Treinta años después, el chiste más misterioso de Los Simpson se revela como un remate improvisado
Una frase que parecía un guiño al realismo mágico terminó siendo una salida de guionistas agotados: el episodio Tiempo de Horror de la quinta Casa del Árbol del Terror guarda una historia mucho más mundana de lo que imaginaron sus fans durante décadas.
Viene del payé de los recuerdos que uno guarda desde chico, de esos dibujitos que nos acompañaron mientras crecíamos en el living de casa, y les juro que la frase me quedó dando vueltas durante años, como una Sachá milonga que no termina de cerrarme. El cinco de noviembre de mil novecientos noventa y cuatro se emitió en Estados Unidos el episodio Tiempo de Horror, segundo segmento del especial Casa del Árbol del Terror V, y allí Homero, después de manipular una tostadora que no debía tocar, terminó saltando entre distintas épocas. En medio de ese caos temporal soltó una línea que descolocó a los espectadores por décadas: ¡Lo que hay que ver! Soy la primera persona no brasileña que viaja atrás en el tiempo. La frase se transformó en uno de los acertijos más comentados de la serie animada más famosa del planeta, y lo que siempre me llamó la atención es que todos le buscaban un significado oculto, algo filosófico, algo que viniera del realismo mágico latinoamericano, algo enorme, cuando en realidad la respuesta era mucho más chiquita y, si me permiten el comentario, bastante más honesta.
Las teorías que se acumularon durante treinta años
Yo mismo caí en alguna de esas trampas, se los confieso. Porque uno lee la frase y piensa: acá hay algo. La guía oficial de Los Simpson, en su momento, señaló como posible inspiración al escritor Carlos Castaneda, aquel que se hacía llamar shamán y escribía sobre viajes inducidos por el peyote. Castaneda decía haber nacido en São Paulo, aunque en realidad era peruano, y nunca habló de viajes en el tiempo en sentido estricto, así que la pista quedaba a medio camino. Por ahí anduvo otra hipótesis más literaria, que vinculaba la línea con el realismo mágico y con la corriente McOndo, esa heredera de Cien años de soledad donde lo fantástico convive con lo cotidiano sin pedir permiso. Y hasta apareció por ahí el nombre del inventor Alberto Santos-Dumont, aquel brasileño que disputó con los hermanos Wright la paternidad del primer vuelo con motor, como si Homero estuviera rindiendo un homenaje albinegro. Todas teorías fascinantes, algunas hasta verosímiles, pero todas equivocadas.
- La guía oficial de la serie apuntó a Carlos Castaneda, supuesto chamán nacido según él en São Paulo, aunque era peruano y no escribió sobre viajes temporales.
- Otros fans vincularon la frase con el realismo mágico latinoamericano y la corriente McOndo, heredera de Cien años de soledad.
- También circuló la idea de que Homero homenajeaba a Alberto Santos-Dumont, el inventor brasileño que discutió con los Wright la autoría del primer vuelo motorizado.
- Ninguna de esas lecturas sobrevivió al paso del tiempo, porque la respuesta verdadera era otra, mucho más simple y bastante menos poética.
Y acá viene lo que a mí, como viejo lector de historias y como alguien que sabe lo que es quedarse sin ideas a las tres de la mañana, me resulta más humano y hasta conmovedor. Los guionistas tenían pensado que Homero dijera que era la primera persona de no ficción en viajar en el tiempo, y la idea era que Sherman y el señor Peabody le corrigieran con elegancia, señalándole que era el segundo en hacerlo. Pero después de varias horas extras intentando escribir un remate mejor, sin encontrar nada que les cerrara, alguien dijo la palabra Brasil, sonó graciosa, y la dejaron así. Sin anclaje, sin referencia, sin código escondido. Un remate de emergencia, de esos que a veces terminan siendo los más recordados, como nos pasa a los periodistas cuando una respuesta improvisada en una conferencia de prensa se vuelve tapa del día siguiente.
Sherman, Peabody y la máquina del tiempo que vino de otra serie
A los más grandes les va a sonar conocido, y a los más jóvenes les cuento de qué se trata. Sherman y el señor Peabody eran los protagonistas de Las aventuras de Rocky y Bullwinkle, una serie animada que en Argentina vimos durante años en distintos canales de cable, y que proponía algo inusual para su época: un perro con anteojos y un chico humano que viajaban en el tiempo con una máquina llamada WABAC, una especie de computadora parlante que los llevaba a vivir aventuras en distintas épocas de la historia. La dupla tuvo su película propia en dos mil catorce, que según los registros recaudó doscientos setenta y cinco millones de dólares, y después generó una nueva serie de cuatro temporadas, lo que habla de un cariño que claramente no se apagó. Verlos aparecer en Casa del Árbol del Terror V fue un guiño precioso para quienes crecimos con ambos programas, y le dio a Homero los compañeros perfectos para que su chiste improvisado quedara flotando en el aire.
Miren, yo les digo lo que pienso y que cada uno haga su propio balance: este episodio me deja una enseñanza que vale para la tele, para el periodismo y para la vida misma. A veces los momentos más comentados de la cultura popular no nacen de una intención profunda ni de un plan maestro, sino de una decisión tomada con el reloj corriendo, con el equipo cansado, eligiendo la palabra que menos duele en ese instante. Brasil sonó, se quedó, y treinta años después seguimos hablando de ella. A mí, que vengo siguiendo a Los Simpson desde los tiempos de Romay en el viejo Canal Nueve, me reconforta saber que hasta las cosas más trascendentes pueden tener un origen pequeño, casi doméstico, como un chamamé cantado bajo la galería mientras llueve en Corrientes.
“Brasil sonó gracioso y lo dejaron así. El chiste pasó a la historia sin ancla real.”guionistas de Casa del Árbol del Terror V
Mi recomendación, en primera persona
Si andan con ganas de revivir el momento exacto y contarme después qué les parece, busquen el episodio Tiempo de Horror en cualquier plataforma de streaming, y dense el gusto de mirar primero el segmento entero antes de googlear nada. Les prometo que la frase final los va a agarrar con la guardia baja, como me agarró a mí la primera vez que la escuché sin saber nada de lo que hoy les cuento acá. Y si alguno de ustedes tiene alguna otra teoría que haya escuchado en alguna sobremesa de domingo, me la manda, que en esta sección siempre hay lugar para las buenas historias.
