Alquileres en Luján para la visita papal: hasta 16 mil dólares por una noche a pocas cuadras de la Basílica
Un relevamiento de alojamientos temporarios encontró valores publicados que van de 4.800 a 16.000 dólares por noche. Las propiedades están cerca del centro o del santuario y, según la fuente, se trata de casas y departamentos comunes, no de alojamientos de lujo. Reservar permite dormir en la ciudad, pero no garantiza ver al pontífice.
En Luján, una noche de alojamiento temporario aparece publicada a precios que oscilan entre los 4.800 y los 16.000 dólares, según un relevamiento de avisos realizado por la periodista Belén Escobar. Las ofertas se concentran en viviendas próximas al centro o a la Basílica, en un contexto de expectativa por una visita del papa prevista para noviembre, y que aún no tiene agenda confirmada de manera oficial.
Para quien evalúa pagar ese monto, hay un punto central que Escobar dejó en claro: contratar una propiedad cercana permite pasar la noche en Luján y acortar los traslados, sobre todo para visitantes que llegan desde otras provincias, pero no incluye ninguna garantía de ver al pontífice ni asegura un lugar en las actividades centrales de la jornada.
Las cuatro opciones que aparecieron en la búsqueda
- Departamento a 350 metros del centro, una habitación, living, baño y cuatro camas: USD 4.800 por noche.
- Casa a 700 metros de la Basílica, dos dormitorios, cuatro camas, living y un baño, para cuatro adultos: USD 5.760 por noche.
- Casa con estacionamiento, dos dormitorios, un baño y tres camas (una matrimonial): USD 6.480 por noche.
- Casa quinta a un kilómetro del centro, la más cara del relevamiento: USD 16.000 por una sola noche.
Los montos corresponden a precios publicados en los avisos al momento del relevamiento y pueden variar con el avance de las reservas. En todos los casos, Escobar describió las viviendas como propiedades comunes de distintos barrios de Luján y aclaró que no se destacan por terminaciones de lujo: lo que se paga, según su explicación, es la combinación de ubicación, cercanía al punto central de la visita y la presión de demanda que podría generar un evento religioso de esta escala.
La movida, según contó la periodista, no se limita a los alquileres: vecinos evalúan destinar garages y cocheras privadas al estacionamiento de vehículos, y se espera un repunte en bares, puestos de comida, baños públicos y ventas ambulantes sobre las horas previas y posteriores a la actividad principal. Para quienes piensen reservar, el consejo práctico de Escobar fue directo: comparar distancia real al punto de encuentro, leer la política de cancelación y tener presente que el alojamiento no reemplaza el acceso al evento.
