Un premio que lleva la cocina del Chaco hasta la mesa de todo el país
Anna Restaurante de Campo, en Juan José Castelli, fue distinguido como el proyecto gastronómico más destacado de la Argentina en materia de sustentabilidad, a partir de una propuesta que une estacionalidad, producción propia y conservación del monte chaqueño.
El ruido de los insectos sobre el monte chaqueño parece arrancar antes de que el cielo termine de aclarar, y en medio de ese paisaje de Finca Don Miguel funciona desde hace más de quince años Anna Restaurante de Campo, un proyecto que acaba de recibir el principal reconocimiento de sustentabilidad gastronómica del país.
La distinción ubica a este restaurante de Juan José Castelli, cerca de las puertas del Parque Nacional El Impenetrable, en el centro de una nueva manera de entender la cocina chaqueña. Alina Ruiz conduce la propuesta desde la convicción de que el respeto por la tierra debe formar parte de la práctica cotidiana, y no responder solamente a una tendencia.
La finca como origen de la propuesta
- Una carta que cambia según la temporada y aprovecha de manera integral los ingredientes disponibles.
- Una huerta propia, corrales y un apiario compuesto por cincuenta cajones de colmenas.
- Veinte hectáreas de monte nativo preservado dentro de una finca de cincuenta hectáreas.
- Saberes ancestrales de comunidades locales y frutos del monte chaqueño que rara vez aparecen en los menús urbanos.
La final del concurso se realizó el 27 de agosto en Buenos Aires. El equipo de Anna presentó un lingote de cabrito con chanfaina y papel de ordeñe, elaborado íntegramente con productos regionales, y quedó seleccionado por un jurado encabezado por Mauro Colagreco, cocinero con ocho estrellas Michelin en cinco países. El proyecto chaqueño superó a otras dos propuestas, una de Ushuaia y otra de la Ciudad de Buenos Aires.
“El respeto por la tierra está desde siempre; no es tendencia, no es moda, es algo que se nos inculcó y que tomamos como una práctica, como una forma de vida.”Alina Ruiz
Anna no se presenta como un local urbano, sino como un destino en sí mismo. La experiencia se desarrolla dentro de la finca, rodeada de monte chaqueño, y su cercanía con el Parque Nacional El Impenetrable permite convertir la visita en una parada que une paisaje, producción y cocina de origen. Para quien viaje por la zona, consultar previamente la propuesta y organizar la estadía puede convertir una comida en el punto de partida para conocer el territorio, su gente y sus saberes. El convite queda abierto: explorar el Chaco desde la mesa es una forma de empezar a entenderlo.
