Amonites con espinas de hasta 12 centímetros: la colección de Zapala que ya se puede visitar
El Museo Olsacher, en Zapala, exhibe en sus salas fósiles del género Quintucoceras, moluscos que habitaron el mar que cubría parte de Neuquén hace entre 135 y 137 millones de años.
Quien alguna vez se haya preguntado cómo era el mar que cubría buena parte de lo que hoy es Neuquén tiene ahora una respuesta concreta a pocos kilómetros de la cordillera. En el Museo Olsacher, de Zapala, la colección de amonites del género Quintucoceras ya forma parte de la exhibición permanente, y lo que se ve en las vitrinas es difícil de olvidar: caparazones grandes, cubiertos de espinas, que dan cuenta de animales que vivieron hace más de cien millones de años.
Los amonites eran moluscos cefalópodos. Según el material disponible, habitaron un antiguo mar interior hace aproximadamente entre 135 y 137 millones de años, en una época en la que el océano Pacífico cubría sectores de la actual provincia. Son fósiles que, por su tamaño y su estado, el museo considera de un valor que no tiene precedentes para la ciencia.
Cómo se encontraron
El hallazgo se produjo a fines de 2015, durante trabajos de relevamiento y mapeo geológico. Personal del propio museo trabajaba junto al Servicio Geológico Provincial en el marco de la Ley Provincial de Cartas Geológicas N.º 1986 cuando los equipos se toparon con los ejemplares. Según se informó, el tamaño de los fósiles y las espinas que recorren sus caparazones dejaron en claro, desde el primer momento, que no se trataba de un hallazgo común.
La extracción no fue sencilla. Para sacar los ejemplares del terreno sin dañarlos se usaron técnicas parecidas a las que se emplean para recuperar huesos de dinosaurios. A comienzos de 2016 se organizó una campaña específica para ese trabajo, y después los fósiles fueron trasladados a los laboratorios del museo, donde se los limpió y preparó para su estudio.
El ejemplar que más llama la atención
La pieza que concentra las miradas es Quintucoceras macrospinatum. Puede superar los 50 centímetros de diámetro y tiene espinas largas y gruesas de hasta 12 centímetros. El nombre de la especie describe ese rasgo: macrospinatum significa «espinas grandes» en latín. Según la información disponible, el género fue presentado a la comunidad científica en marzo de 2026 y agrupa cinco especies identificadas a partir del estudio de numerosos ejemplares hallados en distintos niveles estratigráficos.
- Género: Quintucoceras, con cinco especies identificadas.
- Ejemplar destacado: Quintucoceras macrospinatum, de más de 50 centímetros de diámetro.
- Espinas: de hasta 12 centímetros en el caparazón.
- Antigüedad: entre 135 y 137 millones de años.
Los animales no eran pasivos dentro de su ecosistema. Se alimentaban de crustáceos, bivalvos, peces y otros cefalópodos, y a su vez eran presa de grandes reptiles marinos como los ictiosaurios y los pliosaurios. Por eso, los fósiles no solo permiten imaginar cómo eran estas criaturas por fuera, sino también reconstruir las relaciones que existían entre las especies de aquel ecosistema submarino.
Los ejemplares ya están expuestos en las salas del museo, que queda en el centro de Zapala, en Neuquén. Para quien esté pensando en una escapada a la zona cordillerana, la visita permite ver paleontología de gran nivel sin salir del país, y de paso conocer una parte de la historia del territorio que muchas veces pasa desapercibida.
