Alcaraz se sacó la mufa en Tokio y ya mira a Shanghái con el envión de un campeón
El español venció a Lehecka en la final del ATP 500 japonés, recuperó el título que había ganado en 2025 y volvió a sonreír después de casi cinco meses parado por una lesión en la muñeca. Fue su tercer trofeo de 2026 y el número 27 de su carrera, igualando a David Ferrer.
Se hizo esperar, pero volvió a levantar una copa. Carlos Alcaraz, el murciano de 23 años que ya no necesita presentación, se consagró campeón del ATP 500 de Tokio tras derrotar al checo Jiri Lehecka por 7-6 (4) y 6-4 en una final que se extendió durante una hora y 36 minutos en el Ariake Coliseum. La última vez que había festejado en el circuito había sido en Doha, allá por febrero, y entre una cosa y la otra pasaron casi cinco meses de ausencia, una muñeca que no lo dejaba pegar la derecha con normalidad y una vuelta en el US Open que sirvió más para sacarse el óxido que para sumar un trofeo.
Porque la historia del 2026 de Alcaraz es la de un año partido en dos. Hasta abril venía a todo trapo: ganó el Abierto de Australia en enero y se llevó el torneo de Doha en febrero. Después se lesionó la muñeca, se bajó de varios certámenes y recién reapareció a fines de agosto, en Nueva York, todavía con la lógica falta de ritmo. Tokio fue el lugar elegido para reencontrarse con su mejor versión y, de paso, para confirmar que el chico está más vigente que nunca.
Una final con sello de campeón
El partido no fue un paseo. Lehecka, que llegaba con el cuchillo entre los dientes, consiguió un quiebre temprano en el primer set y se puso arriba. Alcaraz no se desesperó: recuperó el break, llevó el parcial al tie-break y, cuando estaba abajo en el desempate, sacó a relucir esa jerarquía que tienen los grandes. Cinco puntos seguidos, parcial de 7-4 y set en el bolsillo.
La segunda manga fue más ordenada, con ambos sosteniendo sus saques hasta que el español encontró el quiebre decisivo. Con esa ventaja se plantó y cerró el 6-4 sin sobresaltos, sin necesidad de un tercer set y con el público japonés aplaudiendo de pie al nuevo bicampeón de Tokio, después de la corona que ya había levantado en 2025.
- Es el tercer título de Alcaraz en 2026, tras el Abierto de Australia y Doha.
- Igualó a David Ferrer con 27 trofeos ATP en su carrera.
- Se quedó con su décimo ATP 500, una categoría que se le da especialmente bien.
- Retuvo el título conseguido en Tokio en 2025, el primero del calendario asiático.
- Regresa al circuito tras casi cinco meses de inactividad por una lesión en la muñeca.
- Su próximo destino es el Masters 1000 de Shanghái.
Las marcas que empieza a mirar de reojo
A los 23 años, Alcaraz ya se codea con nombres pesados del tenis español. Atrás quedó David Ferrer, con quien ahora comparte la marca de 27 títulos ATP. Por delante, en el ranking de campeones españoles de la era abierta, todavía aparecen dos monstruos: Manuel Orantes, con 34 consagraciones, y un tal Rafael Nadal, dueño de 92. La comparación con el mallorquín es inevitable y, a la vez, injusta: Carlitos lleva apenas seis temporadas completas en el máximo nivel y ya metió cuatro Grand Slams en el bolsillo.
Lo de Tokio no fue solo una vuelta con festejo, fue la confirmación de que el circuito puede respirar tranquilo: el chico está bien, la muñeca respondió y el hambre sigue intacta. Ahora le toca empacar las raquetas y volar a Shanghái, donde lo espera un Masters 1000 que suele ser una trampa para los que llegan con la mochila cargada de viajes y de adjetivos. Pero claro, este es Alcaraz, un tipo que hace de lo difícil una costumbre.
La pregunta que me hago mientras termino el café en la redacción es si este es el punto de inflexión de su temporada o apenas un escalón más en la escalera hacia algo todavía más grande. Lo que tengo claro es que el murciano volvió y volvió para quedarse. Shanghái dirá si el envión de Tokio le alcanza para seguir sumando o si la gira asiática le empieza a pasar factura. Una cosa es segura: mientras él juegue, nosotros vamos a seguir mirando.
