chile y Uruguay. Pagar la cuota semanal, usar el auto y, si se quiere, quedarse con él después de 48 meses: así funciona el modelo que sedujo a 15.000 personas en lista de espera.

Por Ramona InsaurraldeCampo y ganadería · · hace 4 d
Autonomy mete primera con capitales frescos y pone 1.500 autos a rodar en las apps de transporte

Le cuento de qué se trata, porque la movida viene de Estados Unidos pero pisa fuerte en la Argentina y empieza a tantear el negocio regional. La empresa Autonomy, que se dedica a entregar autos 0 km a conductores que trabajan con aplicaciones de transporte como Uber o Cabify, acaba de cerrar una ronda de inversión serie A por ocho millones de dólares y redobla la apuesta: quiere pasar de 1.500 vehículos en circulación a 10.000 antes de diciembre de 2027, con desembarco en Chile y Uruguay y la mira puesta en nuevas ciudades del país.

Dos maneras de subirse al auto, una sola condición: tener el viaje

La propuesta de Autonomy apunta a un nicho cada vez más visible: el de quienes quieren manejar para aplicaciones de pasajeros pero no tienen vehículo propio ni acceso al crédito tradicional, que en la Argentina sigue siendo una restricción seria, sobre todo después de la última seca grande que dejó a muchas familias con menos espalda financiera de la que imaginaban. Para esos casos, la compañía ofrece dos modalidades. La primera es un alquiler semanal, con todo incluido en la cuota: seguro, mantenimiento y permisos al día, sin que el conductor tenga que andar corriendo atrás de un taller o de un papel. La segunda es un alquiler con opción a compra, que mantiene el mismo paquete de servicios pero le permite al conductor pasar a la titularidad del vehículo después de 48 meses de pagos, a cambio de una cuota aproximadamente 12% más alta que la del alquiler puro.

En ambos casos, el dinero se descuenta de manera directa de lo que cada conductor factura dentro de las aplicaciones, de modo que la relación económica queda atada a la actividad real: si el auto trabaja, se paga; si deja de rodar, se corta el flujo. La compañía compra las unidades en forma directa a las automotrices y las entrega listas para salir a la calle, lo que le evita al conductor el trámite de patentamiento y, en la práctica, le baja varios de los costos ocultos que suelen comerse la rentabilidad del rubro.

Qué miran para dejarte subir al auto y qué hace la app propia

  • Historial de viajes y volumen de ingresos generados en las plataformas de transporte, como señal de capacidad de pago futura.
  • Calificaciones que reciben los pasajeros, porque funcionan como termómetro de la calidad del servicio.
  • Antigüedad en la actividad, ya que no se pide experiencia previa en la marca sino consistencia en la app.
  • Estado de la documentación personal y de la habilitación para conducir, requisito excluyente para retirar la unidad.

El día a día, en tanto, se maneja desde una aplicación propia de Autonomy. Desde ahí el conductor consulta el estado de cuenta, revisa cómo viene el vehículo, tramita papeles, pide asistencia mecánica y reserva turnos en los talleres de la red, una lógica muy similar a la que ya usan otras flotas de ridesharing en el mundo, pero adaptada a la forma en que se manejan los choferes en Buenos Aires y en el conurbano. José N. Trusso, fundador y CEO de la compañía, le puso palabras al perfil que buscan: nos concentramos más en la capacidad de generar ingresos futuros, y eso explica por qué la vara para entrar pasa más por el rendimiento en la app que por un análisis de crédito clásico.

“Nos concentramos más en la capacidad de generar ingresos futuros. El modelo apunta a personas que quieren conducir para aplicaciones, pero no tienen auto ni acceso al crédito tradicional.”José N. Trusso, fundador y CEO de Autonomy

Con la lista de espera en torno a las 15.000 personas, los fondos frescos se van a repartir en tres frentes bien marcados: compra de vehículos para engrosar la flota, desarrollo de tecnología para mejorar la plataforma que usan los conductores y financiamiento de la expansión regional. Además, la empresa ya analiza la posibilidad de sumar motos para repartos y utilitarios para logística de última milla, dos rubros que vienen creciendo con fuerza de la mano del comercio electrónico, aunque por ahora esas líneas siguen en carpeta y no hay fecha confirmada para su lanzamiento. Por lo pronto, la dinámica del negocio deja una pregunta para quienes están pensando en meterse: qué condiciones consideran necesarias a la hora de tomar un vehículo como herramienta de trabajo, sobre todo cuando la cuota se paga con los viajes y no con un sueldo fijo.

RI
Ramona InsaurraldeCampo y ganadería

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