Alivio en cuotas: casi doscientas familias neuquinas ya reordenaron sus deudas con el Banco Provincia
En apenas diez días, 199 operaciones por más de 2.200 millones de pesos muestran cómo un plan provincial busca darle aire a quienes se quedaron sin aire financiero.
Me lo contó el otro día Susana, 52 años, mientras esperábamos el colectivo en la esquina de siempre. Me dijo, casi en susurro, que un crédito del banco se le había ido de las manos, que las cuotas le comían el sueldo y que ya no sabía a quién llamar. No es un caso aislado en Neuquén: a una semana y media de lanzado, el Plan de Alivio Familiar y Recuperación Crediticia que promueve el gobierno neuquino ya refinanció deudas de 199 familias por 2.259 millones de pesos a través del Banco Provincia del Neuquén (BPN), y la movienda no para.
La idea es sencilla y, al mismo tiempo, profunda: en lugar de seguir arrastrando varias deudas vencidas, cada una con su propio interés y su propio vencimiento, la persona suma todo en un solo crédito nuevo, con un plazo más largo y una cuota que el banco se compromete a mantener dentro de un tope razonable. En criollo, y como me gusta decir cuando me escuchan los vecinos del barrio: es como pasar de llevar cinco bolsas pesadas de golpe a una sola mochila bien acomodada en la espalda.
Cómo funciona el plan y qué condiciones hay que cumplir
- Ser titular de deudas en mora registradas en la entidad que adhiere al programa.
- Tener domicilio real en la provincia de Neuquén.
- Que la nueva cuota no supere el 30% de los ingresos netos del solicitante, una verificación que el banco hace al momento de aprobar el crédito, no una promesa sobre el papel.
- Elegir entre dos modalidades: pesos, con tasa fija del 35% anual y plazo de hasta 60 meses, o UVA, con tasa del 5% más el ajuste por inflación y plazo de hasta 36 meses.
En cualquiera de las dos variantes, el nuevo préstamo cancela de un saque la deuda anterior con el BPN: capital, intereses punitorios, comisiones y gastos. Eso significa que el primer gran cambio para quien se adhiera es volver a empezar con una cuenta limpia y un calendario único, en lugar de la madeja de vencimientos que suele ser, según cuentan quienes lo vivieron, una de las partes más agotadoras de estar en mora. Me lo graficó Susana con una frase que me quedó dando vueltas: dijo que antes se acostaba pensando en las fechas del mes y ahora se acuesta pensando en una sola fecha.
Por qué el plan se apuró a salir en agosto
Las cifras que difundió el BPN muestran que la herramienta llegó en un momento donde hacía falta. En los primeros diez días se procesaron 199 operaciones por 2.259 millones de pesos. Si se miran los números en conjunto con las líneas propias de reestructuración que la entidad ya mantenía activas desde enero, el acumulado del año llega a 4.033 operaciones por 43.295 millones de pesos, una escala que deja claro que la mora en los hogares neuquinos no es un rumor de pasillo sino un volumen concreto que golpea la puerta del banco.
El tope por operación, de 50 millones de pesos, está pensado para deudas familiares típicas y no para grandes exposiciones empresarias, y el Banco Central actúa como referencia para definir qué se considera moroso en el sistema financiero: cualquier categoría distinta de "Normal" en la evaluación que aplica la entidad habilita el ingreso al plan. La provincia, además, ya publicó la reglamentación en la Dirección Provincial de Rentas para que otros bancos y billeteras digitales puedan sumarse con beneficios concretos: una reducción del 50% en la alícuota de Ingresos Brutos sobre los intereses que cobren y la exención del Impuesto de Sellos sobre los contratos firmados en este marco.
Lo que cambia en la vida cotidiana de quien se adhiere
Cuando uno mira las hojas con los números fríos, lo que en realidad está pasando es otra cosa: gente que vuelve a dormir un poco mejor, que puede proyectar un mes sin que se le caiga todo el esquema por una fecha que olvidó anotar, que puede sentarse a la mesa y armar un presupuesto con una sola cifra en lugar de varias. Eso, en la vida de cualquier familia, no es un detalle menor. Por eso, cuando le pregunté a Susana si conocía a alguien que hubiera pasado por un plan así, se quedó callada un instante y me dijo, con una media sonrisa, que se iba a animar a ir al banco la semana que viene. Me pareció, como me parece cada vez que una persona decide poner orden en sus cuentas, un pequeño acto de coraje cotidiano.
